IGLESIA DE CRISTO
El Evangelio y la Oración
El evangelio es el mensaje de que Cristo murió por nuestros pecados y fue resucitado para nuestra justificación (1 Cor. 15.1-4; Rom. 4:25). Este hecho es el único fundamento para nuestra salvación (Rom. 1:16). Cuando se recibe, las buenas nuevas fomentan una esperanza en el cielo que es segura, la cual se torna en un incentivo en un amor de la vida (Col. 1:5). El evangelio es el mensaje que enlaza el Dios salvador con el hombre muriente.
La oración es el medio que enlaza el corazón del hombre con el atento Dios. A través de la oración, podemos manifestar nuestros deseos y ansiedades del corazón al Dios que es capaz de bendecir y dar abundantemente (Filip. 4:6-7; Efe. 3:20).
El evangelio y la oración son dos medios únicos y poderosos. Pablo presentó las varias características y efectos del evangelio de verdad, justicia, paz, fe, salvación, la espada del Espíritu y la palabra de Dios bajo la armadura imaginaria de un soldado Romano (Efe. 6:10-17). No obstante, esta armadura debe estar conectada "con la oración" por todos los santos (Efe. 6:18). También es de protección en que a través de la oración constante estamos continuamente "velando en ello" en favor de nuestros hermanos. Para ser fuertes en el Señor debemos entregarnos al evangelio de Cristo y la oración.
Entre tanto que el evangelio y la oración ayudan al Cristiano, la oración también ayuda al evangelio, "...a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar conocer con denuedo el misterio del evangelio...que con denuedo hable de él, como debo hablar" (Efe. 6:19-20). En otras palabras, la oración fue solicitada de manera que "...el Señor nos abra puerta por la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo," y "para que lo manifieste como debo hablar" (Col. 4:3-4). Pablo también rogó que sus hermanos oraran para que a la palabra del Señor "corriera" y "fuera glorificada" en las nuevas regiones en que él estaba entrando, como la había sido entre los Tesalonicenses (2 Tesal. 3:1).
Nótese como la oración estaba conectada con la divulgación del evangelio. Los hermanos oraron para que el mensaje de Cristo pudiera "correr" o fácilmente se divulgara en las nuevas áreas sin ser acobardados por las fuertes influencias opositoras (comp. 2 Tesal. 3:2; Hechos 17:8,13; 18:6). Los hermanos oraron para que el mensaje de Cristo pudiera ser "glorificado" o exaltado en las vidas de las personas en otras áreas. Oraron para que Dios "abriera puerta para hablar" o dar a sus mensajeros de las buenas nuevas una oportunidad para hablar. Como Cristianos debemos pedir al orar que el evangelista pueda hablar "libremente" o tener el coraje para hablar y hacer claro lo que era necesario en frente de la oposición.
En el Nuevo Testamento, la oración fue ofrecida en beneficio del evangelio para hacerlo más accesible, no más poderoso. El abrir de los corazones vino a través de lo que se habló, no a través del discurso combinado con una oración especial (Hechos 16:5). Después de recibir la oportunidad y el coraje para presentar el evangelio, los evangelistas simplemente predicaron el evangelio de Cristo. Ninguna oración fue ofrecida inmediatamente precediendo o siguiendo un sermón del evangelio para hacerlo más efectivo. La oración no era alguna invención evangelística para arrendar el poder iluminador de Dios.
Pablo oró para que sus hermanos Judíos pudieran ser salvos aun cuando sabía que algunos de ellos se perderían (Rom. 10:1; 2:3,5). Debemos orar para que el evangelio de Cristo se disperse sin oposición y sea glorificado en las vidas de las personas, aun cuando sabemos que algunos se opondrán a la verdad e impedirán su progreso (2 Tesal. 3:1-2). Debemos orar por las oportunidades para predicar el evangelio. Como los proclamadores del evangelio, cuando enfrentaron oposición, oraron por denuedo para hablar (Hechos 4:29-31), también debemos orar por el coraje para señalar que ellos audazmente enseñaron. No obstante, debemos ser cuidadosos de no dejar una impresión de que el evangelio, cuando lo presento, llevará un golpe más conmovedor si se conecta con una oración que el evangelio que es simple y verdaderamente presentado. Pero una distinción tal no esta revelada.
Un aporte de
Jaime RestrepoIGLESIA DE CRISTO
Madrid 950, SANTIAGO - CHILE