IGLESIA DE CRISTO

Bienaventurados los de Limpio Corazón (Nº 2)

El corazón es capaz de lo bueno y lo malo. Ex. 8:32 dice, "Mas Faraón endureció aún esta vez su corazón." Deut. 29:19 habla acerca de un corazón "endurecido." Sal. 66:18 habla de un corazón que tiene dentro de él "iniquidad." Ya sea que lo bueno o lo malo procedan de la boca, dependen de la condición del corazón, Mat. 12:34-35. "...Porque de la abundancia del corazón habla la boca." La boca entonces se convierte en el desaguadero o válvula "detonadora" del corazón. No podemos leer los corazones de las personas, pero cuando los escuchamos hablar en desprevenidos momentos, podemos conocer la condición de sus corazones. "Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él," Prov. 23:7. Tener conocimiento de lo que uno es, y sabremos como piensa él y como es su corazón. "Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre," Marcos 7:21-23. Mientras que, "El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca buenas cosas," Mat. 12:35. Lo que sale del corazón está obviamente determinado por lo que está en este. La inmundicia fluye de un corazón corrupto, y la pureza emana de un corazón limpio.

¿Cómo un corazón impuro es hecho puro? Hechos 15:9 declara el significado en estas palabras: "Y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones." Por tanto, "la fe" es usada en este pasaje queriendo decir el evangelio, el sistema de la fe. ¿Cuál es el medio por el cual el corazón es purificado? El evangelio. ¿Cómo son los medios empleados para llevar a cabo este cambio de corazón? ¿Qué es el proceso de purificación? Antes de que uno pueda llegar a Dios, debe creer que Dios existe, y de que es galardonador de los que le buscan, Heb. 11:6. Pero esta fe, sin la cual uno no puede llegar a Dios y sin la cual es imposible agradarle, es generada por oír la palabra de Cristo, Rom. 10:17. Escuchando la fe del evangelio lo cambia a uno de incrédulo a creyente. Siendo atentos a la bondad de Dios y a las riquezas de Su bondad, uno es llevado al arrepentimiento, eso es, cambia su mente con respecto a la vida que ha vivido. En este proceso de purificación, el corazón de uno está sometido a un cambio. La extensión del cambio será proporcional con el grado de arrepentimiento. ¿Me pregunto si el arrepentimiento no es debido a un gran trato de mas consideración que el que normalmente recibe uno en la conversión? Si más énfasis fuera colocado en las cosas implicadas en el arrepentimiento, quizás veríamos menos personas retornando al mundo después de obedecer al evangelio. No tendríamos los problemas de infidelidad en la iglesia, en la asistencia entre los miembros, y los Cristianos no estarían preguntando que pecados debe uno abandonar, incluyendo un matrimonio adúltero, cuando uno se convierte en Cristiano. Los Cristianos que genuinamente se han arrepentido no tendrán el deseo de retornar al mundo. El corazón de ellos se habría contaminado de nuevo antes de tener algún interés de participar en las mercaderías del diablo.

La razón es que el arrepentimiento genuino cambiará el pensamiento de uno, y una persona racional actuará como piensa. "Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él" (Prov. 23:7). Nuestros corazones nos controlan. Si nuestro corazón ha sido cambiado, entonces nuestra conducta también será alterada. Antes de que uno haya tenido su corazón limpiado, puede ganar el consentimiento de su mente para comprometerse en la impiedad e injusticia, su corazón se habrá vuelto mundano y carnal una vez más. Antes de uno poder regresar al mundo después de convertirse en Cristiano, su corazón habrá de someterse a un cambio de lo bueno a lo malo. "Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida" (Prov. 4:23). Esto es por lo qué el arrepentimiento es tan esencial: tiene que ver con el cambio de corazón.

En Rom. 2:4 leemos, "¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?" Cuando usted y yo comprendemos lo que Dios ha hecho por nosotros, ¿qué respuesta es la que sale de nuestros corazones? ¿Apreciamos la benignidad de Dios? Cuando uno piensa de Dios enviando a la tierra a la mas preciosa personalidad celestial para vivir como hombre, para ser abusado, y maltratado por nuestra causa, ¿cómo se siente uno? Cuando vemos por el ojo de la fe a Pilatos dramatizando su supuesta neutralidad por medio de lavarse las manos y diciendo, "Inocente soy yo de la sangre de este justo" (Mat. 27:24), ¿cómo nos sentimos?

Jesús dijo, "De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios...de cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y de Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios," Juan 3:3-5. Después de que el corazón de uno es cambiado al arrepentirse y hace saber su creencia por medio de confesar el incomparable nombre de su salvador, es luego sepultado en el bautismo para la remoción de la culpa de pecado, y como resultado es resucitado a una vida nueva. Esto es como el corazón es hecho puro. Nadie es nacido de nuevo, regenerado, o convertido quien no se ha limpiado en el corazón y santificado en vida. "Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios."

 

Un aporte de Jaime Restrepo

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