IGLESIA DE CRISTO

¿Estás Calentando Tus Manos Alrededor del Fuego del Diablo?

En Génesis 22:1 se nos dice que Dios puso a prueba a Abraham, y aun Santiago dice, "Que nadie diga cuando es tentado: Estoy siendo tentado de parte de Dios..." (Sant. 1:13). ¿Se contradicen estos dos versículos, o pueden ser armonizados?

Cuando entendemos que el significado primario de la tentación es probar o examinar como en el caso de Abraham, entonces podemos entender la prueba de Dios o que está dando a Su pueblo la oportunidad de probar su fidelidad. Sería extremadamente difícil para nosotros madurar sin alguna forma de prueba. El significado secundario de la tentación es para inducir (halagar) como es usado en Santiago 1:13. En consecuencia, Dios no induce a Su pueblo a hacer lo malo, sino que les permite la oportunidad de que expresen su madurez espiritual. Si estamos para vencer a ambos, la prueba de Dios y las tentaciones del Diablo, es un mandamiento que entendamos la tentación.

 

Las Tres Categorías de la Tentación

Las tentaciones o pruebas podrían ser colocadas dentro de tres amplias categorías. La primera categoría podría ser referida como las tentaciones heredadas. Por esto, entendemos aquellas pruebas que vienen sobre nosotros a causa de que nosotros hemos cometido un delito contra Dios y Su santidad. Inmediatamente después de que fue bautizado, Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el Diablo. Aunque difiere mucho, El no escogió dirigirse al desierto y arrojar su prueba en esa dirección, sino que El siguió la dirección del Espíritu. De igual manera las pruebas vendrán sobre nosotros cuando decidamos cruzar ese desierto y seguir a Cristo. Nosotros heredamos estas tentaciones cuando colocamos nuestra mente, alma, y cuerpo a los pies del crucificado.

La segunda categoría de las tentaciones son las que nos rodean. Estas son pruebas que vienen sobre nosotros a causa de que estamos en el mundo. En Romanos 12:2 Pablo dice, "No os adaptéis a las formas de este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestra mente, para que comprobéis cuál es la voluntad de Dios; lo bueno, lo que le agrada y lo perfecto." Cuando el hijo de Dios acepta vivir en este mundo y dejar que la mente de Cristo more en él, entonces será tentado. Recordemos que no somos termómetros que reflejan el mundo en que vivimos, sino que nuestro Maestro requiere que nosotros sirvamos de termostato, alterando el mal que lo rodea. No tenemos causa o pregunta para estas pruebas pero nosotros no debemos temer ni tratar de evitarlas. Ellas siempre se presentarán y debemos vencerlas.

A diferencia de las primeras dos categorías, la tercera categoría de las tentaciones es auto-infligida (auto-impuesta). Estas tentaciones serán tratadas con detalle en el resto de este estudio. Son el resultado de la necedad o inmadurez en las decisiones de nuestra parte descuidando el discernir entre lo bueno y lo malo. En Génesis 13, encontramos a Lot en una ciudad impía la cual inquietaba su alma, pero recordemos que esta fue la ciudad de su propia elección. Muchos del pueblo de Dios hoy día están viviendo en condiciones de tormento a causa de que ellos como Lot, han tomado del proverbio que dice, "busco lo bueno, trabajo lo bueno, o hace a ellos buscar lo bueno por una muy corta temporada." Lo mejor del pueblo de Dios, como David, han faltado como cuando abrimos las ventanas y no nos abrigamos, tal como lo hizo David con Betsabé. Estas tentaciones nosotros las debemos temer y evitar (2 Sam. 11:3-5), porque destruirán nuestras propias almas y manchan a la iglesia del Dios vivo. El hombre sabio expresó la idea precisa en Proverbios 4:14-15, "No entres por la vereda de los impíos, ni vayas por el camino de los malos. Evítalo, no pases por él; apártate de él, pasa de largo" (Véase también 1:10,15). La palabra de Dios nos enseña que estamos en grave peligro cuando acariciamos o coqueteamos con cualquier pecado o pecador.

¿Cuándo es culpable o coquetea con el pecado el pueblo de Dios?

  1. Cuando nos unimos con una persona mundana en lugar de advertir las señales (1 Cor. 15:33).
  2. Cuando consumimos una dieta diaria de adulterio, humanismo, y materialismo en nuestros televisores, en los periódicos y en nuestro material de lectura (Prov. 23:7).
  3. Cuando el adulterio, la fornicación y toda inmundicia viene a ser tan común y no perturba por más tiempo nuestras almas y nosotros hacemos bromas con respecto a ello (Efe. 5:12).
  4. Cuando la música que nos entretiene habla constantemente acerca alcanzar altura, perder nuestro autocontrol, o "si usted ama lo incorrecto, yo no quiero estar en lo correcto" (Gál. 5:21).
  5. Cuando permitimos a los niños usar menos prendas en la calle que las que se colocan en el dormitorio (1 Tim. 2:9).
  6. Cuando nuestros amigos y los amigos de nuestros hijos no están únicamente en el mundo sino que tienen una mente mundana (Sant. 4:4).
  7. Cuando permitimos a nuestros hijos abandonar los servicios para trabajar, jugar con balones, etc. (Mat. 6:33).
  8. Cuando permitimos a los jóvenes sentarse en la parte de atrás de la congregación y que hablen o se escriban notas durante el servicio (Hch. 10:33).
  9. Cuando faltamos en cumplir nuestros votos matrimoniales diariamente y dejamos que nuestro compañero(a) se sienta que él o ella es de poco o ningún valor para nosotros (Efe. 5:21-33).
  10. Cuando permitimos que nuestra conversación esté dirigida con un lenguaje crudo y vulgar (Col. 3:8).

En Proverbios 14:9 Salomón dice, "los necios se mofan del pecado." Hermanos, únicamente un insensato hará esto. Recuerden que mientras Pedro estaba calentando sus manos alrededor del juego del enemigo, su corazón se enfriaba y negaba a nuestro Señor. Pueda Dios darnos la sabiduría para identificar el fuego del enemigo y evitarlo.

Un aporte de Jaime Restrepo

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