La Revolucion Rusa y el deterioro del marximo-leninismo
La revoluci�n bolchevique de octubre de 1917
constituye uno de los sucesos m�s influyentes del siglo XX. Por primera vez en la
historia se pon�a en practica la teor�a marxista, con la cual, supuestamente, se
llegar�a a una sociedad sin clases, mas justa e igualitaria. La historia ha demostrado
que esto no fue as�, pues Lenin, Stalin & C�a. prefirieron encaminarse a la
conformaci�n de un fuerte Estado totalitario en lugar de sentar las bases para un
socialismo popular en el cual los trabajadores tuviesen el poder. Seg�n las tesis
marxistas una vez llevada a cabo la Revoluci�n, se instaurar�a la "dictadura del
proletariado", un Estado de trabajadores que tendr�a importancia inicialmente para
la reorganizaci�n de la sociedad pero que con el tiempo ir�a desapareciendo, ya que el
Estado -seg�n Marx- es solo un instrumento de la burgues�a para oprimir a las masas
obreras. En la URSS, durante sus mas de 70 a�os, el Estado fue fortalecido y se adue�o
de las decisiones que todo un pueblo deb�a tomar, el 0,0019 (la casta dirigente) decid�a
sobre la vida de 260 millones de habitantes, que trabajaban para que el 8 por ciento del
total perciba el 40 por ciento de la renta nacional. Veamos como fue el proceso
detalladamente para comprender porque nunca se debe centralizar el poder.
Lenin intento realizar la doctrina de Marx en la Rusia semifeudal, mediante un partido revolucionario. Se convirti� en el dirigente de los bolcheviques, partido contrario a la conciliaci�n de clases, a la "coexistencia pacifica" con la burgues�a. En 1905 se le present� una excelente ocasi�n para llevar a cabo sus prop�sitos: Rusia hab�a perdido la guerra frente a Jap�n y su gente se encontraba descontenta, desmoralizada. Pero a falta de una s�lida organizaci�n y sin el apoyo de los campesinos, la revoluci�n no triunfo.
Sofocado el alzamiento de las masas rusas se abri� un periodo de represi�n muy duro contra los bolcheviques, tal es as� que Lenin se exiliar�a a Suiza, donde esperar�a una nueva oportunidad hist�rica.
Dicha oportunidad se le present� en 1917, el pueblo ruso estaba cansado de guerra y el
descontento aumentaba. Durante las jornadas del 23 al 28 de febrero de 1917, en
Petrogrado, la insurrecci�n triunfo f�cilmente. El trono del zar Nicolas II ca�a
inevitablemente, la revoluci�n se hab�a desatado sin programa ni lideres, hab�a surgido
espont�neamente desde abajo hacia arriba. La revoluci�n sorprendi� a los propios
revolucionarios. Lenin, exiliado en Suiza, no pudo participar directamente en la
Revoluci�n de Febrero, pero se preparaba para la de Octubre que estaba casi servida en
bandeja.
La insurrecci�n hab�a constituido un regimen de transici�n con socialistas de derecha gobernando junto a la burgues�a. Pero ya en Rusia hab�a algo en concreto para apoyar la Revoluci�n Socialista: los soviets de obreros, campesinos y soldados, que conformaban un "poder paralelo". El gobierno provisional fiel a su alianza con la burgues�a franco-britanico-norteamericana, no atend�a a los reclamos de la gente. El pueblo pasaba hambre y los soldados desobedec�an a sus oficiales.
La consigna que brotaba en las calles era "pan, paz, tierra y libertad", Lenin tomo adopto este reclamo como propio de los bolcheviques.
Al llegar a Rusia, Lenin, comenz� su trabajo de agitaci�n que culmino el 26 de Octubre de 1917 cuando la Revoluci�n ya estaba consumada. Comenz� as� la etapa del infame Comunismo Sovi�tico.
Durante la revoluci�n anarquistas y bolcheviques operaban juntos contra el enemigo com�n. Los Soviets eran organizaciones espontaneas, constituidas por obreros, campesinos, intelectuales, soldados, capas pobres de la ciudad y el campo; una t�pica organizaci�n libertaria donde las decisiones se tomaban en asambleas generales, donde todos ten�an participaci�n. Pero luego, la burocracia del Partido sofoco la democracia directa, dando todo el poder al Estado, no a los Soviets ni a los Sindicatos... o sea le quito el poder al pueblo. Los anarquistas pasaron de ser valiosos compa�eros de lucha a peligrosos contrarrevolucionarios, las empresas que inicialmente eran autogestionadas pasaron a manos del Estado, que las explotaba como en el mismo r�gimen capitalista. Lo que inicialmente se pronunciaba como "dictadura del proletariado" no era mas que una nueva dictadura "sobre" el proletariado, pues las decisiones solo eran tomadas por las altas c�pulas de poder estatal, siendo as� el pueblo sujeto pasivo de su historia.
El comunismo sovi�tico, que ideol�gicamente se present� como la redenci�n (=liberaci�n) del proletariado, realmente fue un capitalismo de estado, sin la libertad de la democracia burguesa, sin igualdad econ�mica entre los hombres, sin posibilidad de que el obrero no sea explotado por el capital estilizado, dirigido por una burocracia omnipotente. En este orden de ideas, el comunismo sovi�tico lo fue solo en palabras; fue capitalismo en los hechos; pues el obrero sigui� siendo asalariado del Estado, productor de plusval�a, succionada y administrada por una clase dominante llamada burocracia.
Amargamente decepcionado, Kropotkin -que muri� en plena revoluci�n- se�alo "Para m�, esta tentativa de edificar una rep�blica comunista sobre bases estatistas fuertemente centralizadas, sobre la ley de hierro de la dictadura del Partido, ha terminado en un fiasco formidable. Rusia nos ense�a como no debe imponerse el comunismo."
Makhno & Kronstadt: el genocidio sovi�tico
Las contradicciones entre anarquistas y bolcheviques tuvieron su tr�gico desenlace en dos episodios principales, en los que compa�eros anarquistas cayeron, una vez mas, bajo las armas del estado.
Nestor Makhno -viejo
revolucionario libertario- hizo la revoluci�n en Ucrania: libero la Ciudad de
Gulgay-Poyle, extendi� su acci�n insurreccional a Kharkov, Kurs, Crimea y a varias zonas
de Ucrania; derroto parcialmente a los generales blancos Denikin(1918) y a Wrangel(1920),
utilizando t�cticas guerrilleras. En las zonas liberadas por Makhno se instauro el
socialismo libertario (sin�nimo de organizaci�n anarquista). Las tierras confiscadas a
los terratenientes fueron cultivadas en "comunas" o "soviets de
trabajadores libres"; hombres, mujeres y ni�os trabajaban en la medida de sus
capacidades y especialidades. Las "comunas" estaban regidas por principios de
igualdad y fraternidad. Los elegidos por las asambleas al puesto de dirigentes ejerc�an
cargos temporalmente, renunciando despu�s para dar paso a otros comunalistas a fin de
evitar la burocratizaci�n, no siendo reelegidos hasta pasado un tiempo prudencial. Las
comunas estaban federadas en distritos y estos en regiones econ�micas. Los "soviets
libertarios" estaban basados en un sistema econ�mico federativo, sobre las bases de
igualdad social, siendo independientes de todo partido pol�tico; pues la riqueza en
com�n, la autogesti�n, no delega poderes en pol�ticos profesionales.
La diferencia de sistemas entre anarquistas y bolcheviques obligo a acuerdos temporales entre ambos. Hacia 1919, los makhnovistas se pronunciaron contra los soviets como organismos pol�ticos con estructura autoritaria, centralista o estatista, que los deformaba como �rganos no directos del poder popular. Posteriormente Makhno rechazo una propuesta para poner a su ejercito bajo las ordenes del Comisariado de Guerra. Como Makhno no se integro en el Ejercito Rojo, le negaron asistencia log�stica (armas, municiones, etc.), dej�ndolo solo ante los Generales Blancos. Varios delegados makhnovistas de la zona de Crimea invitados por oficiales del Ejercito Rojo a una reuni�n militar, fueron detenidos y fusilados en su mayor parte. Los bolcheviques iniciaron as� el ataque a la fortaleza de Makhno en Gulgay-Poyl�, una guerra que duro 9 meses. Makhno -ante fuerzas superiores- tuvo que abandonar esta ciudad y se refugio en Rumania. Fue luego, enfermo e indigente, a morir a Par�s, quien fuera el mejor guerrillero de la Revoluci�n Rusa.
En 1921 se hab�an hecho fuertes los marinos y los obreros del arsenal de Kronstadt: protestaban contra la escasez de bienes y contra la dictadura bolchevique. Estallaron, entonces, huelgas en Petrogrado y en Mosc�, las cuales fueron fuertemente reprimidas. En un mitin de protesta contra la "burocracia roja", se congregaron en Petrogrado unos 10.000 obreros. Los marinos de Kronstadt se opon�an a ser mandados por los "oficiales pol�ticos" y a entregar sus arsenales a los "guardias rojos". Marinos y obreros de Kronstadt rechazaban la estatizaci�n de los sindicatos y de los Soviets, �rganos de democracia directa; reivindicaban el trabajo libre asociado contra el capitalismo de Estado; ped�an la libertad de expresi�n para los anarquistas y los socialistas de izquierda; en definitiva, protestaban contra la dictadura del partido; exig�an, pues, una democracia socialista autogestionaria. El conflicto no se hizo esperar. Trotsky, en la oportunidad ministro de guerra, fue el encargado de atacar a los rebeldes de Kronstadt; mando al mariscal Tukhatchevsky, con armamento pesado y fuerzas de asalto a tomar la fortaleza de los anarquistas, el 7 de marzo de 1921. As� fueron exterminados los obreros y marinos de Kronstadt, como una anticipaci�n de lo que pasar�a muchos a�os despu�s cuando las tropas sovi�ticas invadieron Hungr�a (1956), Checoslovaquia (1968) y Afganist�n (1979).
De esta manera, el naciente "Estado Proletario" asesinaba al proletariado
anarquista, solo por exigir lo justo. Pero para los dirigentes bolcheviques no cabia
ninguna oposici�n dentro de su Estado y, en consecuencia, decidieron eliminar a los
anarquistas, ultimo basti�n revolucionario opuesto a la ascendente burocracia sovi�tica.
As� son los comunistas: amigos al principio, y al final enemigos crueles; pues no comparten su poder totalitario con nadie.
"El Capitalismo Sovi�tico" Abraham Guillen
"Detesto al comunismo (estatista) porque es la negaci�n de la libertad y yo no puedo concebir nada sin la libertad. No soy comunista porque el comunismo concentra y hace absorber todas las potencias de la sociedad en el Estado, porque llega necesariamente a la centralizaci�n de la propiedad en manos del Estado, mientras que yo quiero la abolici�n del Estado, la extirpaci�n de ese principio de la autoridad y de la tutela del Estado, que con el pretexto de moralizar y de civilizar a los hombres, los ha sometido hasta este d�a, oprimiendo, explotando y depravando. Quiero la organizaci�n de la sociedad y de la propiedad colectiva o social de abajo hacia arriba, por la voz de la libre asociaci�n, y no de arriba hacia abajo por medio de una autoridad cualquiera" M. Bakunin