IGLESIA DE CRISTO

¿ACEPTARA DIOS NUESTRAS EXCUSAS?

"Bueno, ahí estaban los dos pescadores el Domingo; quienes escucharon el sonar de las campanas en la distancia. Uno dijo, contristadamente, sabes, Sam, realmente debemos estar en la iglesia. Sam sacudió el anzuelo y respondió, ‘Bueno, yo no podía ir de ninguna forma. Mi esposa está enferma.’"

Estamos de acuerdo en que Dios no aceptará tal excusa, pero ¿aceptará CUALQUIER excusa?

Algo que El no aceptó.

1. No aceptó las excusas de Adán y Eva. "Y mandó Jehová al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comieres ciertamente morirás." (Gén. 2:16-17). ¡Pero ellos lo hicieron! Más tarde, cuando Dios les preguntaba, "¿Has comido del árbol que yo te mandé que no comieses? Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí" (Gén. 3:11-12). Cuando Dios pregunta a la mujer, "¿Qué es lo que has hecho?" la mujer respondió, "La serpiente me engañó y comí" (Gén. 3:13). ¡Excusas! Adán no debía haber escuchado a la mujer (Gén. 3:17). Eva no tenía porque haber escuchado a la serpiente. La tentación no justificó la desobediencia para ninguno de ellos.

2. No aceptó la excusa del rey Saúl. Cuando Saúl fue enviado para destruir a los Amalecitas se le dijo que destruyera a todos ellos y todos sus animales, "bueyes y ovejas, camellos y asnos." ¡Pero no lo hizo! Bueyes y ovejas, y lo mejor de ellos, fueron perdonados. Cuando Samuel, el profeta, hizo frente a Saúl, Saúl le ofreció una excusa. El pueblo los perdonó para ofrecerlos en sacrificio al Señor, dijo él. Como rey, debía haber dirigido al pueblo. "Obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención mejor que la grosura de los carneros" (1 Sam. 15:22). Haciendo frente a la verdad, Saúl admitió, "Yo he pecado; pues he quebrantado el mandamiento de Jehová...porque temí al pueblo y consentí a la voz de ellos..." (v.24). El había desechado la palabra de Dios. Dios le desechó a él de ser rey (v.26).

¿Cómo PUEDE Dios aceptar excusas? Si acepta una, ¿hay algún lugar para parar? Si una, ¿por qué no cien? ¿Cómo puede aceptar alguna en vista del hecho de que Su palabra ha salido para todos los hombres? ¿Cómo puede cuando los hombres tenemos la capacidad para aprender Su voluntad? No hay responsabilidad más grande para el hombre que la de oír la palabra de Dios. Esto no se aplica al deficiente mental porque ellos han perdido la capacidad. ¡Pero no así con nosotros! Somos responsables.

Debiéramos notar que los hombres rara vez en la actualidad niegan las responsabilidades primarias. Rara vez se defiende sobre el fondo de que Dios no tiene derecho a hablar, ni autoridad para mandar. Esto es fundamental. Aquellos que niegan Su autoridad deben negarlo a El. Reconociendo esta verdad profundamente, los hombres más a menudo tratan de desviar la responsabilidad: Adán a Eva; Eva a la serpiente; Saúl al pueblo. Pero esto no funciona. La responsabilidad personal de atender a Dios no puede ser desviada a otro. Si, por alguna razón, renuncia a escuchar y atender, el tal rechaza a Dios. No podemos desviar la culpa a otros. Esto es para que nosotros hagamos Su voluntad indiferentes de lo que otros pudieran decir o hacer — aún si ellos nos tientan — aún si ellos nos amenazan. Esto es aún nuestra decisión y nuestra responsabilidad.

Tres de las parábolas que tratan con las excusas son: (1) El hombre de un talento (Mat. 25:24-25); (2) el hombre de una mina (Luc. 19:20-21); (3) la gran cena (Luc. 14:18-20).

El hombre de un talento ofreció una excusa, "Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra" (Mat. 25:24-25).

El hombre con una mina ofreció una excusa, "Señor, aquí está tu mina, la cual he tenido guardada en un pañuelo; porque tuve miedo de ti, por cuanto eres hombre severo, que tomas lo que no pusiste, y siegas donde no sembraste" (Luc. 19:20-21).

Tres hombres ofrecieron excusas para rehusar la invitación a la gran cena. Uno dijo, "He comprado una hacienda, y necesito ir a verla." Otro dijo, "He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos." Otro dijo, "Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir" (Luc. 14:18-20).

El hombre de un talento fue llamado un "siervo malo y negligente." Su talento le fue quitado. El hombre con una mina fue llamado "siervo malo." Su mina le fue quitada. Aquellos que ofrecieron excusas para rechazar la invitación a la gran cena estuvieron luego privados de los privilegios de concurrir a ella.

Cuando Jesús llamó a un hombre para que le siguiera, el hombre dijo, "Señor, déjame primero ir y enterrar a mi padre." Ni aún esto fue razón suficiente para rehusar aceptar la invitación del Señor (Luc. 9:59-60).

Excusas que no funcionarán en el día del Juicio.

1. Excusas para no obedecer a Cristo.

"Estoy demasiado ocupado."

"Estoy temeroso de que no pueda aguantar."

"No me siento bien ahora."

"No es conveniente ahora."

"Hay hipócritas en la iglesia."

"No estoy seguro si lo necesito."

"No creo que Dios me condene por siempre si no lo hago."

"Fui prevenido contra la iglesia cuando era joven."

"Hay abundancia de tiempo."

2. Excusas para no ser fiel a Cristo.

"Tengo muchas cosas para hacer."

"No es fácil vivir la vida Cristiana."

"Mi esposo se opone a que vaya a la iglesia."

"Mis padres me hicieron ir cuando era niño."

"No consigo nada de los servicios."

"Algunos miembros de la iglesia no son amistosos."

¿Una de estas serán ofrecidas a nuestro Señor cuando estemos delante de El en el juicio? ¿Hay alguna otra que tengamos en mente? ¿Hallaremos alguna mejor?

El hecho es que, todas las excusas son igualmente inaceptables. Caen cortas de ser razones justificables, de manera que no debemos depender de ellas. No funcionaran absolutamente en el juicio final. La única cosa que interesará entonces, es que escuche, obedezca y siga fielmente hasta la muerte.

 

Un aporte de Jaime Restrepo

volver


IGLESIA DE CRISTO

Madrid 950, SANTIAGO - CHILE

Hosted by www.Geocities.ws

1