IGLESIA DE CRISTO

El Día Del Juicio, La Misericordia De Dios, Y Un Pecado Por Ignorancia

El Juicio

"El gran día viene...cuando justos y malos el Gran Juez apartará..." La mayoría de los mortales serios y solemnes piensan que un hombre puede contemplar eso del día final cuando este viaje terrenal se haya terminado y debamos dar cuenta al Gran Juez del universo por las cosas que hizo o no hizo en esta vida (2 Cor. 5:10; Mat. 25). No debemos especular sobre este tema simplemente por broma, por razón del ejercicio académico o mental, o por razón de ganar un argumento. Ninguna de estas razones son lo bastante serias. Estamos hablando del momento mas crucial que un hombre jamás enfrentara.

 

¿Habrá Misericordia?

"El gran día viene...mas el gozo lo sienten los amados del Señor..." Una y otra vez nos es dicho que el amor y la obediencia van juntos (Juan 14:15,21; 15:14; 1 Juan 5:3; 2 Juan 6; etc.). Como otros lo han hecho, yo también he expresado el sentimiento de que espero necesitar la misericordia de Dios en el día del juicio. La mayoría de nosotros encuentra fácil refrenarse de sus pecados cometidos (evidentes actos cometidos) que evaden los pecados de omisión (dejando de hacer las cosas que debiéramos hacer, tomando ventaja de todas las oportunidades). Todas las parábolas del juicio de Cristo eran de condenación por los pecados de omisión, no de comisión.

Que Jehová es un Dios de misericordia ningún estudiante de la Biblia lo negara (Sal. 136; Efe. 2:4). No obstante, algunos han enseñado que no habrá misericordia en el día del juicio para los que estamos vivos en el tiempo de la misericordia de Dios, exactamente ahora. Es verdad que Dios es misericordioso con nosotros diariamente, enviándonos el sol, la lluvia, y una cantidad de otras bendiciones sobre el justo y el injusto (Mat. 5:45). Pero no es verdad que no habrá misericordia en el juicio. "Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio" (Sant. 2:13). La escena del juicio de Mateo 15 gira sobre si la persona ha sido misericordiosa en la vida. "Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia" (Mat. 5:7). La clase de misericordia que extendemos en la vida no es una de misericordia doctrinal (no estoy siendo misericordioso con un hombre cuando le digo que puede ser salvo por fe sola o que puede continuar viviendo en adulterio). Mas bien, esta tiene que ver con la misericordia que le muestro a él como persona. Jesús, Santiago, y Pablo dieron ejemplos de lo que querían decir (alimentando al hambriento, hospedando al extraño; no haciendo acepción de personas con respecto al pobre, etc., véase Mateo 18:21-35; 25:31-46; Sant. 2:1-13; 2 Tim. 1:16-18). Estas cosas distinguen si uno está practicando el Cristianismo genuino o si nuestra religión es una práctica académica. No obstante, derramando el evangelio para hacerlo mas agradable no es un acto de misericordia.

 

La Misericordia de Dios y los Pecados del Hombre

Permítanme apresurarme a decir que si el Señor decide extender la misericordia a los no bautizados o a la persona culpable de un pecado por ignorancia, eso estará bien conmigo. No me quejaré o argumentaré; me regocijaré. Pero mientras tanto, ¿qué debo enseñar sobre estos temas?

Siempre que Dios quiere hacer una excepción a alguno de Sus requerimientos, nos ha dicho cual es la excepción. Por ejemplo, debemos obedecer las leyes del gobierno civil (Rom. 13:1 y Sig.; 1 Ped. 2:13-15). Sin embargo, nos ha dado una excepción. Cuando hay un conflicto entre las leyes de los hombres y la ley de Dios entonces "debemos obedecer a Dios antes que a los hombres" (Hch. 5:29). Otro ejemplo: la ley de Dios desde el principio es de que el matrimonio es para toda la vida (Rom. 7:1-3). Pero Jesús dio una excepción (la fornicación) de modo que uno pueda repudiar a su cónyuge (Mat. 19:9).

¿Da la Biblia alguna excepción al bautismo para una persona responsable? ¿Enseña ella que la misericordia de Dios cubrirá los pecados por ignorancia o los pecados no confesados? No, y no tenemos derecho para enseñarlo de otra manera aunque podríamos implorar por el perdón de Dios sobre uno de nuestros seres amados que cayó en estas categorías. No debemos ponerle un premio a la ignorancia (Hch. 17:30). Enseñar que Dios pasará por alto la ignorancia estimula a la ignorancia y anula las exhortaciones de estudiar, aprender y crecer. Las excepciones tienen la tendencia de convertirse en regla — con poca ayuda de sus amigos. La aspersión fue introducida como "bautismo" cuando se pensó que un hombre estaba demasiado enfermo para ser sumergido. Eventualmente se convirtió en regla para muchas denominaciones. El divorcio siempre se ha convertido en la regla del día.

Por otro lado, entre tanto que Dios nos ha dicho algunas de las condiciones para la misericordia (Mat. 18:21-35; 25:31 y Sig.; Sant. 2:13), no nos ha dicho exactamente como será aplicada. Ningún hombre en la tierra sabe cómo será aplicada o exactamente en que puntos El colocará las limitaciones. Esta es una área secreta sobre la que los Cristianos no debieran especular (Deut. 29:29). "...¡cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero?" (Rom. 11:33-34).

 

Dejar el Juicio a Dios

Dios no nos ha pedido que determinemos el juicio de antemano. Nuestra principal misión es la de enseñar el mensaje. Si hay excepciones, enséñelas. Si no las hay, omítalas. Hacerlo de otra manera podría causar consecuencias eternas para aquellos que desean la salvación.

¿Está usted listo para ese día que viene?

Un aporte de Jaime Restrepo

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