IGLESIA DE CRISTO

COMUNION CON DIOS EN LOS MANDAMIENTOS

La Epístola de 1 Juan es tan apropiada para nuestros días que podría ser dirigida a todos los lectores de "Gospel Guardian, Truth Magazine, Vanguard, Gospel Anchor, Sentry," y otros. Podría igualmente ser dirigida con los nombres de aquellos que están escribiendo, predicando y pontificando sobre el tema de la comunión. No obstante, ella permanece como un monumento de inspiración, mostrando que Dios ha tratado con nuestros problemas de una vez por todas en la fe entregada.

Primero, notemos la estructura de la carta de 1 Juan. Capítulo 1:1-4 da los principios fundamentales sobre los cuales la carta está firmemente plantada. Uno, Jesús es eterno y divino. Dos, somos testigos de la encarnación de la Deidad en carne humana - lo vimos, escuchamos, palpamos - y tercero, tuvimos comunión con El y con Dios el Padre. Por supuesto, muchos estaban negando la deidad de Jesús, la eficacia de Su sangre, etc., en la confesión Gnóstica sostenida por los Cerintos. De manera que Juan está escribiendo para mostrar la necesidad de Jesús como vínculo del hombre para la comunión con Dios. No obstante, esto no está limitado al tema de la divinidad de Jesucristo. Juan escribe en amplios círculos desde los tres tablones de la plataforma encontrada en los versículos 1-4. Cada tema que Juan introduce esta basado en (1) la deidad de Cristo, (2) somos testigos, (3) tenemos comunión con Dios por medio de El y por tanto usted también puede.

Confiado en estos tres puntos, en el capítulo 1:5-2:2 Juan luego discute esta comunión que tenemos con Dios. Esta es a través de la sangre de Jesucristo y del perdón de los pecados. Negar a Cristo es romper la comunión.

 

Los Mandamientos

El segundo punto principal es encontrado en la sección 2, la cual corre desde el capítulo 2:3 hasta el 2:29. Aquí Juan explica cómo tenemos comunión con Cristo. Por tanto, tenemos que ensanchar el círculo un grado mas. Primero, La comunión con Dios; segundo, la comunión con Dios a través de Cristo; tercero, la comunión con Dios a través de Cristo en los mandamientos. Hay cuatro puntos que Juan hace acerca de los mandamientos en 2:3-2:29.

1. Primero, (2:3-2:8) en los mandamientos tenemos comunión con Cristo.

2. Segundo, (2:9-2:12) los mandamientos nos permiten saber que amamos a nuestros hermanos.

3. Tercero, (2:13-2:17) los mandamientos nos permiten saber que no amamos al mundo

4. Cuarto, (2:18-2:29) los mandamientos nos permiten saber que no seguimos al anticristo. Ciertamente, los versículos 13-28 nos dicen que nos removerán de los mandamientos dos fuerzas: (1) El amor al mundo, y (2) la religión falsa. Es aquí ese 99 por ciento del mundo que se revuelca hoy día en una condición de perdición, ya sea en amor con el resplandor del mundo, o siguiendo a un falso líder que los saca de los mandamientos.

 

En los mandamientos tenemos comunión con Jesucristo, y a través de El, con el Padre. "Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos" (v.3).

El versículo 3 nos dice que le conocemos por guardar estos mandamientos. El término mandamientos, que es la clave para estos versículos, es entole. Permaneciendo en la luz (1:7), en los mandamientos (2:3-4), y en la palabra (1:10), todos son términos comparables y nos dicen del lugar o estado donde el hombre encuentra la comunión con Dios.

El término "conocer" aquí no es oida, que significa un simple conocimiento intelectual sin el efecto o afecto en el proceder, sino mas bien ginosko que tiene un efecto y afecto en proceder. "¿Entonces cómo," podríamos preguntarle a Juan, "sabemos que tenemos comunión con Dios?" El responde, "Dios se ha revelado a sí mismo y aquellos que permanecen (meno) en esa revelación le conocen."

Nótese Mateo 28:18-20, el cual los niños aún lo pueden citar: "...enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo." ¿Dónde encontramos usted y yo la comunión con Dios? "En sus mandamientos." Este círculo de la verdad mandada, luz radiada o palabra revelada, es donde encontramos a Dios a través de Jesús, y el único estado en el cual el hombre puede encontrar a Dios. 2 Juan 9 ha sido un pasaje muy disputado, pero que simple es cuando es observado en esta luz. Juan está diciendo allí la misma cosa que esta diciendo en 2:3-4 - que hay un círculo de la verdad llamado los "mandamientos" y la "doctrina" (didache) en 2 Juan 9. Por supuesto, la deidad de Cristo esta implicada, pero 1 Juan 2:7 completamente define esto como una obediencia general a las enseñanzas del maestro. Mientras el hombre permanezca (meno) en el círculo de la doctrina, la verdad, o los mandamientos, tiene al Padre y al Hijo, pero cuando "se aleja," no los tiene. Esto está en el contexto; notemos 2:4:

Unicamente en los mandamientos tenemos comunión. "El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él" (versículo 4).

El versículo 4 nos permite saber que si uno dice que está en comunión ("conoce") con Dios pero no está en los mandamientos, "no guarda los mandamientos," es un mentiroso. Esto nos ayuda con 2 Juan 9, si necesitamos alguna ayuda, porque este también nos muestra la posición exclusiva de la comunión: en los mandamientos. ¡Si uno declara pero no practica, es un mentiroso! El resultado es que la verdad no está en él. Por supuesto, uno que miente es un falso, pero este no es el punto. Cuando uno está fuera de los mandamientos o de la doctrina, entonces la verdad de Dios no puede reposar en él. Sabemos que estamos en la verdad de Dios cuando tenemos un mandamiento directo para una práctica. También sabemos cuando seguimos el ejemplo de la temprana iglesia, la cual estaba actuando bajo las ordenes de los apóstoles inspirados, aún cuando no vemos las ordenes dadas pero únicamente vemos la sumisión con ellos. Finalmente, sabemos que estamos en el círculo de la verdad con la necesaria conclusión que debe seguir.

Permaneciendo en los mandamientos perfectos del amor de Dios. "Pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él" (Versículo 5).

Hay dos vías de entrada a este versículo las cuales están probablemente incluidas. La primera es que cuando nos esforzamos por guardar los mandamientos de Dios estamos buscando agradarle; no que estamos tratando de ser salvos por la ley de las obras, por la devengación de un mérito, sino porque amamos a Dios. Busquemos diligentemente ser más y más puros y celosos, de tal modo perfeccionando nuestro amor por El.

Segundo, y lo que más probablemente Juan estaba considerando, es eso, que mientras permanezcamos en los mandamientos el amor de Dios por nosotros es perfeccionado. Dios nos amó tanto que envió a Su Hijo a morir por nosotros. Ahora como asimilamos la doctrina o los mandamientos de Su Hijo, entonces Dios es capaz de mostrar más y más amor para nosotros. Ciertamente Dios ama a todos los hombres, aún a los más viles pecadores, pero para muchos Cristo murió en vano porque ellos no tomaron ventaja de Su muerte. Para el hombre y la mujer que hacen de la mente de Cristo su mente, Dios es capaz de perfeccionar Su amor hacia ellos, es capaz de completar Su amor por ellos.

El resultado del amor de Dios siendo perfeccionado en nosotros es que estamos en Cristo. "Pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él."

"En Cristo," (en) significa "en conexión con." ¡Sin la palabra no hay conexión con Dios! ¡Los mandamientos, la verdad, o la palabra son siempre el medio para una conexión con Cristo! Nuevamente, ¡sin Su doctrina no hay conexión con Dios! Cuando uno deja esta doctrina, Juan dice que no tenemos conexión con El. Esta conexión es vital, orgánica y viviente. Por tanto, cuando la Cabeza (Cristo) manda, los miembros la siguen. En el cuerpo, natural o espiritual, si la cabeza manda algo y los miembros no responden, algo esta mal.

Los mandamientos en que debemos permanecer son mas que la deidad de Cristo y representan el cuerpo de la doctrina entregada por Jesús. "Hermanos, no os escribo mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio; este mandamiento antiguo es la palabra que habéis oído desde el principio" (versículo 7).

El versículo 7 define el mandamiento del que él ha estado hablando como no nuevo, sino antiguo. Eso es "la Palabra que habéis oído desde el principio." Este mandamiento "antiguo" del cual estos Judíos eran familiares, que habían escuchado desde el principio, fue dado por Moisés en Deuteronomio 18:15 - "Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios; a él oiréis." Este fue citado por Pedro en Hechos 3:22 - "...a él oiréis en todas las cosas que os hable."

¿Ahora cuál es el mandamiento que estos lectores de Juan habían escuchado? "Hacer lo que Jesús dice." ¿Su divinidad envuelta? ¿Si? ¿Unicamente Su divinidad envuelta? ¡No! Mateo 17:5 - Mientras estaba en el Monte de la Transfiguración, primero fue la afirmación de Su Deidad, luego vino este mandamiento: "A él oíd." La definición del mandamiento, que no era nuevo, era la de obedecer al Hijo de Dios. Por tanto, es en esta área de la obediencia que tenemos comunión con Dios. Porque busquemos obedecerle no anula la gracia, ni significa que estamos buscando ser salvos por obras. Ser legalista es buscar merecer la salvación por obras y méritos. Pero bajo la gracia nunca mereceremos la salvación; ella es un don. El amor nos ejercitará para las buenas obras. La obediencia, entonces, no es legalismo sino amor. Quizás aquellos que hablan acerca del amor deban, como todos nosotros, presionar hacia cuan estrechamente podemos ser obedientes, antes que tratar de encontrar que podemos desobedecer y estar aun en comunión con El.

Un aporte de Jaime Restrepo

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