IGLESIA DE CRISTO
El Buen Samaritano
Los grandes debates de jesus lo establecen como siendo no solo un maestro respondedor, sino también como el más eminente de todos los maestros que jamás expusieron verdades prácticas a la cual sus oyentes estaban impelidos a dar una respuesta. Cuando, por ejemplo, "un intérprete de la ley se levantó y dijo, para probarle: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna? El le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees?" (Lucas 10:25-26). El intérprete de la ley, supuestamente un experto en la ley Judía, debe hacer su contestación mientras el debate está comenzando. Nótese, sin embargo, que es requerido mas que una simple respuesta a la pregunta del Señor. Cualquier respuesta que el intérprete de la ley de, desde su punto de vista, debe ser verdad de su propia vida antes de que la vida eterna pueda ser suya.
Debe haber poca duda en las mentes de los estudiantes serios de la Biblia de que las enseñanzas del Hijo de Dios estaban designadas para producir cambios para el bienestar en las vidas de los que le escuchaban. La utilización de parábolas como un medio de instrucción no fue excepción a esta regla. Las parábolas fueron diseñadas para mover mas aprisa el entendimiento y clarificar las verdades espirituales por medio de declararlas en una forma viva y que cautivara la atención. Declaraciones tales como aquellas encontradas en Marcos 4:11-12 ("que viendo, vean y no perciban") y Mateo 13:11-15 ("a ellos no les es dado" saber los misterios del reino de los cielos), lo cual parece indicar que la intención del Salvador en la enseñanza parabólica era cerrar la mente de Sus oyentes y/u ocultar la verdad de ellos habiendo sido mal interpretada en alguna forma mientras permanece en conflicto con Su propósito en venir, vivir, enseñar y morir. Hasta que el resultado este concernido, muchos hombres no pueden ver la verdad de Dios a causa de las actitudes impropias del corazón. En otras palabras, las parábolas fueron designadas para iluminar pero algunos rehusaron ser iluminados — aun por la enseñanza más simple y clara. ¿El intérprete de la ley de Lucas 10 se probó a sí mismo ser tal hombre?
"Amarás al Señor tu Dios...y a tu prójimo como a ti mismo" fue la respuesta del intérprete de la ley a la pregunta de Jesús (versículo 27). Esto fue, ciertamente, un resumen de la enseñanza de la ley. No obstante, dudo que el intérprete de la ley esperaba que el Nazareno concordara con la ley. Jesús estaba comenzando a ser plagado por una falsa reputación como violador de la ley. Y cualquier desacuerdo con la ley en este punto en el debate daría a este "experto" una delantera. Cuan sobresaltado debe haber estado cuando Jesús dijo, "Bien has respondido." Cuan frustrado estuvo cuando el Maestro añadió, "haz esto, y vivirás" (versículo 28). Porque ni él ni nadie más, salva al "adversario" que lo confrontó, cumpliendo estos requerimientos de la ley.
¡Pero el intérprete de la ley era astuto! El debate no debía terminar en esta forma. Debe justificar su vida sin renunciar a la ley. De esta manera, "¿Y quién es mi prójimo?" fue su siguiente y atrevida pregunta.
"Respondiendo Jesús, dijo ..." Ahora lea la parábola en Lucas 10:30-37. Jesús pudo haber respondido, "Nadie" o "Todos." Pero cuanto más vivida es esta verdad cuando expresa en lenguaje parabólico lo que levanta nuestro interés, retando nuestros corazones, y silencia nuestras refutaciones. Ver al menospreciado Samaritano, en el pensamiento Judío probablemente la forma más baja de vida humana, se levanta por encima del prejuicio, odiado, y la injusticia social así manifiesta en la forma más práctica de amor (ágape) demandado por la ley Judía, es, o ciertamente debería ser, conmovedora del alma. ¿No hace esto que usted quiera emular su ejemplo?
¿Podría posiblemente haber un objeto mas noble para esta parábola que ese de revelar en una forma tan clara y concisa la verdad natural del genuino amor? Si es así, esto ciertamente debe ser de inspiración del mismo amor de auto-sacrificio en nuestros propios corazones y vidas.
Cierto, si esto es de beneficio para nosotros, debe ser puesto en uso práctico. El amor, si es real, será demostrado en formas prácticas en nuestras vidas. El amado apóstol Juan declaro esto muy bien cuando escribió, "Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad" (1 Juan 3:18). No es mas incorrecto profesar nuestro amor que trabajar por la comida física (Juan 6:27) o beber agua (1 Timoteo 5:23), pero ¿no es mucho mejor ejemplificar esto en formas prácticas - como lo fue verdad del Buen Samaritano?
Un aporte de
Jaime RestrepoIGLESIA DE CRISTO
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