IGLESIA
DE CRISTO
LA DISCIPLINA
DE LOS HIJOS
LA DISCIPLINA
ABARCA TODO EL PROCESO DE ENTRENAR
Incluye el buen ejemplo de los padres.
Requiere que haya en el hogar un ambiente de amor, paz y
armonía. Debe haber mucha expresión de estas cualidades, tanto
en hechos como en palabras.
Los padres no disciplinados no pueden
disciplinar a sus hijos. Incluye la enseñanza. Debe haber en el
hogar un programa sistemático, de enseñanza bíblica para los
hijos.
Es importante apartar tiempo para esto,
y no descuidarlo. No es cosa secundaria. No es cosa opcional.
Debe ocupar el primer lugar en las actividades familiares.
- Durante las clases bíblicas en el
hogar, es muy importante que los hijos participen en
todo: en leer la Biblia, en comentar, en hacer preguntas
y en expresarse libremente. De otro modo, los padres no
sabrán si en realidad sus hijos entienden y aceptan la
verdad.
- Es imperativo que cada hijo ame a
Dios y que tenga fuertes convicciones. Durante las clases
en el hogar, como en las conversaciones en general, los
padres pueden saber y estar seguros si sus hijos están
entendiendo y aceptando la verdad sobre todo asunto
bíblico.
- Si cada hijo tiene convicciones y
ama a Dios, los padres no tendrán tantos problemas con
respecto a la disciplina correctiva.
Los padres deben aprobar y alabar toda
obediencia de sus hijos; cuando no lo hacen, los niños se
desalientan. La mala conducta de los hijos debe producir siempre
una actitud de desaprobación en los padres, y esa desaprobación
debe expresarse, pero en la misma manera la buena conducta de los
hijos debe producir siempre una actitud de aprobación en los
padres, y esa aprobación debe expresarse también.
Toda desobediencia debe ser corregida.
La palabra "disciplina" incluye la corrección
(el castigo).
Cada hijo debe ser enseñado, entrenado,
y corregido, conforme a su propia individualidad. Prov. 22:6
enseña esto: "Instruye al niño en su camino, y aun cuando
fuere viejo no se apartará de él". El énfasis en este
texto está en la palabra "su" en su camino; es
decir, según su propia mentalidad, capacidad y disposición.
- Muchos padres fracasan en criar a
sus hijos por no darles atención individual. Es bueno
tener muchos hijos con tal que haya fuerza, tiempo y
dinero para criarlos bien. No digo criarlos en lujo, sino
criarlos bien. Hay muchos niños que no reciben la
atención que merecen de sus padres.
- No podemos criar a los hijos en
grupos, cada uno es único. En la misma familia, un hijo
será tímido, otro agresivo; un hijo tendrá capacidad e
inclinación para ser ingeniero, otro para ser profesor,
otro para ser un maestro especializado; un hijo podrá
estar siempre feliz, otro será llorón etc.
- Se puede creer que el niño muy
tímido es el mejor niño, porque nunca causa problemas,
pero éste puede causar aun más problemas que los otros,
porque es posible que guarde en su corazón toda clase de
complejos y rebeliones. Los otros, más expresivos,
harán sus males para ser corregidos oportunamente.
¡Mucho cuidado con la rebelión pasiva en algunos hijos!
¿CUÁNDO DEBES
CORREGIR?
PROV. 13:24, "El que detiene el
castigo, a su hijo aborrece; mas el que lo ama, desde temprano
corrige"
- Se dice a veces, "Lo voy a
corregir cuando pueda entender". La verdad es que
los niños nacen muy inteligentes, "Desde
temprano" - muy temprano deben ser
corregidos.
- Deben ser corregidos "desde
temprano", porque nacen queriendo imponer su propia
voluntad. Quieren salirse con la suya. Quieren manipular
y esclavizar a sus padres para que les sirvan. Quieren
ser consentidos en todo. Quieren que todo deseo de ellos
sea ley y mandamiento para la familia..
- ¿Estoy exagerando? Escuche bien el
llorar y el gritar de una guagua y diga sinceramente que
estoy exagerando. No lo hago. Es verdad. ¿Nacen
depravados? En ningún sentido. ¿Nacen con pecado
original? Nada de eso. Simplemente nacen todos con su
propia voluntad y la quieren imponer sobre otros.
- Si la criatura de brazos, enojado y
con mala cara, dice "no" a su madre,
debe ser corregido y no solamente con palabras. Debe
aprender de una buena vez que eso no se permite.
- El llorar es un arma fuerte que los
mas chiquitos emplean para imponer su propia voluntad y
para castigar a los que se atreven a oponerse a ellos.
- Aquí precisamente empieza el
"mal genio". Los que no son frenados, los que
lloran y gritan hasta que la familia se rinda, persisten
en esto toda la vida. El mundo está lleno de violencia
debido a esta terrible falla en el hogar, el problema es
que en la mayoría de los casos los mismos padres son del
mismo genio, y creen que es conducta normal.
- Muchos padres temen el llorar y
gritar de sus hijos más que cualquier plaga. En un caso
inolvidable (observado por este servicio) cuando un
niños esta haciendo algo incorrecto, muchos padres le
dicen al hermano mayor que le digan que deje de hacer
eso, pero inmediatamente cancelas la orden, diciendo
"No, déjalo, porque va a llorar". Recuérdese
que cada persona nace creyendo que es el centro del
universo, el eje sobre el cual el ,mundo gira. Por lo
tanto, quiere, espera y demanda que los padres, hermanos,
familiares y vecinos le consientan. Los niños pequeños
pueden ser muy mañosos y astutos. Por ejemplo, no
quieren estar sentados y quietos durante el culto, y
dicen, "Quiero ir al baño". Si no está
enfermo, puede fácilmente esperar hasta que termine la
clase o el servicio, pero no quieren estar sentados y
quietos tanto tiempo. El movimiento de niños durante el
culto, yendo al baño o a tomar agua, etc. Causa mucha
distracción. Es muy importante que los padres se
encarguen de que sus hijos vayan al baño y tomen agua
antes de empezar el culto o la clase, y luego aprendan a
ser reverente. En algunas congregaciones apartan a los
niños durante el servicio de predicación para que no
estorben a los demás. Es un gran equivoco hacerlo,
porque los niños deben aprender a portarse bien en la
asamblea. Es más, deben escuchar. El evangelio es
sencillo. La Biblia contiene muchas lecciones sencillas,
y generalmente estas son las que se predican.
EL AMOR
REQUIERE LA DISCIPLINA
"El que detiene el castigo, a su
hijo aborrece; mas el que lo ama, desde temprano lo corrige"
La actitud de algunos padres se expresa
así: "No quiero que mis hijos me rechacen cuando estén
grandes, y por eso no los castigo ahora".
- En realidad es todo lo contrario,
porque los hijos no disciplinados no respetan a sus
padres. Muchos hijos ya grandes desprecian y hasta abusan
de sus propios padres. No solamente no ven por ellos,
sino son crueles y abusivos con ellos. No tienen afecto
natural.
- I. Timoteo 1:10 habla de
"parricidas y Matricidas". Los no disciplinados
son capaces de cometer estos crímenes.
- Mateo 15 y Marcos 7 describen la
falta de afecto natural de los fariseos al despreciar el
cuidado de los padres.
- Muchos textos bíblicos requieren
el respeto por los padres, y denuncian la falta de él:
Efesios 6:1-3; Levítico 19:32; Exodo 21:15-17;
Deuteronomio 27:16; Proverbios 20:20 etc.
- Considérese Hebreos
12:9,"tuvimos a nuestros padres terrenales que nos
disciplinaban, y los venerábamos".
Es muy importante que la disciplina
correctiva sea administrada por ambos padres. Si no están de
acuerdo, deben llegar a un acuerdo privadamente, y nunca dejar
que los hijos sepan que no están unidos.
No crueles, no abusivos. No castigar
para tomar venganza. Efe. 6:4; Col. 3:21; Prov. 19:18,
"Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza; mas no se
apresure tu alma para destruirlo" ¿Qué significa la
prohibición, "no provocar a ira"?
- No ser crueles abusivos, abusando
de la fuerza física. (No se debe castigar al hijo con la
mano. Si se usa con sensatez el azote o el cinto, no hay
peligro de hacer daño al cuerpo del niño, pero con la
mano sí, por ejemplo a los riñones). Muchos padres son
crueles, no solamente con el castigo físico, sino
también con palabras; es decir, frecuentemente critican
y aun hacen burla de sus hijos. Es posible que lo hagan
jugando, pero no es juego para el hijo porque se siente
avergonzado o lastimado por el "juego".
Los padres no deben ser crueles con sus hijos en ningún
sentido, sino deben amarlos y ser siempre buenos y
bondadosos con ellos. Solamente la corrección necesaria
debe ser administrada, y ésta debe hacerse con amor.
Dice el Salmo 103: 13-14, "Como el padre se
compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que
le temen. Porque él conoce nuestra condición; se
acuerda que somos polvo. Los padres fieles se acuerdan
que a sus hijos les falta experiencia, y son pacientes
con ellos. Se compadecen de ellos.
- No ser injustos. Que el castigo sea
apropiado, adecuado (muchas veces el castigo no
castiga) sin ser excesivo; lo importante es que el
castigo concuerde con la desobediencia. A veces el
llamado castigo es motivado por el enojo, por el
sentimiento, o por el capricho. Cuando un niño es
castigado de esta manera, él reconoce que no es justo, y
que en realidad no es corrección, sino que él es
víctima de la inmadurez de sus padres. (El padre,
enojado con el patrón, golpea a la mujer; luego la mujer
enojada con el esposo, golpea a los niños; los niños,
enojados con la madre golpean al perro, etc.). este
proceso no tiene nada que ver con la disciplina bíblica.
La justicia demanda que los padres también admitan sus
faltas. En algunos casos ellos también estarán
equivocados, y deben confesarlo a sus hijos. Stgo. 5:16
"Confesaos vuestras ofensas unos a otros";
tiene mucha aplicación en el hogar; y tanto padres como
hijos deben obedecerlo.
- No ser parciales. Recuérdese el
caso de Jacob y José y la envidia y el enojo de los
hermanos de José. Véase I. Tim. 5:21.
- No usar amenazas huecas ¡Cuantos
padres dicen repetidas veces, "Te voy a
pegar" y nunca lo hacen! Y si lo hacen es un
castigo débil. Para todo padre el "sí"
debe ser "sí" y el "no"
debe ser "no". Evite amenazas los padres a
veces enseñan a sus hijos a reaccionar solamente
después de tres o cuatro amonestaciones. Les enseñan
que la primera vez que les dicen algo no cuenta; que lo
que cuenta es la tercera o cuarta vez, y en voz muy
fuerte (casi gritando). Los padres deber ser consecuentes
y cumplidos en la disciplina. Es un asunto muy serio.
- No humillarlos o avergonzarles
innecesariamente; por ejemplo, delante de sus amigos. El
niño que tiene el problema de orinar en la cama necesita
ayuda para corregirlo, pero el humillarlo y avergonzarlo
agrava el problema.
- No usar medios necios para "castigar".
Por ejemplo, asustándoles con encerrarlos en un cuarto
pequeño y oscuro, o con contarles mentiras acerca de
personas o cosas que les puedan lastimar; hay muchos
ejemplos que podríamos dar de esta clase de "disciplina".
Al parecer, los padres se sienten justificados por
grandes que sean las mentiras con tal que haya la
esperanza de que sirvan para frenar un poco a sus hijos.
Estas tácticas se emplean para sustituir el castigo
físico que Dios requiere.
- No hacerles caso. Esperamos que los
hijos nos hagan caso cuando le hablamos , pero muchas
veces no les hacemos caso cuando ellos nos hablan. Hemos
observado casos en que niños o jóvenes se acercan con
toda cortesía a sus padres para decirles algo y esperan
para no interrumpir, pero sus padres no les hacen caso.
Esto no es correcto. Si queremos que los hijos niños
hagan caso, conviene que les hagamos caso a ellos.
Practiquemos la regla de oro (Mateo 7:12).
- Esperar demasiado de él. Aun el
gran apóstol Pablo dice, "Cuando yo era niño,
hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como
niño" (I. Cor. 13:11). No es justo esperar que el
niño entienda, haga o actué como hombre.
En fin, para no provocar a ira y para no
desalentar a los hijos, los padres mismos deben ser maduros y no
dar rienda suelta a sus emociones como lo hacen los niños. Deben
amar sinceramente a sus hijos, tener mucha confianza en ellos, y
anhelar fervientemente su desarrollo físico, mental y
espiritual.
Deben enseñarles diligentemente, ser
buenos ejemplos para ellos, y luego corregir toda desobediencia
con un castigo adecuado (ni de más ni de menos). La corrección
adecuada es la que procura la obediencia y el respeto.
En una palabra, es pecado no hacerles
obedecer. Si el pariente dice a su hijo, "Cierra la
puerta", que lo haga. Si le dice, "Bájate del
sofá", que lo haga, inmediatamente. Si le dice, "Tu no
puedes ir" entonces que no vaya. Pero lo que pasa es que
muchos padres dan órdenes y prohibiciones aun con
amenazas y los hijos no les hacen caso, porque en muchos
hogares los hijos y no los padres mandan. Los hijos
mandan, y los padres se sujetan. Este arreglo es rebelión contra
Dios, y tales padres darán cuenta en el día final. Los padres
que no requieren la obediencia de sus hijos están desobedeciendo
a Dios ellos mismos.
LOS BENEFICIOS
DE LA DISCIPLINA CORRECTA
"No rehuses corregir al niño;
porque si lo castigas con vara, no morirá", Prov. 23:13.
Los padres no deben permitir que su hijo castigado llore
excesivamente; el niño rebelde llora y grita como si se
estuviera muriendo. Quiere convencerles que lo están matando,
pero el llorar y el gritar son tácticas de rebelión; son armas
para regañar (castigar) a sus padres.
Sino "librará su alma del
Seol", Prov. 23: 14. Salvará el alma de su hijo. Es
pensamiento solemne, y hay muchos textos que lo enseñan. La
disciplina tiene mucho que ver con la salvación eterna de sus
hijos, porque los hijos rebeldes los que no aprenden a
respetar y a obedecer a sus padres tampoco obedecerán a
Dios.
Prov. 29:15, "La vara y la
corrección dan sabiduría; mas el muchacho consentido
avergonzará a su madre".
- Muchos niños y jóvenes son
necios, porque sus padres no les enseñaron la sabiduría
por medio de la buena disciplina.
- Muchos niños son
"consentidos" por sus padres, abuelos, hermanos
y otros. Todo niño quiere salirse con la suya. Quiere
que todos le consientan, y el llorar es su medio de
exigirlo. Es un medio sumamente exitoso. La actitud de
muchos padres es que se le dé al niño o que se
la haga lo que él quiera, para que no llore y
grite. No aguantan el llorar, y no le aman lo suficiente
para callarlo; es más fácil consentirle, aunque sea
para su ruina. (Muchos niños son más inteligentes que
sus padres; éstos no reconocen que aquéllos hacen el
papel de chantajista que para salirse con la suya guardan
a sus padres bajo la amenaza de gritar y dar patadas).
- La palabra "consentido"
quiere decir, "dejado al gobierno de sí
mismo". Job. 29:5 dice "¿Quién echó libre al
asno montés, y quién soltó sus ataduras?"
Consentir significa echar libre, dejar sin control o
restricción. Tales niños y jóvenes seguramente
avergonzarán a sus padres, pero éstos tendrán la culpa
también.
- Prov. 29:17, "Corrige a tu
hijo, y te dará descanso y dará alegría a tu
alma".
GRANDES HOMBRES
QUE FALLARON EN DISCIPLINAR A SUS HIJOS
- ELÍ. I. Sam. 3:13, "sus hijos
han blasfemado a Dios, y él no los ha estorbado".
- Samuel. I Sam. 8:5, "tus hijos
no andan en tus caminos"
- David. I. Reyes 1:6, "su padre
nunca le había entristecido (a Adonías) en todos sus
días con decirle: ¿Por qué hacer así?. Este y otros
hijos de David cometieron grandes males. Sin duda, la
falta de disciplina contribuyó a su conducta mala.
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