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¿Están Los Muertos Inconscientes?

Pregunta: "...los muertos nada saben" (Ecles. 9:5). ¿Quiere decir esto que uno está inconsciente después de la muerte?

Respuesta: No. Los materialistas cometen el error de interpretar el Nuevo Testamento por suposiciones inducidas del Antiguo Testamento. No solamente su razonamiento es engañoso, sino que su proceder está invertido. Esto coloca la carreta delante del caballo. El Nuevo Testamento explica el Antiguo (Efe. 3:3-5), pero lo que ellos harán es colocar a un lado el obvio significado del Nuevo Testamento forzando las interpretaciones de los pasajes obscuros del Antiguo Testamento. Por ejemplo, uno comete un error atroz cuando concluye que Eclesiastés 9:5 demanda una interpretación la cual clasifica a Lucas 16:19-31 como una parábola simbólica "llena de sonido y entusiasmo pero no diciendo nada." Su razonamiento es igualmente inepto cuando racionaliza que desde que los muertos están inconscientes y que re-entrará a ese estado en la segunda muerte, que no puede haber cosa tal como el tormento día y noche por los siglos de los siglos (Apoc. 14:10-11; 20:10).

Note cuidadosamente la lectura de Eclesiastés 9:5-6. Son declaradas estas verdades: (1) Los que viven saben que han de morir. (2) Los muertos nada saben. (3) Los muertos no tienen más paga. (4) Los muertos son olvidados. (5) El amor, el odio y la envidia del muerto fenecieron ya. (6) El muerto no tiene herencia, recompensa o esperanza de algo tanto ahora como por siempre.

Si cada uno de estos seis puntos deben ser aceptados como una declaración desautorizada de la verdad absoluta, entonces estaremos obligados a adoptar las siguientes conclusiones en contradicción a las revelaciones del Nuevo Testamento: (1) Los que viven no pueden saber de Dios, solamente pueden saber de la certeza de la muerte (comp. Heb. 8:11). (2) Los muertos no pueden estar vivos, felices, recordar o comunicarse, pero ellos no saben nada (comp. Apoc. 14:13 - "Bienaventurados", eso es, felices; Apoc. 6:9-11; Luc. 16:19-31; 21:27-38). (3) Los muertos no pueden esperar bendiciones futuras porque no tienen mas paga (comp. Juan 5:28-29; 1 Ped. 1:3-4). (4) Dios no recuerda a los justos muertos (comp. Heb. 6:10; Apoc. 14:13). (5) Los muertos no pueden amar o ser amados por Dios (comp. Rom. 8:35-39). (6) Los muertos no pueden esperar la resurrección o alguna bendición futura (comp. 1 Cor. 15:19; véase también Números 3). Se vuelve evidente a la luz de estos disparates que una interpretación tal esta totalmente sin garantía.

Si estos seis puntos son verdad en un sentido limitado, ¿cuál es el requisito? Nótese el versículo 6: "lo que se hace debajo del sol." Aquí está la clave. Estos versículos están discutiendo la relación del hombre en la tierra: (1) Los que viven no saben nada acerca de su futuro en la tierra excepto de la certeza de su muerte (Prov. 27:1). (2) Los muertos no saben nada acerca de los sucesos o del futuro en la tierra. Es necedad intentar comunicarse con ellos para una predicción del futuro (Isa. 8:19). En el mismo sentido los que viven no saben nada. Pueden recordar los eventos del ayer pero no pueden con exactitud describir el futuro (Job 8:9). Si el "no saber nada" implica una existencia inconsciente, entonces tanto los vivos como los muertos están descritos por la Biblia como inconscientes (Ecles. 9:5; Job 8:9; 2 Sam. 15:11; 1 Sam. 20:39). (3) Los muertos no tienen más paga en la tierra. No tiene parte en algo de lo que se hace debajo del sol tanto ahora como por siempre (Ecles. 9:6; Mat. 6:19-21; 2 Ped. 3:10-12; Heb. 9:27). (4) Los muertos son olvidados por aquellos que viven en la tierra. (5) El amor, el odio y la envidia, también como los propósitos, las emociones y las ambiciones relacionadas con los vivos en la tierra desaparecen en la muerte (Luc. 12:15-20). (6) Lo mismo como el número 3.

Los muertos no saben nada acerca de los sucesos o de los eventos futuros de la tierra, pero ¿pueden recordar lo que hicieron mientras vivieron en la tierra) Si. Proverbios 5:11-14 lo declara: "Y gimas al final, cuando se consuma tu carne y tu cuerpo, y digas: ¡Cómo aborrecí el consejo, y mi corazón menospreció la reprensión; no oí la voz de los que me instruían, y a los que me enseñaban ni incliné mi oído! Casi en todo mal he estado, en medio de la sociedad y de la congregación." Esto corresponde exactamente con la escena descrita en Lucas 16:19-31. El hombre rico podía recordar (versículo 25) pero no sabía nada de los sucesos o de los eventos futuros de la tierra.

 

Un aporte de Jaime Restrepo

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