EL COMANDO MARCIANO

N`33

CIENCIA FICCI�N POR ALFREDO FRANCISCO HUMBERTO JUILLET FRASCARA.

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1975. -----------

La nave terrestre avanzaba silenciosamente rumbo al sat�lite natural del tercer planeta. Atr�s, en Francia, quedaban sus constructores, cruzando los dedos y deseando , con ello, el feliz periplo de la nave.

- El fr�o, all� afuera, es espantoso !"- Dijo Jean Clauxe, el radio operador.

- As� es, pero m�s fr�o puede encontrarse en los ojos de una mujer."- Replic� el teniente 2� , Paul Delouss.

Claude Echegurau, el teniente 1�, le mir� y sonri�.

- ? Filosof�a amorosa, Paul ?"- Pregunt� Pierre Umont, el capit�n de la nave " Napoleon"-

- La �nica que tengo por el momento, Capit�n."- Ri� el aludido.

Una campanilla tintine�, y Jean Clauxe, el radio operador, anunci� : " - � Hora del Desayuno, Se�ores !"

Reparti� las mamaderas y tubos con pasta alimenticia, estando luego todos muy ocupados en servirse el primer refrigerio del d�a. La nave " Nap�le�n " , bautizada as� en memoria del gran guerrero,. llevaba cuatro tripulantes. Su destino : la Luna.

Esperaban hallar curiosidades cient�ficas, bas�ndose en fotograf�as previas, sacadas por sat�lites no tripulados.

Paul Delousse, el teniente 2� , dijo " - El vac�o est� lleno de mujeres. Mujeres et�reas, que nos llaman con impaciencia, refregando sus muslos poderosos en contra de las esferas ardientes."

Paul replic� "- Es un desvar�o gozoso, plet�rico de vida, de sangre roja y caliente, de corp�sculos vigorosos y blancos."

�BLIP BLIP BLIP !

La Emisora de Par�s les llamaba, para darles las noticias del d�a...

- '� Buenos d�as, muchachos ! - Salud� el locutor, desde los miles de kil�metros que ya les separaban-"- He aqu� el resumen noticioso de hoy, martes 21 de julio del 2.010.

" En Francia, se inaugur� hoy la autopista n� 7, que conecta las ciudades de Berlioz y Nautilus, a Frejus. " Los Estados Unidos Arabes anunciaron hoy haber terminado la re forestaci�n del Desierto de Arabia. Con sus cinco metr�polis, el Desierto de Arabia es hoy un gran centro de producci�n industrial, en el mundo. " Chile ha sufrido un nuevo terremoto, con lo cual ya se han hundido las tres cuartas partes de ese pa�s sudamericano, en el Oc�ano Pac�fico."

Tras las noticias , Pierre Umont mascull� : " Lo mismo de siempre. Como dec�a mi t�o Fernando, " ya que el mundo camina sin consultarme, no quiero o�r los detalles."

Durante ese d�a, trabajaron normalmente en sus peque�os laboratorios bioqu�micos. En la noche, esa normalidad se quebr� , al o�rse algunos ruidos fuera del nav�o.

- Micro meteoritos!"- Dijo Claude.

- � No me dejan dormir !"- Mascull� Delouss, desde su litera.

- � Callense !"-. Grit� Jean Clauxe.- " � No dejan escuchar el granizo !"

todos sonrieron, ya que la comparaci�n era acertada. Era f�cil imaginarse en casa, oyendo caer el granizo, blanco y duro, sobre el tejado. Dos d�as despu�s, la Luna semejaba un gran plato agujereado . Su faz era amarilla, totalmente iluminada por la luz solar.

La nave parec�a una gigantesca aguja, que fuera a enterrarse en un gran queso mantecoso. Pero �se no era su objetivo. Deb�an circunvalar el sat�lite varias veces antes de descender.

- � Paul, ese sat�lite me da hambre !"- Ri� Claude.

El teniente segundo dijo que a �l tambi�n le produc�a ese sentimiento...

- ' Radio Par�s a nave Napole�n ! � Atenci�n !"- Lleg� el mensaje radial.

- Napole�n a Radio Par�s, le escuchamos fuerte y claro. Adelante."- Dijo el capit�n Pierre Umont.

- Tenemos en l�nea a toda la ciudadan�a. Pueden mandar mensajes."- Dijeron desde la Radio Francia.

El capit�n aclar� su garganta, y dijo ante el micr�fono "- � Saludos ! Este es el capit�n Pierre Umont, desde la nave espacial " Napoleon". Espero que las francesas me est�n escuchando, porque desde aqu� les estoy mandando un beso y un abrazo efusivo, con todo el fogoso empuje de un parisino ! � Y esp�renme al regreso , pues las acariciar� con algo m�s que palabras ! � Adieu!"

- � Aqu� habla el teniente primero , Claude Echegurau ! Vayan mis saludos para todas las ancianitas del Hospicio Gustave Colbert, de Montmartre. Lesa saluda quien los visit� antes de partir en este viaje. Les llevar� de recuerdo algunos guijarros lunares !"-

- � Teniente Segundo Paul Delouse al habla ! Saludo a todas las bellezas del mundo entero ! � Au revoir !"

- � Habla el Radio operador Jean Clauxe ! Tierra, saludos ! Y no peleen entre naciones, que las noticias diarias deber�an ser de paz y amor !"

El nav�o reflej� la luz solar hasta que la sombra de Selene le engull�. S�lo chispitas de luz se reflejaron entonces sobre su cubierta met�lica. Nada hac�a suponer su existencia, excepto para quien poseyera un detector de metales... y los Xiriu los pose�an.

La gran vimana , que hab�a estado oculta hasta entonces tras el sat�lite, abandon� su inmovilidad y se arroj� como un fiero insecto , en contra de la nave francesa- Sus tripulantes no la vieron , en un primer momento : estaban absortos mirando hacia los cr�teres, numerosos, del lado oculto de la Luna. Estos, por falta de la luz solar, estaban semi ocultos en la densa negrura.

Les alert� el radar anti meteoritos , con su sonido de alarma cercana. Sus rostros tomaron coloraciones de averno, con las luces que se cambiaron a rojas. Todos se miraban , muy sorprendidos. Luego, se fijaron en la pantalla maestra del radar. �ste mostraba un gran objeto, que se desplazaba raudamente hacia ellos.

- � Un gran meteoro !"- Grit� Delous, y a�adi� : " � Capit�n , vay�monos de aqu� !"

Pierre Umont asinti�, y puls�, febril, los controles, a fin de alejarse de la trayectoria del supuesto meteoro. - � Af�rmense, muchachos ! - Aull� , y casi de inmediato , el nav�o " Napole�n" comenz� a desviarse hacia la izquierda.

- � Lo lograremos ?"- Pregunt� el p�lido Claude. Nadie le respondi�...

El radar les indic� que el objeto les segu�a en su nuevo curso...

- ' � Un meteoro imantado !"- Vocifer� Delous, llev�ndose los dedos a la boca.

El OVNI lanz� un ancla magn�tica, y luego otras m�s, hasta anular los movimientos de la " Napole�n" , por completo.

Jean Clauxe mir� a los dem�s, con los ojos muy abiertos, y dijo "- Monsieurs : �ste no es ning�n meteoro imantado. Es una nave espacial, que nos ha apresado !" Todos sufrieron un escalofr�o de terror. El capit�n , encogi�ndose de hombros, cort� el suministro de combustible que iba hacia los motores, diciendo "- Ya no sacamos nada con tratar de escapar . Nos tienen cogidos."

- � Y qu� vamos a hacer ?"- Quiso saber Jean Clauxe.

- Esperar, preparados, al comit� de bienvenida. Propongo que nos pongamos los trajes."

Tras algunas palabras entre ellos, aclarando las dudas, todos obedecieron. De perillas fue esta medida, ya que los Xriu no se molestaron en entrar por la escotilla : fundieron un costado de la nave , con rayos cal�ricos."

- � Malditos !"- Barbot� Pierre.

Por el agujero hecho, dos seres, aparentemente humanos, hicieron su cautelosa entrada en la cabina de la " Napole�n ". Ven�an premunidos de raras armas, cuyos anchos ca�ones daban pavor, al imaginarse la dimensi�n del proyectil. Con gestos , hicieron comprender a los franceses de la necesidad de que salieran de la cabina, a trav�s de la abertura por ellos practicada. Jean Clauxe , que hab�a quedado a retaguardia , trato de enviar un postrer llamado a la Tierra, pero uno de los Xriu capt� sus intenciones y sin miramientos dispar� en contra del tablero. Un rayo de luz anaranjada, vibrante, dio de lleno en contra del metal. �ste sufri� una curiosa mutaci�n : tom� un color parecido al del rayo. El Xriu dej� de enviar ese rayo extra�o, con lo cual el panel dej� de poseer ese color , quedando de un tono oscuro.

- � Han carbonizado el equipo de radio comunicaciones ! "- Protest� Jean Clauxe. - � Y da gracias de que no te carbonizaron a ti, en su lugar !"- Le espet� Paul Delous.

Tras este incidente , pasaron a trav�s del boquete. Frente a ellos, y no m�s all� de dos pasos, estaba la abertura de la escotilla de la Vimana captora. Sin titubear, pasaron a trav�s de ella. Una estancia solitaria les acogi�. Una luz difusa escapaba de un rect�ngulo luminoso, ubicado en el cielo raso. Los captores entraron tras ellos, manteni�ndolos siempre enca�onados por sus armas. La escotilla se cerr�, y pronto se abri� una compuerta interior. Fueron invitados a pasar all�. Afuera, mientras tanto, se desarroll� una peque�a escena, que no tuvo m�s que algunos testigos desde la Vimana. El nav�o Xriu se alej� unos dos kil�metros del cohete terrestre, y desde all� dirigi� un proyectil hacia la nave , haci�ndola estallar.

Pocos instantes despu�s, la Napole�n era s�lo un reducido polvillo c�smico, mientras la Vimana se alejaba veloc�simamente del lugar, rumbo a un destino misterioso... Los terrestres pasaron a un gran sal�n, desprovisto totalmente de artefactos mec�nicos, ya que se ve�an s�lo confortables sillones , y a un hombre de unos 45 a�os, sentado en uno de ellos. Los guardianes dijeron algo , en un idioma incomprensible para los franceses, y se retiraron. El hombre maduro les observ�, y al verles a�n con los cascos puestos, les hizo se�as para que se los sacaran. Loa tripulantes de la " Napoleon" as� lo hicieron, comprobando con deleite que el aire era del todo satisfactorio, para sus necesidades...

-Soy Altor Mangue, vuestro anfitri�n en esta nave. Se preguntar�n Uds. el motivo de su rapto, y de que los mantengamos a bordo .Ahora les explicar� las razones."- Dijo el hombre, que parec�a nacido en la Tierra.

- Razones pero que no explicar�n lo ilegal e injusto de vuestra acci�n."- Reclam� Paul Delousse, - No tales. Son , aqu� en el espacio, actos fuera de cualquier jurisdicci�n. Moralmente, un acto de misericordia."- Dijo Altor Mangue.

- Expl�quenos eso."-. Pidi� Echegurau, cejijunto.

- Porque los hemos sacado de esa civilizaci�n loca que Uds. han creado, aunque no es de eso que deseo hablarles."- Dijo Altor, y puls� un bot�n, que hizo salir una mesa servida , de la muralla vecina, con copas y licor. Les ofreci� a los franceses de �ste, y aceptaron todos. Luego que se sirvieron, prosigui� diciendo :"- Esta nave no es terrestre. Y aunque hablo en vuestro idioma,es porque lo he estudiado, viviendo en una de sus ciudades principales. "

- Espiando, de seguro."- Asever� Echegurau.

- No, yo..."-

- � Ud. debe regresarnos a nuestra nave , marciano de pacotilla ! � No queremos saber..."- Dec�a Echegurau, hasta ser interrumpido por la llegada de unos guardias a la sala. Jean Clauxe aprovech� el momento para escamotear una botella de licor, meti�ndola en una de sus bolsas del traje que portaba.

- ' � Ll�venselos ! No est�n preparados a�n."- orden� Altor a sus esbirros.

Les fueron asignadas habitaciones separadas, tras sacarlos de la sala a empujones. A la puerta de cada uno de los camarotes qued� un Xriu, de guardia. durante dos d�as estuvieron incomunicados, aunque se les llev� la comida regularmente. Al tercer d�a llevaron al capit�n Pierre Umont ante Altor Mangue. Esta vez la reuni�n fue efectuada en una sala m�s peque�a, pero no menos confortable que la primera. Al cabo de las salutaciones de rigor entre gente educada, Pierre Umont dijo "- En las oscuras tenebrosidades del Cosmos no hay calor humano. Quiz�s sea mejor, quiz�s no. Pero, al ver las guerras terrestres, el deseo es que se queden inhabitados esos rincones olvidados."

Halton replic� :--" Puede que sea como Ud. me dice. S�lo educando al terrestre podr� ser posible la Paz Universal. Esperamos que pronto podamos salir, juntos, a continuar la exploraci�n c�smica."

- �Uds. ya la est�n efectuando ?"- Quiso saber Pierre Umont.

- Si, hace sol algunos siglos atr�s que est�bamos circunscritos al Sistema Solar."

- �Y han llegado a establecer colonias ?

- No, s�lo en el Sistema Solar tenemos algunas colonias. Aparte de ese sistema planetario, s�lo hemos enviado sondas espaciales no tripuladas."- Afirm� Altor, sirvi�ndole una copa de licor.

Bebieron en silencio. El vino le pareci� familiar a Pierre Umont, quien as� lo dijo. Altor respondi� : -" Son las cepas originarias de la Tierra. Las plantamos en el cuarto planeta, y se est�n dando bien."

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- Debemos enviar la nave al rescate."- Propuso Marcel Duchamp, Presidente de Francia.

- Pero, nos falta tiempo!"- Replico Ives Tanmond, el ingeniero en jefe de Astron�utica .-" Al menos, tres meses !"-

- � Tres meses !"- Se horroriz� el Presidente.- " �Demasiado! � Debe ser antes !"

- Ives Tanmond se removi� inquieto en su silla, farfullando "- Trataremos de que sea algo menos."

Dos meses y medio despu�s, el nav�o " Bucanero" sal�a en busca del desaparecido " Napole�n"- La b�squeda fue infructuosa. Nada hallaron, a pesar de haber circunvalado la Luna por dos semanas, barriendo la superficie con detectores de metales. Debieron regresar defraudados. A su retorno, la especulaci�n mundial fue may�scula. Se habl� de mandar m�s naves, se organizaron foros, en que se discutieron los pro y los contra de cientos de propuestas. Y se trat� de que zarpara otro nav�o, para que prosiguieran la b�squeda. Las autoridades prometieron vagas soluciones, pero nada en concreto se cristaliz�. Y es que los cient�ficos hab�an dado ya su veredicto a los gobernantes..." PERDIDO POR EXPLOSI�N".

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A bordo de la nave Xriu, el transcurso del viaje era tranquilo. Los terrestres fueron instruidos en el idioma XRIU, por medio de m�quinas mnem�nicas, con lo que, al ver aparecer la mole amarilla del cuarto planeta, pod�an haber fluidamente en ese idioma.

Amartizaron cerca del Gran Canal, y vieron c�mo la nave era transportada por una cinta met�lica hacia el interior de una caverna, con puertas de acero. Fueron llevados en un bus sin ruedas, a trav�s de largas y concurridas autopistas, brillantemente iluminadas. Las gentes vest�an t�nicas tornasoladas, y capas oscuras. Sus rostros eran morenos.

- � Es fabuloso ! Una ciudad bajo la superficie !"- Exclam� Pierre, y sus ojos maravillados olvidaron su condici�n de " invitado a la fuerza !"

Al fin, se detuvieron enfrente de un gran edificio piramidal el cual ten�a una amplia escalinata de entrada. Subieron por ella, pasando entre cuatro aguerridos soldados de guardia. Les recibi� dentro un funcionario vestido con t�nica celeste y capa azul, quien les dijo "- � Bienvenidos a Syrtis !"-

les asignaron habitaciones, y se juntaron a la hora de la cena. Se hab�an aseado, asombr�ndose de que el agua no era escatimada, siendo Marte un planeta seco. A poco de terminar la cena, todos cayeron v�ctimas de un poderoso narc�tico, vertido en los alimentos ingeridos...Sin despertar, fueron llevados por robustos marcianos, hasta la sala de experimentaciones del edificio. All�, y sin problemas, fueron interrogados acerca de los conocimientos cient�ficos que cada cual pose�a.

Durante varios d�as fueron interrogados de esta manera. Dorm�an y com�an, cuando les era ordenado. La droga que tal los hac�a, les era administrada peri�dicamente , por lo cual su estado anormal pod�a prolongarse indefinidamente.

al fin, los marcianos se dieron cuenta de que nada m�s podr�an aprender de los cautivos franceses, y les dejaron despertar de su letargo. Ellos, por su parte, nada sospecharon, y era l�gico : les hab�an hipnotizado y la orden dada era muy simple: no recordar absolutamente nada. Sus conocimientos obraban ya en poder de las Fuerzas Armadas marcianas, las que estaban empe�adas en resguardarse de los peligros que encerraba el tener a los terrestres tan cerca de llegar, en desbandada, al planeta rojo. Los marcianos tem�an a los terrestres. No se les escapaba el hecho de que el terrestre hab�a guerreado desde los albores de su civilizaci�n. No quer�an correr la suerte de los pieles rojas de Norteam�rica...en las estepas marcianas.

----------------------------------------------- Los cuatro franceses fueron dejados en libertad dentro de la ciudad de Syrtis. Se les provey� de departamentos, en la periferia de la ciudad, y no se les vigilaba cuando deambulaban por las aceras rodantes. Ya no ten�an valor cient�fico : se les consideraba un gasto �til, y se deseaba atra�rseles hacia la causa marciana. Cerca del departamento de Paul Delous, viv�an dos hermosas j�venes, las cuales fueron abordadas por Paul y Jean Clauxe, una tarde en que ellas se hallaban arreglando su jard�n. Paul y Jean eran ya conocidos en Syrtis. Sus im�genes hab�an sido proyectadas por los hol�grafos, que cada marciano pose�a en su hogar. Por ello, entablar conversaci�n con ellas les fue f�cil.

- � Buenas tardes !"- Dijeron ellos.

- � Buenas tardes !"- Replicaron las marcianas.

El jard�n era peque�o, y ten�a plantas de bellas flores, no semejantes en colorido a las terrestres, pero s� en las formas. - � Hermosas flores tienen Uds. aqu� !"- Dijo Paul. - En la Tierra no hay iguales."

Ellas se sintieron halagadas. En Marte era motivo de orgullo el producir hermosas flores.

- � Pasen a verlas de cerca !"- Invit� una de ellas. Los j�venes no se hicieron de rogar. Cruzaron el bajo muro, a trav�s de una peque�a puerta, y fueron informados de las peculiaridades que ten�an las flores en Marte. Las j�venes se llamaban Dki y Sfiu. Ambas eran de estatura m�s que regular, de bellos ojos almendrados, y de hermosos rostros. Sus cuerpos eran esbeltos y �giles. Tras un rato de conversar sobre el tema , invitaron a los franceses a pasar dentro de la casa.

Este era acogedor, y su interior estaba decorado con buen gusto. Bebieron una infusi�n tibia y c�lida, muy agradable al paladar. Jean Clauxe y Paul Delouse, junto a las hermanas Dki y Sfiu, pasaron un rato agradable. Ellas conoc�an bastante sobre la Tierra y sus habitantes...

- " Uds. han tenido una historia muy guerrera."- Les dijo Dki.-" Nosotros, en cambio, hemos gozado de paz por incontables siglos. No guerreamos entre nosotros, porque nos consideramos los �nicos seres inteligentes de nuestro planeta, y como tales, debemos emplear todos los recursos posibles en combatir el fr�o, la oscuridad, el hambre y la infelicidad."

- Suena muy ut�pico."- Murmur� Jean Clauxe.

- " Pero necesario."- Replic� la sonriente Sfiu.-" Si Uds. hubieran empleado todos esos materiales de guerrear en productos necesarios, tales como alimentos, medicinas y fabricaci�n de casas, no habr�an, creemos, pobres ni enfermos sin cuidados, en la Tierra." - S�, muchos desean eso. Pero las cosas ya no son as�. No podemos cambiarlas, con s�lo desearlas."- Dijo Paul.

- Es un grave problema el que Uds. tienen."- Acot� Dki.-" Lo sentimos, pero debemos prepararnos para cuando Uds. lleguen a este planeta nuestro, con sus fusiles y armas at�micas."

Se hizo un pesado silencio. Los hombres no trataron, siquiera, de disculpar a sus semejantes. � Para qu� ? Al asesino, con las manos ensangrentadas, �c�mo disculpar? - � Bien! Uds. ya han salido de eso. � Hablemos de cosas m�s alegres !"- Pidi�, sonriendo, la bella Sfiu.

. -�Como cu�les ?"- Quiso saber Jean.

- � Una fiesta ! - Sfiu, mirando a su hermana.- Esta noche, les invitamos ...�vendr�n Uds.? =

Aceptaron, porque no ten�an conocidos en la ciudad. Se retiraron, prometiendo regresar a la hora indicada... Se acicalaron, y a la hora en punto se presentaron en la casa de las dos hermanas. Hab�an muchos invitados, todos muy alegres, y los bailes eran f�ciles de aprender, ya que para los j�venes, el empe�o era algo que llevaban por naturaleza. Paul convers� con Dki, en un rinc�n de la sala.

- En Marte - Dec�a ella- " ..siempre ha existido la paz. La uni�n de los pueblos, hace ya muchos siglos, llev� a una era de prosperidad, que era totalmente necesaria, debido a la desecaci�n del planeta, el cual adem�s dejaba escapar al espacio cada vez m�s ox�geno. A esto, habr�a que agregar que la mano de Dios se hizo presente, al imbuir a nuestros cient�ficos el deseo de estudiar el modo de construir ciudades subterr�neas, dejando la superficie s�lo para los sembrados. Al cabo de algunos siglos, las ciudades subterr�neas hab�anse hecho la mayor�a, y fue por ello que , luego, la raza no sucumbi�, cuando estall� el antiguo quinto planeta."

- �Quieres decir que exist�a un planeta en la zona llamada hoy de los asteroides ?"- SE maravill� Paul.

- Exactamente- Le sonri� amablemente la joven- " Debido a las continuas tensiones provocadas por la masa del quinto planeta, en su �rbita exc�ntrica, revent�, esparciendo sus restos por el cosmos. Muchos trozos cayeron sobre Marte y sus vecinos. En vuestro planeta, los vestigios son escasos, pues el clima, con sus lluvias, han hecho desaparecer esos recuerdos . Pero en vuestro sat�lite ten�is la muestra de lo que esto fue."

- Marte, � ten�a atm�sfera en esa �poca ?"- pregunt� Paul.

- S�, pero escasa. Y no fue capaz de detener los inmensos aerolitos que ca�an sobre su faz. Es por ello que Uds. han dicho, y con justa raz�n, de que el rostro de Marte es como un paisaje lunar: rocas , cr�teres y desolaci�n."- Coment� Dki.

- � Por fuera !"- Sonri� Paul.

- � Exacto!"- Ri� ella, y a�adi� :- " Pero ya basta de charlar tan seriamente ! Vayamos a bailar !" Paul la tom� de la mano, y la llev� al centro del sal�n, en que los muchachos y muchachas bailaban alegremente... ----------------------------------------- Tras ese baile se siguieron visitando, y el amor naci� en aquellos cuatro corazones j�venes. Ellas presentaron a sus amigas Esl y Roa al Capit�n Umont y al teniente Echegurau...Esl era astronauta, poseyendo a su cargo una Vimana, con capacidad para diez personas, entre tripulaci�n y pasajeros... Esl les invit� a pasear , tres meses despu�s de comenzar su romance con Pierre Umont, por sobre la superficie del planeta rojo. Las vimanas son de forma circular, de veinte metros de di�metro, con una zona central habitable.

- � Esto es fant�stico!"- Exclam� Claude, al mirar por los cristales de las lucernas , en la sala de mandos del nav�o. Y ten�a raz�n, pues la vista pod�a abarcar cientos de kil�metros de desierto, en el cual reluc�an las rocas, los montes y las quebradas... Era como para quitarle la respiraci�n al m�s flem�tico ingl�s. Esl, frente a la consola de mandos, se cruz� de brazos, tras echar una mirada final a los instrumentos, diciendo:"- Este aparato estar� auto guiado hasta llegar a la meta."

Pierre la tom� de un brazo, poni�ndola en pie, y luego le dijo:"- � Entonces tendremos tiempo para el romance !" Ella le di� un beso, sonriendo. una luz anaranjada iluminaba la sala, que dispon�a de sillones dobles para los tripulantes. Sfiu preguntaba a Jean c�mo eran las mujeres terrestres, y �ste dijo "- � Qui�n se acuerda de ellas, teniendo a una belleza como t� al lado ?"

Ella, melosa, se estrech� a �l , complacida por la respuesta... Roa reparti� la primera comida del d�a, que consist�a en pastillas alimenticias. Estas eran peque�as y una sola de ellas equival�a ampliamente a un almuerzo normal...

- � Nada de lavar vajilla !"- Ri� Claude, agregando:- "- Esto, y la crema afeitadora para varones, son los lujos de Marte."

- � Pero es que no hay crema depiladora en la Tierra ?"- Pregunt� Roa.

- " Las hay,, pero s�lo para damas. "- Asegur� Claude.

- � Me gustar�a visitar la Tierra !"- Dijo con �nfasis Dki.

- " Necesitar�amos un permiso muy especial."- Declar� Roa.

Para los franceses, esta fue la primera noticia de que hab�a una posibilidad de llegar a su planeta nativo. - "Es decir, mi amor, que es posible salir al espacio en esta vimana ?"- Inquiri� Pierre.

- � Claro ! Nos demorar�amos lo mismo que se demoraron los del comando del capit�n Aod, en traerles a Uds. !"- Dijo Roa.

- O sea, cuatro d�as."- Record� Jean, meditabundo.

- � Es que quieren Uds. regresar a la Tierra?!- Inquiri� la curiosa Roa.

Pierre dijo :"- La verdad es que si."-

Un silencio ominoso rein� en la estancia. Pierre pregunt� a las marcianas :"- � Uds. nos delatar�n , si les pedimos que regresen a la Tierra. ="-

- No- Respondi� Esl, y a�adi�, mirando fijamente a los terrestres :-"- Pero, me da una gran pena de que Uds. est�n pensando en regresar, sin tomarnos en cuenta a nosotras."-

Pierre la bes�, expresando:-" Mi amor, s�lo en tu cabecilla puede incubarse tal idea. Estoy seguro de que todos nosotros preferimos quedarnos para siempre en este planeta, con tal de no dejarlas a Uds. solas... � verdad, muchachos ?"

- � Claro , mi capit�n!"- Gritaron todos, y como buenos franceses, dec�an la verdad.

Despu�s del lapso rom�ntico que sigui� a esta exclamaci�n un�nime, ellas estuvieron seguras de que no ser�an abandonadas en el planeta Tierra, si les ayudaban a escapar de Marte. En las semanas que siguieron a esta curiosa reuni�n, ellos fueron afinando los detalles, y ellas comenzaron a acumular vituallas, para el periplo. Por fin, en una tarde cualquiera, y aprovechando que muchas otras Vimanas se estaban dirigiendo - con licencias- a exploraciones de rutina, los franceses y sus muchachas emprendieron su viaje, sin despertar sospechas. Para ello, comenzaron por alejarse lo m�s posible de las ciudades, y cuando captaron que no ten�an a ninguna otra nave a�rea a la vista, elevaron su astronav�o hacia su destino : el azulado planeta que brillaba p�lidamente en el negro cielo marciano...

Pero, a cosa de media hora de hallarse en viaje desembozado, Esl exclam�: "- � Nos vienen siguiendo !" Era verdad.

Las naves marcianas del Gobierno, ven�an persigui�ndolos a toda velocidad...

- Qu� mala suerte !"- Exclam� Jean Clauxe.

Paul Delouse dijo :- " Si tenemos confianza en el amor, triunfaremos, porque Dios nos ama, y con su ayuda todo es posible." Los amigos, sin embargo, estaban muy asustados. A pesar de la velocidad que hab�an logrado alcanzar, sab�an de las temibles armas con que estaban provistas las corbetas de la flota marciana.

Esl musit�: " - No disponemos de armas de ninguna clase." Al ver el rostro deca�do de los terrestres, agreg�:�- " Pero, no tem�is. Las naves que nos persiguen tendr�n que, primeramente, intimarnos a que nos detengamos. Y con esos instantes extra creo que puedo tratar de usar una triqui�uela para escapar."

Esl se atare� en su tablero de mandos, en el cual se fueron encendiendo luces piloto, mientras se o�a por los altoparlantes: " � Atenci�n ! Los de la Vimana 6.299 ! Deb�is deteneros de inmediato, por carecer de permiso para circular a esta distancia de Marte ! � En caso de no obedecer, les dispararemos !"

Esl movi� una palanca, respondiendo por el �ter : "- � Perdonen , pero estamos en dificultades t�cnicas. ! � Con qui�n estoy comunic�ndome ?"

A lo que respondi� la voz :"- � Con el capit�n Aod !" Esl cort� el contacto radial, volvi�ndose, p�lida, hacia Pierre Umont, diciendo:"- � Amado ! Es el capit�n Aod, el mismo que les captur� en las inmediaciones de la Luna ! � Es un marciano sin coraz�n !"

Pierre Umont dijo :"- Trataremos de que no nos atrape.� Dir�gite hacia la superficie del planeta !"

Esl respondi�, suspirando :"- � Es la �nica alternativa !" Y con raudo movimiento, la Vimana casi se precipit� , a plomo, hacia la superficie del cuarto planeta.

Felizmente, estaban sobrevolando terreno monta�oso, y fue cosa de segundos perder de vista las siluetas de las amenazadoras naves de guerra marcianas.

R�pidamente, sin embargo, aparecieron nuevamente tras ellos, y la voz del capit�n Aod se escuch� de nuevo :-" � Vimana fugitiva ! � Deb�is deteneros de inmediato o de lo contrario, nos veremos obligados a quitarles la transmisi�n de energ�a a vuestra nave, con lo cual se precipitar�n al suelo.!"

Esl sigui� maniobrando por entre las amenazadoras monta�as, y Pierre Umont le pregunt�:"- Bueno, Esl, � Es verdad que pueden dejar sin energ�a a esta nave ?=" Roa respondi� por Esl - " S�, pueden, y lo har�n, no te quepa duda."

Paul Delous formul� una pregunta: " Dime, Esl, puedes t� detener la nave en el suelo? �no hay por aqu� alg�n lugar en que escabullirnos ?"

Sfiu exclam�:- " Oh, Paul, has encontrado la soluci�n !"-

Y claro que la hab�a encontrado, pues Dki dijo "- Oh, Paul amado ! � T� eres el que tiene m�s cerebro de todos nosotros !"

- � Gracias por lo que a m� me toca !"- Dijo Jean Clauxe, riendo.

Pierre Umont se sorprendi� de que el buen humor no se hubiera a�n desvanecido en el grupo.

Esl dijo "- Me dirigir� a las cavernas llamadas Mrgnar."

Claude quiso saber ad�nde estaban ubicadas, y Roa le explic�:"- � Son unas cavernas inmensas ! No est�n totalmente exploradas. Si logramos llegar a ellas, estaremos fuera de peligro,"

Lo que no agreg� Roa, fue que quedar�an tambi�n fuera del contacto con la civilizaci�n, perdidos en esas oquedales, si se les averiaba la nave en la empresa... Pero, ya ten�an bastante con lo que les pasaba, para agregar m�s pesares a la lista... Despu�s de muchos desv�os de rumbo, llegaron a la Caverna Mrgnar, tomando contacto con el suelo cerca de la entrada.

Salieron de la nave, preparados ya con sus trajes espaciales, y sus mochilas de emergencia. Se introdujeron en la caverna, corriendo �gilmente. Tomados de la mano, alumbraban su camino con linternas poderosas.

Roa. Esl, Sfiu y Dki hab�an hecho que Paul, Jean, Claude y Pierre se armaran de bombonas de ox�geno, alimentos concentrados, ropas y enseres, para enfrentar el quedar sin la nave Vimana y sus bodegas bien provistas. Las oquedales eran brillantemente iluminadas por las linternas de Sfiu y Dki, que iban a la cabeza.

Hab�an avanzado cerca de veinte minutos, cuando se escuch� una explosi�n a sus espaldas. Alarmados, se detuvieron, y escucharon la voz del capit�n Aod, amplificada por parlantes, quien dec�a " - Sabemos que est�n all� !Nos llevaremos la nave que los trajo. Volveremos dentro de una semana.si dentro de ese lapso no les hallamos en la entrada , nos iremos para no volver , dej�ndolos en estas soledades para que mueran por falta de medios.

"Tienen una semana."

Despu�s de esa amenaza, el silencio volvi� a caer, como pesado manto, sobre los fugitivos. Roa dijo "- Ese es un marciano muy vengativo , y cumplir� con su amenaza." Pierre Umont pens� en que quiz�s estar�an todos humildemente de pie en la entrada de la cueva, en una semana m�s. Ten�a raz�n Aod; sin aire ni alimentos, en siete d�as estar�an deseosos de irse a la c�rcel ,para no morir.

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Ha pasado una semana. La entrada a la caverna Mrgnar contin�a vac�a, y el capit�n Aod no puede dar cr�dito a lo que ven sus ojos. Porque nadie est� all�, para entregarse d�cilmente. Como no estaba tan encallecido por la vida, se mantuvo en el lugar, caritativamente, por tres d�as m�s, y mantuvo en la superficie a sus subalternos, con una grabaci�n que difund�a , a trav�s de parlantes, las siguientes frases :"-�Volved! No tem�is. Se proceder� con benevolencia en vuestro caso. Sabemos que Uds. son Dki, Esl, Roa y Sfiu. Los terrestres son Paul, Jean, Claude y Pierre .No les castigaremos , volved y se os dar� un castigo leve. Tened confianza."

Pasaron los tres d�as, el capit�n Aod se fue del lugar, ya que no hab�a, seg�n su criterio, objeto de continuar esperando. La grabaci�n seguir�a transmiti�ndose una semana m�s, y en ese lapso, �l volver�a con tres vimanas, para explorar la caverna Mrgnar. Y regres�, pero nada hall�se. El Alto Mando Marciano olvidose del asunto, d�ndolos por muertos. En el intertanto, los fugitivos hab�an seguido introduci�ndose m�s y m�s en el subsuelo marciano. Tres, cuatro kil�metros de profundidad llevaban, y m�s de veinte kil�metros en direcci�n sur.

hallaron luz; los muros volv�anse fosforescentes, con lo cual economizaron las bater�as de sus linternas. Esa luminosidad proven�a de raros l�quenes, que se nutr�an de la humedad existente en el sector. El T�nel desemboc� en una gran cavidad, y en ella, un lago de verdes aguas. Plantas holosapr�fitas y hongos, crec�an en sus m�rgenes. - � Hay aire !"- Se maravillo Paul, tras sacarse por unos instantes el casco. Todos le imitaron, y pudieron darse un chapuz�n en esas l�mpidas aguas, en las cuales no exist�an peces. Hallaron unos tub�rculos comestibles, que combinaron con sus alimentos enlatados, que ya estaban agot�ndose. Hallaron m�s t�neles desembocando en lagos, y la variedad de legumbres creci�, por lo que se dieron a la tarea de cocerlos usando los cascos como marmitas, hallando que la mitad de esos tub�rculos pod�a ser digerida. - " Parece que nos hemos convertido en trogloditas."- Ri� Pierre, pues hab�an tallado refugios en los muros, en donde pod�an habitar calentando el ambiente con peque�as fogatas. Paul encontr� algunas chimeneas, que les llevaron a la superficie, aunque all� el aire se hac�a poco denso, y deb�an usar los trajes si quer�an ver la luz del sol. Por ello, debieron regresar a las oscuridades, en donde pasaron el resto de sus d�as, sin recriminarse jam�s por la decisi�n de haberse rehusado entregar a las autoridades marcianas. Fin. ----------------------------------------------------- 12:51 hrs, sabath 29.11.1997.Escritura electr�nica. Alfredo F H Juillet Frascara.-Santiago de Chile. -----------------------------------------------------

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