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Educar en valores: desafíos en el siglo de la caída de los ideales (II) Del escultismo a otras instituciones educativas Búho Terco |
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Ética y pacto: Decíamos anteriormente que los humanos somos seres que nos constituimos a partir del lenguaje y los pactos. La palabra vincula y enmarca la relación con el otro semejante y el Otro social. El movimiento Scout históricamente ha sostenido una ética basada en un pacto, que es la formulación de la Promesa Scout y la adhesión a los Ideales expresados por la misma. Generalmente previo a la ceremonia se establece un momento de reflexión en donde el muchacho, ayudado por su comunidad, revisa las implicancias para su vida en el hecho de adherir al estilo de vida Scout. Generalmente al otro día, ante su comunidad que actúa como testigo y garante, se compromete a hacer todo lo posible para cumplir con la responsabilidad asumida y sólo a partir de allí, su conducta será guiada y/o evaluada por los demás teniendo como parámetro la Ley Scout: I > o. Se espera que a partir del Ideal el sujeto se relacione de determinada manera con los distintos objetos, y el compromiso asumido permite tanto a sus compañeros como a los adultos responsables, acompañar en la elección ética que realiza el sujeto. Para el movimiento Scout no existe la “inimputabilidad”. Una vez comprometido con los ideales del movimiento se considera al sujeto responsable de sus conductas y de acuerdo a la etapa de la vida en que se encuentre, los distintos miembros de la comunidad están habilitados para colaborar en la corrección fraterna porque comparten un universo común. Si bien la Ley es un Ideal construido a la manera de imperativo del “deber ser”, la formulación implica el hacer todo lo posible, regulando el peso de dicho imperativo. No es casual que hable de “inimputabilidad” en el caso del movimiento scout. Pensemos que en el discurso social actual se apunta a desresponsabilizar al sujeto respecto de sus actos, diluyendo en la familia o sociedad la carga de las elecciones que el niño o joven realiza. El movimiento scout apuesta muy fuerte a la construcción de la libertad y la responsabilidad; en éste sentido el método educativo es contra-cultural ya que se ofrece para remedar una función social que ha decaído. Esta opción es histórica, pensemos que las tres Organizaciones que surgen post- revolución industrial sobre fines del XIX y principios del XX son la Cruz Roja, el Ejército de Salvación y el Movimiento Scout, cuyos inicios no son necesariamente las capas medias de la sociedad. En un artículo anterior titulado “Recordando a Rolland Philipps (Ver artículos anteriores” en “Apuntad Alto!”) trajimos a nuestra memoria el compromiso de un Gran Hombre del movimiento, autor del conocido “El Sistema de Patrullas”, quien coordinaba 40 tropas en Liverpool la mayoría en los barrios más pobres. Su apuesta por la caridad la realizaba en su Iglesia, por el cambio político en su Partido, y su apuesta a la Educación en el movimiento scout siendo firme en solicitarle a los niños y jóvenes que adhieran a los valores del movimiento y se animen a ser Scouts viviendo una Ley que los elevaba de la situación de desamparo social. En el movimiento Scout la Ley no queda simplemente anunciada, sino que pasa a ser la base fundamental de otros pactos como la Carta de Marcha de los Caminantes (adolescentes) o la Carta del Clan de los Rovers (jóvenes). Podríamos decir que más allá de las diferencias (que no son el motivo de este escrito), en ambas encontramos dos elementos concretos que sirven de guía para las comunidades: Lo que se espera de un scout en un contexto socioeducativo determinado y, el estilo de convivencia con los demás. En otras épocas, existía la Corte Nacional de Honor (o sus equivalentes en caminantes y/o Rovers) que eran los guardianes del pacto y aquellos que entre sus funciones evaluaban e intentaban ayudar a corregir las grandes desviaciones respecto del Ideal al que los distintos miembros se habían comprometido en cumplir. Pacto de convivencia… del escultismo a otras instituciones La convivencia en el ambiente áulico: Que la escuela es un lugar de convivencia social es algo que no puede discutirse en la actualidad ¿pero cómo pensar la regulación de la misma en estos tiempos?. Una forma de poder hacerlo es convertir el espacio aúlico en un lugar reglado, pero no desde la arbitrariedad del adulto sino desde la construcción de una normativa a la que todos deben sujetarse (niños, jóvenes y adultos) a partir de los aportes de los distintos actores. El siguiente relato, tiene por objeto compartir la experiencia personal realizada en Educación Rural respecto al trabajo de convivencia. El modelo elegido es originario del mov. Scout y adaptado a la educación formal. Como primer punto se realizó un trabajo con padres y alumnos sobre la necesariedad del espacio reglado y a partir de allí los modos de construcción del Código de Convivencia (CC). Por medio de distintas técnicas de participación se estableció dicho Código y un sistema representativo cuya función era abordar las distintas problemáticas del espacio áulico: La Comisión de Ámbito Educativo se conformaba en cada uno de los cursos; y los participantes eran cuatro alumnos elegidos por los compañeros, dos docentes elegidos por los alumnos y dos padres representantes de la comunidad. Dicha Comisión, ante un hecho determinado que implicaba la rotura del pacto por cualquiera de los actores y a pedido de cualquier integrante del espacio educativo se reunía y establecía las estrategias para el abordaje del conflicto. Posteriormente se llamaban a las personas involucradas y se buscaban entre todos las soluciones pertinentes. De ser necesario era el organismo que establecía sanciones. Cuando no existían conflictos era el Organismo que se encargaba por velar por la convivencia áulica, organizando distintas actividades que apuntaran al fortalecimiento de la misma, sin invadir los espacios de la Asamblea de curso en la que por medio de proyectos se establecían las responsabilidades generales para el trabajo semanal (grupos de trabajo) y la evaluación de los mismas. Esta última entre sus funciones se ocupaba de la generación de proyectos de actividades generales presentados por los alumnos y elegidos por ellos mismos. El espacio reglado por el Código de Convivencia permitió establecer un pacto entre los diferentes actores (alumnos, padres, docentes) sostenido por toda la comunidad educativa lo que le brindaba consistencia desalojando cualquier posibilidad de arbitrariedad y disminuyendo notablemente la cantidad y tipo de conflictos. La convivencia en instituciones de menores en riesgo: A decir de algunos autores, muchas instituciones de menores funcionan a la manera de pequeñas cárceles en donde los equipos pasan a ocupar el lugar de guardiacárceles que tienen que mantener el orden y el control, siendo el sistema correctivo utilizado la lógica de premios y castigos aplicada de forma arbitraria por quienes ocupan el lugar de “poder”. Se favorecen implícitamente la creación de alianzas entre los preceptores y los menores a los fines de que los primeros no tengan problemas a partir de la utilización del liderzazgo de los segundos, que generalmente aplican el “código de la calle” (ley del más fuerte) con los compañeros de institución para lograr algunas ventajas personales. La presente experiencia, hace referencia a la aplicación de algunos elementos del Método Scout en el trabajo con menores en riesgo internados judicialmente en pequeñas instituciones (Hogares). A partir del trabajo terapéutico con diferentes grupos, surge como constante el tema de la arbitrariedad de los adultos, los manejos violentos entre los menores, las alianzas entre miembros de la institución. Dentro del “pack·” de intervenciones terapéuticas (más adelante desarrollaremos otras estrategias y tácticas cuyo origen es el Método Scout) se trabaja en la elaboración de un CC que Tercerize las relaciones quitando la arbitrariedad de los adultos, en dirección de establecer algún tipo de regulación común del espacio institucional. La mayoría de los chicos se encontraban institucionalizados por cuestiones familiares relacionadas con la violencia, consumo de drogas, y robos menores; lo que implicaba que dicha regulación una vez establecida debería funcionar en forma más imperativa para poder conmover la relación o > I pudiendo provocar un viraje hacia I > o, y de esta forma apostar a que el sujeto se ajuste a una legalidad que limite el impulso violento y el consumo de sustancias. El CC establecido por los adolescentes fue el siguiente: “Reglas y pautas de convivencia: Se considera la posibilidad de establecer Reglas y pautas de forma diferenciada, considerando a las Reglas como básicamente esenciales el no romperlas dada la gravedad de las consecuencias; y a las Pautas de convivencia como aquellas que permiten una mejor camaradería entre los miembros del grupo y que si bien el faltar a ellas no está bien, no son de la misma gravedad que faltar a las Reglas. Dicha discriminación, permitiría jerarquizar y poder evaluar mas objetivamente la vida que se lleva en el hogar, dado que prácticamente se convive durante todo el día. Luego de las reglas y pautas, el grupo sugiere un apartado sobre Obligaciones y algunas Propuestas para intentar mejorar el diálogo. Las Reglas y Pautas serían obligatorias tanto para adultos como para los miembros del grupo. Reglas Básicas: v Respeto personal entre todos los miembros del Hogar v La sexualidad es algo íntimo de cada persona, por lo tanto debe ser respetada la propia y la de los demás v No se puede consumir ni alcohol ni drogas v No se puede robar v No está permitida la agresión física mayor (agresión que pase la “peleíta” común) v No está permitido ningún tipo de relación sexual (en cualquiera de sus formas) dentro del Hogar v Se debe realizar el EGB Pautas de convivencia: v Cada miembro del grupo debe responsabilizarse por la tarea que tiene que cumplir en la organización Interna del Hogar v Cada miembro del grupo debe cumplir las normas básicas de Higiene Personal y orden de sus cosas v Se deben respetar los horarios v No está permitida la agresión física v No se puede fumar dentro del Hogar Obligaciones: v Completar el EGB v Después del EGB se debe hacer: el polimodal – cursos de capacitación – deportes – Trabajo – Propuestas: v Realizar una asamblea del Hogar cada dos meses con todas las personas del Hogar, en donde se pueda expresar libremente las diversas opiniones sin temor al castigo (siempre en un clima de respeto). De ser posible que participe el Director de Minoridad v Que las normas y pautas sean cumplidas por adultos y el grupo v Que el Hogar no disponga del dinero personal de los miembros del grupo y que cada miembro pueda llevar control del mismo y a su vez disponer del mismo. Procedimiento propuesto para los “castigos”: No es lo mismo romper una Regla que faltar a las Pautas de convivencia; por eso es necesario discriminar dichos ámbitos en el momento de establecer un “castigo”. 1. La persona que comete una falta tiene derecho a saber qué falta ha cometido o por qué va a ser sancionado. 2. La persona que comete una falta tiene derecho a exponer sus consideraciones respecto del hecho ocurrido 3. Los castigos deben ser proporcionales, a igual falta igual castigo, de esa manera no se viviría la situación como injusta.” A partir de la aprobación del código por parte de la Institución y su posterior aplicación, disminuyó en forma altamente significativa la agresividad y agresión en la institución. El Movimiento Scout lleva casi 100 años de trabajo con niños y jóvenes, y muchos elementos del Método Scout han sido introducidos en otras instituciones con fines similares. Lamentablemente como movimiento no hemos sistematizado las distintas experiencias, por lo que invitamos desde la revista a que aquellos que han utilizado los elementos del método en otros contextos compartan con nosotros su experiencia… por lo pronto seguiremos compartiendo la nuestra en los próximos artículos.
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