IGLESIA DE CRISTO
El Hombre Rico y Lázaro
Yogi Berra, comentando al estar detrás de un juego de beisbol, es reportado por haber dicho: "Esto no está terminado hasta que este terminado."
La historia de Jesús del hombre rico y Lázaro (Lucas 16:19-31) enseña la misma lección acerca de la vida del hombre. Aquellos que parecen estar al frente ahora, podrían finalizar perdiendo y viceversa.
Dos cosas tenían por objeto un gran trato para los Fariseos: (1) el dinero, v.14, y (2) la estimación pública, v.15. Cuidadosamente mantuvieron una postura pública de justicia para impresionar a la gente — pero detrás de la escena estaban "llenos de robo y de injusticia" (Mat. 23:25). Correctamente enseñaban la vida después de la muerte — pero querían todas las ventajas de esta vida presente. Jesús les dijo que no podían tener ambos caminos por medio de servir a Dios y a las riquezas. Ellos se "burlaron" de El (v.14).
Es en este contexto que Jesús dijo esta historia. Cosas que significaban mucho para los Fariseos en este mundo significaban poco para él en el siguiente mundo. Cosas que significaban poco para él ahora significarían mucho luego. Lo poco es dicho acerca de la moral o ética del hombre rico — únicamente la implicación de que había sido indiferente acerca del bienestar físico de Lázaro o de su propio bienestar espiritual (o de su familia). Nada es dicho acerca de cómo consiguió o gasto su dinero. Nada es dicho acerca de la vida de Lázaro mas que de su profunda pobreza. No es el punto de Jesús detallar las vidas de cualquiera de los dos hombres — sino de mostrar el amor al dinero y la manifestación pública de los Fariseos que era lo que realmente les importaba en el largo camino.
El hombre rico había creado el confort que el dinero que el Fariseo amaba podía comprar y, sin ninguna duda, la estimación pública que iba con esto. Lázaro no tenia nada de esto. Era tan bajo en la escala de las finanzas y prestigio como uno pudiera ser. Tenía que sentarse para las migajas de la mesa del rico (v.19-20).
La única cosa que importaba era dónde estarían ellos después de que pasaran unos pocos años en la tierra. Esta historia no está enseñando que la pobreza o la riqueza debe ser preferida en esta vida — sino que todo lo que el "dinero" tiene para ofrecer es inservible en el largo camino. Dios solo puede ofrecer el provecho eterno.
Lázaro, quien había conocido poca seguridad en la vida, fue llevado después de la muerte a la seguridad el "seno de Abraham" (una expresión Judía para el paraíso) mientras el hombre rico que había disfrutado los "bienes" (v.25) de la vida estaba ahora implorando por un poco de agua.
En el Hades, el rico no estaba muy interesado en el dinero o en las cosas que van con el. Estaba preocupado con el fuego que lo atormentaba — si podía conseguir simplemente un poco de agua sobre su lengua. Estaba preocupado acerca de guardar a sus hermanos fuera de ese lugar (v.27-28). ¡Ciertamente escucharían a uno de entre los muertos! Pero, ellos tenían las palabras de Moisés y los profetas — un mensajero de entre los muertos no haría diferencia. Un corazón inflexible por toda la revelación suficiente de Dios no seria movido por otros medios — aun si este moverse no fuera hacia Dios.
No estoy demasiado preocupado con si la historia es una parábola, como algunos piensan, o un acontecimiento histórico, como piensan otros; sino que estoy inclinado en concordar con Adam Clarke: "Si es una parábola, esto es lo que podría ser; si es una historia, esto es lo que ha sido. Sea que un hombre pudiera vivir como es aquí descrito; e ir a la perdición cuando muera; o, que alguien tenga que vivir en esta forma, y ahora este sufriendo los tormentos del fuego eterno. La narración es igualmente instructiva en cualquiera de estas luces que sea observada."
Estoy preocupado que nosotros, como Cristianos, lleguemos al punto de esto. Podría muy bien ser que muchos de los "bienes" de esta vida que ahora consideramos tan importantes puedan convertirse en un obstáculo para que recibamos los bienes de la vida por venir. Y que los "males" que buscamos evitar por nuestros compromisos y/o sobre-énfasis en las cosas temporales son pocos comparados con el mal que se sufrirá después de la muerte.
¿Qué si vivimos en las mejores casas, conducimos los mejores carros, damos a nuestros hijos toda la educación y ventajas sociales — si hemos estado tan envueltos en proveerles que no hemos tenido tiempo para el desarrollo espiritual de nosotros mismos ni de nuestras familias? ¿Qué si el trabajo de una esposa asegura el confort de los hijos y las ventajas que ella quiere para ellos — si esta demasiada ocupada o cansada para criarlos a los hijos para el Señor (véase Tito 2:3-5)? ¿Qué si uno ha comprometido sus convicciones basadas en la Biblia para mantener un trabajo bien pago, o mantener el apoyo de los amigos? Después de la muerte, ¿estaremos en algo mejor que alguna familia pobre que nunca tuvo alguna de estas cosas? ¿Qué acerca de quedar en peores circunstancias?
¿Qué si uno se vuelve o permanece pobre a causa de su fe y es real y espiritualmente activo? ¿Qué si él ha colocado una cantidad menor que no es tan demasiado cuidadoso acerca de las éticas, la moral y el servicio espiritual? Seria difícil tener menos de lo que Lázaro tuvo - ¡pero mírelo a él después de la muerte!
Si usted es tentado a ser influenciado demasiado por los atractivos de los "bienes" de la vida como la prosperidad financiera, el prestigio social o el reconocimiento público - lea la historia cuidadosamente una y otra vez.
Un aporte de
Jaime RestrepoIGLESIA DE CRISTO
Madrid 950, SANTIAGO - CHILE