IGLESIA DE CRISTO
DOS DIAS LIBRES DE CUIDADO
Ha sido dicho que hay dos días en cada semana por los cuales no deberíamos preocuparnos — dos días libres de cuidado se guardan sagradamente libres de la inquietud y el temor.
Uno de estos días es ayer. ¿En algún momento ha mirado usted hacia atrás para ver el ayer y desear poder volver a vivirlo? ¿A menudo desea usted poder recordar alguna palabra áspera hablada precipitadamente o borrar algún hecho indiscreto? Desafortunadamente, la vida no tiene un engranaje de reversa. El ayer se fue. Era mío, ahora es de Dios.
El otro día del cual no deberíamos preocuparnos es el de mañana — con sus esperanzas, promesas, sus posibles peligros e incertidumbres. El mañana está exactamente más allá de nuestro dominio como lo está el ayer. El sol de mañana se levantará con esplendor u ocultará su cara entre una capa de nubes, pero se levantará. Hasta este momento no tenemos porque interesarnos en mañana. Este es un día de una gracia no nacida aún que está más allá de nuestro alcance. Que se viva solamente un día — hoy. ¿Es posible hacer esto exactamente en más de un día? ¿Es posible pelear con uno más alrededor? Esto es cuando usted añade a la carga y agobio de estas dos eternidades — el ayer y el mañana — ese peso se convierte en intolerable. Es entonces cuando los cuerpos frágiles y los espíritus sensitivos se acercan a un punto de rompimiento. Dios nos diseñó y equipó para vivir un día a la vez. Ha previsto amplios recursos para las necesidades de cada día. "...y como tus días serán tus fuerzas" (Deut. 33:25). Jesús enseñó a sus discípulos a orar, "el pan nuestro de cada día, dánoslo hoy" (Mat. 6:11), y les amonestó contra la preocupación de todos los mañanas en sus vidas (Mat. 6:34).
Exactamente por ese día, darle gracias a Dios por el don de la vida. Considera tus bendiciones. Repite las palabras del Salmista, "Este es el día que hizo Jehová; nos gozaremos y alegraremos en él" (Sal. 118:24).
El único día que verdaderamente consideramos es hoy. "...he aquí ahora el día de salvación" (2 Cor. 6:2). "...si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones..." (Heb. 3:7-8).
¿Estoy buscando la voluntad de Dios en mi vida hoy día? Hoy es el día de la obediencia y la salvación. Hoy es el día para colocar en movimiento los planes que traerán la realización de nuestros planes y esperanzas. El mañana es imposible que nunca venga.
Hagamos de hoy el mañana que ayer soñamos.
Un aporte de
Jaime RestrepoIGLESIA DE CRISTO
Madrid 950, SANTIAGO - CHILE