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Educar en los valores: Desafío en el siglo de la caída de los ideales (III) El desafío de trabajar la singularidad Búho Terco |
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En el primer artículo de la serie destacábamos que anterior a la caída del muro de Berlín la constitución de los sujetos seguía una especie de fórmula matemática: I > o en donde “I“ corresponde al Ideal y “o” a los objetos de consumo; se podía leer como que los objetos que el capitalismo ofrecía hallaban regulación en el Ideal ya que el sujeto se constituía a partir de éste. Posterior a la caída del muro comienza a invertirse la fórmula por lo que obtendríamos: o > I, lo que nos ubica en una sociedad en donde la preeminencia es de los objetos de consumo por sobre el Ideal que ya no cumple sobre ellos función reguladora pasando a ser determinado el sujeto por lo que consume ocurriendo que los objetos desregulados son usados directamente para satisfacción corporal sin ningún tipo de mediación, de allí las patologías actuales caracterizadas por los excesos de diverso tipo en donde la satisfacción pasa por los consumos o por la preeminencia de la imagen, y no por el hacer todo lo posible para el cumplimiento de un determinado ideal. Por otra parte, el ideal como universal plantea un movimiento de ida y vuelta con la persona singular, que a partir de su historia y sus particularidades se encuentra ante la disyuntiva de ceder a la satisfacción del consumo o encontrar algún medio regulatorio de ello. Un viejo dicho refiere que “no existen soluciones universales para problemas particulares” y de algo de eso se trata: No existe la posibilidad de colaborar en la estructuración de las personas partiendo de una premisa “para todos… lo mismo” que produzca una nivelación mortífera del ideal que reduce al sujeto a los distintos "ismos" de las instituciones y/o grupos totalitarios. Esto no implica necesariamente que entre todos no podemos ponernos de acuerdo para hacer algo (Proyecto), sino que si dentro del método que ofrece el movimiento scout descuidamos la inscripción de lo singular ( que asume la forma de la especialidad) nos encontraríamos ante la situación de una educación "personalizada" tan imposible como la pretensión de que un taburete se sostenga sobre dos patas y no tres. En el artículo anterior planteábamos el tema de cómo desde el método scout se pudo enriquecer el trabajo en otras Instituciones de adolescentes (no solo educativas), haciendo un trabajo al revés de lo que se ha venido haciendo desde Programa en los últimos años que fue el de tomar cuestiones de la educación formal para “enriquecer” el escultismo, produciendo entre sus efectos la escolarización del método aplicado en Scouts de Argentina. En este trabajo “al revés” que implicó la inclusión del método scout de tinte más “clásico” en otros espacios socioeducativos, nos encontramos con cosas como las que planteábamos en el segundo artículo de la serie en donde comprobábamos la adecuación de trabajar en la convivencia desde la concepción escultista de la regulación de la misma a partir de un “código de convivencia”, construido por los propios adolescentes. Hoy agregamos que la inclusión fue mucho más amplia que éste solo aspecto del escultismo. La consideración de lo propio de cada una de las personas que participaron de las experiencias dentro de las instituciones de adolescentes y jóvenes resultó un punto muy importante junto con la inserción del sistema de trabajo por proyectos. Colaborar a que cada persona pueda encontrar alguna soga que permitiera producir un amarre a un proyecto propio y de esta forma regular su relación con los distintos objetos de consumo (en algunos casos tóxicos, en otros conductas excesivas) no fue posible sin partir desde la vieja idea del escultismo respecto de las “especialidades”, tan poco tenida en cuenta hoy en nuestros cursos y en la práctica de los dirigentes scouts que reducen su trabajo al “proyecto”. En la experiencia de Educación Formal en el ámbito rural se realizaba la inclusión de una “Tesis” en lo que sería el 1er año del polimodal (viejo tercer año) en donde cada sujeto con la compañía de un tutor trabajaba sobre un tema de elección propia durante todo un año, realizando investigaciones, distintos trabajos para posteriormente presentar su “tesis” ante los miembros de la comunidad (padres, productores, Asociaciones intermedias) y de esta forma obtener el reconocimiento de su especialidad. De esta manera suena complicado e “intelectual”, pero la cuestión no pasaba por lo intelectual sino por el “aprender a aprender” y “aprender haciendo” para poder obtener un cierto “saber- hacer” que no tenía que ver necesariamente con una exposición intelectual en la que los chicos con dificultades de aprendizaje quedarían en peor condición; todo lo contrario… eran quienes más se beneficiaban por lo concreto de la experiencia. La temática de las “especialidades” iban desde lo concreto y específico de la “preparación de toros para exposición”, “diseños de jardines” hacia trabajos sobre “las dificultades de la juventud en el medio rural”, cada una de ellas de acuerdo al interés y las posibilidades de cada uno de los adolescentes En el contexto de aplicación de la idea de especialización en otro tipo de instituciones como pueden ser las de menores, se trataba era de no dejar depositar todo en el trabajo de “Proyectos”, sino a partir de ellos localizar algo del orden del gusto o del deseo para que partiendo desde allí cada uno de los chicos tuviera la posibilidad de comenzar a construir un dique que frene determinados tipos de conductas tóxicas o excesivas. En este contexto recuerdo el caso de un muchacho que participaba en uno de los grupos y que al descubrir su gusto por nadar en un campamento, se empezó a trabajar con ello con un adulto que asume un rol no-oficial de “tutor” y como resultado no solo aprendió a nadar sino que compitió en torneos, y hoy quien antes parecía tener un destino marcado por el consumo de sustancias es guardavidas profesional trabajando dentro del circuito de piletas y temporadas de playa. Recuerdo también quien con una realidad tan compleja como la del otro muchacho, la cocina fue el lugar en donde se pudo construir como “cocinero” … fue una grata sorpresa enterarme que hace un tiempo atrás fue entrevistado por ser el cocinero “top” dentro de uno de los lugares de turismo más importantes de nuestro país y hoy tiene ofertas de trabajo en los circuitos turísticos europeos. También recuerdo a quien en un momento muy difícil de su adolescencia la música y el aprender guitarra pudo poner coto a sus excesos, y que hoy, más allá de que la guitarra se encuentre en el ropero bien guardada, recuerda ese tiempo y el cómo esto le permitió abrirse camino en otras cuestiones de la vida para armar un proyecto de vida y no de muerte… La especialidad no se trata solamente de una posibilidad de construirse una determinada identidad ocupacional, de hecho si esto no ocurriera no se anula en lo más mínimo el efecto sobre la subjetividad, efecto que solo puede objetivarse posterior a la realización de la experiencia y que como toda estrategia que sirve además de tratamiento como prevención, difícilmente en este último caso nos enteraremos qué exceso los chicos y chicas lograron evitar por medio de ellas. ¿Y nosotros como institución? ¿Qué hemos hecho y qué hacemos en la actualidad con nuestras “especialidades” que en realidad podrían estar brindando una respuesta muy satisfactoria a las necesidades de los niños y jóvenes de nuestro tiempo? ¿Qué pensaran de ello nuestros “grandes pedagogos” de Programa que han trabajado o muy poco o nada respecto de este tema en las ramas Caminantes y Rovers? ¿bajo qué espejismo pedagógico quedaron hipnotizados? Pensemos juntos… ¿Alguna vez le habías prestado atención a la importancia que puede llegar a tener el tema de las especializaciones en la vida de un niño o joven, en especial en nuestra cultura? ¿Qué conoces sobre las especialidades en cada una de las ramas del Programa de Scout de Argentina? ¿Qué información has recibido de este tema en la Formación que te brinda la Asociación por medio de los cursos? ¿Los dirigentes de tu grupo o distrito saben cómo - hacer con las especialidades? Si tu respuesta es sí ¿cuál es el porcentaje de chicos que han realizado alguna especialidad en las distintas ramas? ¿y en la rama en la que estás? ¿No te parece que en este tema existe un bache muy importante en especial en los Caminantes y Rovers, paradójicamente quienes potencialmente más se podrían beneficiar con la implementación de las mismas? Quien sabe… por ahí nos equivocamos en esto que escribimos y lo que se constituye en respuesta para chicos de otros ámbitos socioeducativos sin importar la clase social (y de hecho siendo sumamente útil para niños y jóvenes en riesgo social como lo es el 80 % de niños y jóvenes de nuestro país) no sea útil para los niños y jóvenes que participan en Scouts de Argentina y su hermoso Programa edulcorado Ideal para docentes… de última algún día podremos charlar mano a mano sobre el tema y decidirlo ¿no? ...bueno… quizás nos veamos en la próxima Indaba… hacia el 2025 y más allá!!!!!!!!!
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