Recordando a Roland Philipps

 

Enviado por IM. Gustavo Giménez

(El Bibliotecario)

extraído de   www.GRUPOVII.com

 

Roland Erasmus Philipps fue el segundo hijo de Lord St. David y su esposa Leonora Gerstenberg. Nació en el número 24 de Queen Anne's Gate en Westminster el 27 de febrero de 1890. Estudió en Winchester y en New College, Oxford donde obtuvo su licenciatura con honores en jurisprudencia. Como su padre, estudió derecho no tanto por vocación profesional sino como una introducción a la política. La mayoría de las escuelas públicas más importantes apoyaban a comunidades pobres de las áreas industriales para que los muchachos de las clases acomodadas se interesaran y tuvieran contacto directo con los muchachos menos afortunados. Esta experiencia era de gran valor ya que ayudaba a los jóvenes a ver con entendimiento los grandes problemas que encontrarían al asumir sus responsabilidades ciudadanas. Roland Philipps inmediatamente se sintió atraído por esta labor ya que estaba estrechamente ligada con las actividades filantrópicas que su madre realizaba y en las cuales siempre estuvo dispuesto a ayudarle. Fue educado en una típica familia de clase alta y aquellos quienes lo conocieron no se habrían sorprendido si Roland hubiese elegido una carrera política. Su posición estaba con la fracción radical del Partido Liberal y llegó al punto de convertirse en prospecto a candidato parlamentario por el sur de Glamorgan.

Sin embargo en 1911 un encuentro coincidental cambió la dirección de su vida. Trabajaba en Liverpool y un fin de semana durante una caminata en el campo encontró a algunos miembros de la Cuarta Tropa de Blundellsands, al platicar con ellos se enteró que les hacían falta líderes (los tiempos no han cambiado mucho) y se ofreció a ayudar. A la edad de 21 años Roland Philipps había encontrado el trabajo que regiría su corta y trágica vida.

Para valorar verdaderamente a Roland es esencial comprender su profunda fe cristiana. La oración fue fundamento de sus acciones y vio en el escultismo una manera de prestar servicio a los jóvenes, ideología que compaginaba totalmente con la fe que él tenía. Esto no quiere decir que fuera intolerante en su anglicismo, por el contrario, creía firmemente que un muchacho carecería de un aspecto de vital importancia si no tenía una formación religiosa en su vida, sobre todo en un lugar como el este de Londres, donde el muchacho podía acercarse a la tradición cristiana, judaica, islámica o a cualquier otro tipo de creencia de esa área en particular. 

Carrera Política
  • Fungió como secretario particular del señor Walter Roch en las elecciones de Pembrokeshire de 1908 y tuvo una participación muy activa en las mismas.
  • En varias ocasiones fue orador de Sir Owen Philipps, de los señores Walter Roch y Sidney Robinson en las elecciones de enero de 1910.
  • Una o dos veces fue orador en Oxford Union.
  • Estuvo muy a favor del "desestablecimiento" a pesar de haber sido un creyente devoto y un ferviente miembro de una parroquia en el este de Londres. Fue orador en esta materia en Llanelly, Llandilo, Llandovery, Lampeter, Aberaynon, Brecon, Penhiwceiber y Abercwmboi.
  • Su nombre tuvo un sonoro eco al llevarse a cabo las elecciones en el este de Carmarthenshire.
  • Fue llamado para apoyar a cuatro asociaciones liberales, sin embargo no aceptó ninguna de estas invitaciones. Dos de ellas fueron rechazadas argumentándose que sus miembros se encontraban lejos de Gales y otra porque sólo habría existido candidato laborista y no conservador.
  • El señor Philipps tenía un estilo apasionado al dar sus discursos y disfrutaba ser interpelado.

Roland Philipps era en palabras del mismo Baden Powell, "un fanático de los ideales scouts", aunque su gran interés por el movimiento scout no fue motivo para separarlo de su actividad política. Tenía muchos deseos de ingresar al Parlamento he hizo su debut político proponiéndose como candidato liberal por el este de Carmarthenshire. Siendo un ferviente entusiasta a favor de un gobierno interno en Irlanda así como por el desestablecimiento galés contó con el apoyo del señor Lloyd George, líder de la fracción de izquierda del Partido Liberal, sin embargo, fracasó al asegurar la nominación debido a que se dio preferencia a un candidato que hablaba galés. En uno de sus discursos expresó su simpatía por la reforma social y argumentó que no volvería a vivir en el oeste de Londres con personas de su misma clase social. Había determinado establecer su residencia entre los pobres de Bethnal Green y no tenía en mente cambiar de opinión ya que encontraba este lugar "mucho más alegre".

A pesar de haber perdido la nominación como candidato liberal por el este de Carmarthenshire, en 1912 fue reconocido por amplia mayoría como candidato por el sur de Glamorgan. Su gran personalidad y trato lo hicieron popular entre todos los estratos sociales. De haber vivido habría asegurado la elección ya que tenía una gran visión con respecto a la reconciliación del socialismo y liberalismo. Persuadía a su audiencia asegurando que a pesar de los distintos métodos de estas dos ideologías no existía gran diferencia en sus objetivos. Mientras tanto, su trabajo social en el este de Londres tomó un giro religioso ya que se le podía encontrar dando discursos a grandes audiencias en la Misión Laboral, donde enfatizaba la necesidad de simpatizar con todos nuestros hermanos y condenaba el espíritu de critica.

Labor Social 

la edad de 19 años Roland Philipps visitó por primera vez el este de Londres y se puso a disposición de la Sociedad de Caridad para quienes realizó amplia labor, además de ser muy activo en el trabajo parroquial. Era miembro del sindicato y en sus debates desarrolló el don de la oratoria que había heredado de sus ancestros. Fue durante su estadía en Oxford cundo visitó por primera vez los barrios bajos del este de Londres. Se impresionó tanto por las necesidades de los trabajadores de esta área que en su último año en Oxford pasó la mayor parte de sus vacaciones en la Casa Universitaria de Asistencia de Bethnal Green.

Desde pequeño el señor Philipps siempre estuvo involucrado a fondo en todo tipo de labor relacionada con niños o gente mayor. Su primer discurso lo dio a la edad de 15 años en una reunión escolar en Letterston, en el norte de Pembrokeshire.

A la edad de 18 años asistió al New College en Oxford y poco tiempo después se puso al servicio de la Sociedad de Caridad perteneciente a la misma institución realizando una amplia labor durante dos años. También participó activamente en las tareas parroquiales de Oxford y tomó parte en recitales cómicos en numerosos conciertos para la iglesia.

En julio de 1911, después de graduarse en las licenciaturas de historia y derecho en Oxford el señor Philipps se mudó a Liverpool por seis meses. En las oficinas de la compañía naviera Pacific Steam Navigation Company aprendió el arte de la navegación. Todas las tardes durante su estancia en Liverpool las dedicó a labor filantrópica de distintos tipos y gran parte de su tiempo lo destinó a prestar ayuda en las misiones de marinos y hombres del pueblo, quienes conforman en gran parte la población más pobre de Liverpool.

El señor Philipps también trabajó mucho para los scouts de Liverpool y en el mes de marzo pronunció un discurso en una concurrida reunión scout en Runcorn.

En abril de 1912 regresó a Londres y trabajó por un corto periodo en las oficinas de la compañía naviera Union Castle y decididamente determinó vivir, mientras estuviera libre y pudiera hacerlo, en la bruma de los barrios bajos de Bethnal Green.

En julio, el señor Philipps fue nombrado Comisionado Asistente de Lord Glanusk en el Principado de Gales y no mucho tiempo después, en mayo de 1913, también fue nombrado Comisionado por el este de Londres. Lo anterior con el propósito de que utilizara su energía y entusiasmo para ayudar al movimiento en estas áreas donde su persona contaba con especial afecto.

El Este de Londres

Cuatro días a la semana el señor Philipps visitaba de 8:00 PM a 11:00 PM el Club de Trabajadores de Oxford con el que estuvo estrechamente relacionado por más de un año. El club contaba con más de 300 miembros y aproximadamente 150 de ellos se reunían todas las noches a jugar billar, ajedrez, damas, dominó y diversos juegos de mesa. También se ofrecían actividades como cricket, futbol, boxeo, canotaje, carreras de velocidad y gimnasia, entre otras.

Las otras dos noches de la semana el señor Philipps las ocupaba en visitar los lugares de reunión de las 48 tropas de scouts que conformaban el Distrito del Este de Londres como Hackney, Stepney y Poplar. Su trabajo consistía en pasar revista a los muchachos, dar instrucción en lo que se requiriese, asesorar a los scouters y en general trabajar para mantener un alto nivel de adiestramiento en primeros auxilios, rescate, incendios, cocina y otras prácticas propias de los scouts.

Como secretario de la Sociedad de Trabajo Rural para Muchachos en Gales el señor Philipps tenía todos los días una gran cantidad de trabajo administrativo que hacer, aparte de su labor en las noches con los scouts y el Club de Trabajadores. El objetivo de la Sociedad de Trabajo Rural para Muchachos consistía en enviar a granjas de renombre en Inglaterra y Gales muchachos de buen carácter y equilibrio emocional que desearan prepararse para emigrar o permanecer en el país como granjeros. En ese entonces había ochenta de estos muchachos en el sur de Gales.

Asimismo el señor Philipps participó con "Niños de la Calle" y con las "Casas del Dr. Bernardo." Varios domingos por la noche dio pláticas a más de doscientos muchachos del Dr. Bernardo en su amplia casa-hogar de Stepney Causeway. También trabajó para algunos clubes de muchachos y en su tiempo libre realizaba visitas al Hospital de Londres y a las enfermerías de Bethnal Green y Hackney.

Todos los domingos por la tarde, cuando estaba en Londres, tomaba parte en una gran reunión de té que ofrecía la viuda del doctor Bernardo en Stepney, para 1,400 de los niños más pobres de Inglaterra. Estos niños fluctuaban entre los dos meses y doce años de edad y se alimentaba a 600 o 700 de ellos al mismo tiempo. La mayoría de estos niños andrajosos daban un triste aspecto.

Probablemente una de las cosas que el señor Philipps disfrutaba más era el trabajo que realizaba en la temporada de pizca de lúpulo (utilizado para la fermentación de la cerveza) en Kent. Todos los veranos durante algunas semanas, el soleado campo de Kent era invadido por cientos de londinenses necesitados junto con sus familias para la pizca de lúpulo. Jóvenes alumnos de la universidad bajaban a los campos de lúpulo y vivían en tiendas de campaña junto con los trabajadores para ayudarlos en su trabajo, apoyarlos con lecturas y recitales en su tiempo libre, así como darles el auxilio médico necesario. Un año el señor Philipps pasó una semana en tienda de campaña en Paddock Wood y otro año una noche en East Fawleigh.

Como es de suponerse todo este trabajo no sólo mantenía al señor Philipps alejado de las delicias y lujos del oeste de Londres (de hecho, en muy raras ocasiones se le veía en esta área de la ciudad con excepción de las visitas que en la medida de lo posible hacía a sus padres a quienes tenía gran estima) sino también lo imposibilitaba para planear algún descanso de fin semana fuera de la ciudad. El señor Philipps se caracterizaba por ser una persona feliz. Estaba profundamente ligado a la vida del este de Londres que en rara ocasión dejaba, sólo para visitar muy de vez en cuando su tierra natal en las montañas de Cymru.

Los muchachos

Ser niño en el este de Londres era peligroso ya fuera por el crimen o por los riesgos de salud inherentes a la naturaleza de los alrededores. Había muchas madres y padres (particularmente madres) que tenían grandes expectativas para sus hijos y a quienes les daban una educación de la que estaban orgullosos. Sin embargo las pocas áreas verdes estaban a varias millas de distancia del este de Londres, de tal forma que el único contacto existente era con callejones obscuros y calles transitadas.

Las universidades y las escuelas privadas habían realizado misiones en el área (Clement Attlee, después Prime Minister, así como en la Misión de Haileybury que colaboraba en la formación de los niños). Tanto las iglesias como las organizaciones judías hicieron un trabajo heroico.

Durante la vorágine de los últimos años de la primera década de ese siglo llegaron los scouts. En 1912 apareció en escena un Comisionado Asistente para el este y noreste de Londres, uno de los hombres más sobresalientes que jamás haya portado el uniforme scout, Roland Philipps.

El scoutismo

Roland se convirtió en una especie de misionero scout. Durante dos años trabajó motivando el crecimiento del movimiento. Tenía un don especial para encontrar líderes y fundar tropas.
Insistía sobre todas las cosas que el Sistema de Patrulla era la esencia del escultismo.

Después de dejar Oxford Roland Philipps viajó a Liverpool donde vivió por seis meses y trabajó en las oficinas de la compañía naviera Steam Pacific con el objeto de aprender la técnica de la navegación. Todas las tardes las ocupaba en trabajar para la "Misión de Marinos" o en las misiones locales que se abocaban a asistir a los trabajadores de los muelles y a otros trabajadores. A su regreso en Londres donde trabajó por un tiempo en las oficinas de la compañía naviera Union Castle renovó su interés por el este de Londres y decide vivir, mientras pueda hacerlo en los barrios de Bethnal Green. Llegó a ser Comisionado Scout por el este y noreste de Londres y Comisionado Asistente por Gales, sin embargo antes de asumir estos cargos personalmente perfeccionó su conocimiento sobre el escultismo hasta llegar a ser un dirigente scout ideal. De hecho fue uno de los mejores exponentes del arte scout y escribió diversos libros populares en el área. Uno de los más importantes fue "El Sistema de Patrulla" que habla sobre el trabajo de la patrulla scout. En la serie de "Cartas a un Guía de Patrulla" expone los principios de la ley scout y da consejo sobre la preparación de pietiernos para pasar las pruebas requeridas. Este último libro es en sí un manual de entrenamiento escrito con tal sencillez y objetividad que muestra lo bien que comprendía la mentalidad de los muchachos. Estos pequeños libros reflejan sus ideas y aún hoy en día pueden leerse con interés dada la sabiduría plasmada en el estilo y estructura de ese tiempo.

 La 1era Guerra Mundial

 pesar de que poca gente lo pudo intuir, el mundo que Roland y sus scouts del este de Londres conocían se desmoronaría completamente, se acercaba el terrible año de 1914.

En este año, mientras estaba involucrado en su labor filantrópica estalló la gran guerra. Apegado a la ley scout su primer reacción fue prestar lealtad a su Rey y a su patria. Escribió a sus seguidores políticos en Cardiff "Como ustedes saben, siempre he apoyado las causas de paz, sin embargo, uno no puede ayudar esta causa dejando a Europa a merced de una tiranía militar. He sido un acérrimo oponente al reclutamiento y un creyente del servicio voluntario y es por quienes creen en este servicio cuando hay que demostrar que cuando nuestra nación nos necesita, éste, no sólo se vuelve voluntario, sino que se debe prestar con gusto. En este crucial momento de crisis nacional he hecho lo que creo es mi deber y me he enlistado en el ejército de Lord Kitchener. En concreto, después de haber participado un año con el cuerpo de entrenamiento de oficiales durante mi estancia en Oxford, parece ser que esta es la manera en que mejor puedo ayudar a mi patria."

Antes de ir a su entrenamiento hizo una última aportación a su amado este de Londres. Compró la casa en el número 29 de Stepney Green como centro de la labor que había iniciado y que en ese momento dejaba en manos de otros. Ingresó al campo de entrenamiento en Didcot y a su debido tiempo fue nombrado Teniente Segundo y asignado al Noveno Batallón Real de Fusileros en el cual varios de sus muchachos Scouts de Bethenal Green se habían enlistado. Fue enviado a Francia en abril de 1915, sin embargo él y su hermano Colwyn obtuvieron un permiso para estar presentes en el funeral de su madre que falleció el 30 de marzo. Fue elevado a rango de Capitán a principios de año y al acaecer la muerte de su hermano en el mes de mayo heredo la baronía de su padre. Tomó parte en el ataque al Reducto de Hohensollern al sur de La Basée, en el que su bien entrenado y bien dirigido batallón tuvo una destacada participación. En esta batalla el Capitán Roland Philipps se distinguió de sobremanera. Fue condecorado con la Cruz Militar y el reporte oficial de sus servicios fue publicado en La Gaceta de Londres en donde se subrayó "en reconocimiento a su manifiesta gallardía y devoción al deber." A pesar de estar severamente herido mantuvo a sus hombres bajo control, habiendo el mismo matado a cuatro enemigos con su revólver. Se mantuvo en su puesto y repelió tres ataques. Recibió tres heridas de bala en la batalla y una grave cortada. Al dar cuenta de los hechos de este suceso a Sir Robert Baden Powell le mencionó que esas tres heridas le sirvieron para recordar los tres puntos de la promesa scout. Se recuperó rápidamente y regresó a casa para tomar un breve descanso antes de reunirse de nueva cuenta con su batallón en servicio. Durante este reposo atendió a una investidura en el Palacio de Buckingham y ahí mismo fue condecorado por el Rey con la Cruz Militar en reconocimiento a su gallardía. Al agradecer la felicitación de un amigo escribió que el honor pertenecía a sus hombres quienes fueron valientes y alegres, más aún de lo que las mismas palabras puedan describir. Por lo que toca a mí, -dijo- tuve la alegría y gran fortuna de ser su líder.

Roland instrumentó en las fuerzas armadas las mismas habilidades que había utilizado en su servicio dentro del escultismo. Su desempeño fue distinguido y sus permisos los pasaba en Inglaterra donde se propuso como objetivo personal, que siempre cumplió, fundar por lo menos una tropa scout cada vez que estuviera de visita.

Caído en Batalla

El Capitán Roland Philipps murió el 7 de julio de 1916 en un ataque a las trincheras alemanas resguardadas por la guardia prusiana. Una carta escrita por él mismo a un amigo muy cercano en la tarde del "Gran ataque" inicia "Un vivac feliz antes de la batalla" y termina "Nada puede separarnos del amor de Dios que se encuentra en nuestro Señor Jesucristo". En otra carta escrita ya entrada la noche del 6 de julio dice: "Adiós. Nuestra oportunidad suprema de servir a nuestro país ha llegado. Mi vida ha sido muy feliz y no habrá obús o bala que pueda terminar con ella. Sólo ruego que a lo largo de la misma pueda permanecer cerca de Dios." Muy temprano, la mañana siguiente el Capitán Philipps reunió a su compañía y les dijo que estaban a punto de llevar a cabo una aventura desesperada, pero que no había que temer a la muerte ya que esto significaba pasar de la vida terrena a mejor vida en el más allá.

La brigada a la cual pertenecía el Noveno Batallón de Fusileros tenía la encomieda de tomar Ovillers, una de las villas mejor fortificadas en la primera línea original de la defensa alemana. Mientras esperaba por la señal de ataque, la trinchera ocupada por el Capitán Roland Philipps fue alcanzada por un obús que la sepultó dejándola en ruinas. En un principio se pensó que el capitán había muerto, sin embargo, afortunadamente sus hombres lo desenterraron intacto de los escombros. Salió justo a tiempo para guiar a su compañía en el asalto. Apenas había pasado el parapeto cuando fue herido en la pierna por una metralla y cayó al suelo. Se puso en pie casi de inmediato y avanzó para caer de nuevo, en esta ocasión, por la bala de una ametralladora que le atravesó la cabeza.

Fue sepultado en el cementerio de Aveluy cerca de Albert. Son tantos los tributos a su memoria que es difícil elegir uno donde se resuman de manera adecuada sus cualidades humanas y conceptuales. Su comandante en jefe lo describió como "el mejor líder nato que jamás hubiese conocido. Su coraje y su incontenible entusiasmo hubieran parecido fanáticos de no ser por la frialdad y madura determinación que demostraba cuando un objetivo era alcanzado." "Nunca conocí", escribió uno de sus amigos, "a nadie de tan noble carácter o a persona alguna de su edad con un alma tan pura". El mundo es más pobre con la pérdida de esta vida". Otro amigo que hizo en Winchester y Oxford escribió: "En los años que siguieron a la guerra no cabe duda que su servicio fue de enorme valor para Inglaterra... sabemos que pudo haber sido un gran reformador y estadista. La nación debe sentir pena por dicha pérdida. Las dificultades lo alentaban a hacer grandes esfuerzos y no le temía a la crítica. Ahora, todo ha terminado y sólo me resta hacer este pequeño tributo a una personalidad singular y carismática."

La muerte de Roland Philipps fue una pérdida irreparable para el movimiento scout, ya que lo privó de alguien que era una inspiración para sus compañeros de trabajo así como de una incomparable guía en el exitoso liderazgo de muchachos. Fue un ejemplo para todos los dirigentes scouts, en el amor y la simpatía que tenía tanto por muchachos ricos como pobres. En su entusiasmo y energía, en el bien hacer; en su poder de convencimiento a través de la oratoria; en su práctica y entrega de corazón por la fe a Dios; y en su claro entendimiento de lo que significa el "escultismo". Joven de edad, infundió en muchos hombres y muchachos que el espíritu scout es el poder motor del incomparable trabajo del escultismo. Al testificar el valor de su servicio Sir Robert Baden Powell hizo notar que el pequeño libro "El Sistema de Patrulla" de Roland Philipps es el mejor monumento que puede erigirse en su memoria entre nuestra hermandad. A través de este legado Roland Philipps seguirá viviendo en nuestros corazones y su espíritu continuará entre nosotros para ayudarnos en el trabajo del escultismo".

En su memoria, heredó su hermosa y antigua casa del número 29 de la calle Stepney Green, conocida como "La Casa Roland" a la Asociación de Scouts de Inglaterra como cuartel general permanente del Distrito del Este de Londres. Su intención había sido poder habitar la casa después de la guerra, sin embargo, conforme a sus deseos por un tiempo fue la residencia del comisionado y centro de organización que trabajó con más de cuatro mil muchachos, conformados en unidades llamadas "patrullas" y estas a su vez en grupos más grandes llamados "tropas". En el sótano de la Casa Roland había una pequeña y pintoresca capilla dedicada a San Francisco y los Trovadores. Este modesto santuario a la caballería fue un tributo digno a la memoria de Roland Philipps ya que recordaba el idealismo de sacrificio personal inspirado por la fe religiosa que su vida tan noblemente ejemplificó. En un nicho, cerca del altar donde muchos Rovers se arrodillaron en vigilia y se consagraron al servicio caballeresco estaban su fotografía, su espada, y un estuche que guardaba sus medallas y su Cruz Militar. Junto a estas reliquias personales estaba la sencilla cruz de madera que señaló su tumba en el cementerio de Aveluy. Complementando el escenario ardía una pequeña lámpara, símbolo del recuerdo, el coraje y constancia permanentes.

En julio de 1916 dio inicio la masacre que conocemos como la Batalla de Somme y el 7 del mismo mes cerca de la villa de Ovillers, Roland Philipps se convirtió en otro nombre de la aparentemente interminable lista de aquellos "caídos en batalla". Un testigo describió como sólo seis o siete de los 220 hombres a cargo de Roland sobrevivieron ilesos ese día, el resto murieron o quedaron heridos. La humanidad aún no ha podido reproducir un pasaje tan vívido del infierno en la tierra como lo fue la Primera Guerra Mundial.

B-P describió la perdida de Roland Philipps como... "irreparable para el movimiento scout." Los scouts del este de Londres estaban devastados, sin embargo Roland, en una de sus cartas, les dejó una encomienda. "En mi testamento" escribió "dejo la propiedad de Stepney Green... hagan uso de este lugar para ayudar a los muchachos de la mejor manera posible. Estoy seguro que Dios bendecirá el trabajo que ahí se lleve a cabo."

Los guías de patrulla

Roland tenía un gran aprecio por los guías de patrulla. Antes de la guerra había escrito y publicado "El Sistema de Patrulla", pero fue hasta el pasado noviembre cuando estando en casa con licencia de guerra que juntos revisamos su manuscrito, "Cartas a un Guía de Patrulla sobre de la Ley Scout."

Una vez que Roland había regresado al frente le escribí informándole sobre los cursos planeados para los guías de patrulla y me respondió: -¡Cómo me gustaría estar contigo para ayudarte con los cursos!. Sólo pensar en los guías me llena de felicidad-.

La especialidad de primeros auxilios

La herida en mi espalda casi ha sanado-, dijo Roland mientras ya entrada la noche nos sentábamos y me platicaba la siguiente anécdota. -Los primeros días de la semana fui al doctor dos veces al día para mi curación-. Luego, como sabes, pasé dos noches en Brighton y dos scouts de la tropa de una preparatoria se quedaron conmigo

La primera noche les dije, -Necesito encontrar un doctor que atienda mis heridas- entonces, intercambiaron miradas y uno de ellos me dijo, -Señor, yo tengo la especialidad de primeros auxilios. ¿Nos permite curarlo?- Dejé entonces que lo intentaran. Día y noche me atendieron con todo cuidado hasta que la herida sanó completamente. La tarde de hoy acabo de visitar a un doctor en Londres y me dijo que estaba prácticamente recuperado, sin embargo, apenas pudo creer que dos muchachos hubiesen hecho el trabajo-

Las cartas

Roland también era un gran entusiasta de la comunicación por correspondencia. Cualquiera que haya vivido con él en la Casa Universitaria de Bethnal Green recordará el vasto número de cartas que escribía con tanta frecuencia. Lo mismo sucedía en las trincheras.

-No deseo proyectar la imagen de soldado ante el mundo-, escribió cuando le sugerí que sus historias en el frente, publicadas en la Gaceta, debían tener una mayor difusión. -Disfruto mi carrera militar, pero no como Douglas Haig o Michael O'Leary, oficiales carrera, sino como un simple scout que considera una responsabilidad cumplir con el deber encomendado. Al término de la guerra disfrutaré realizar cualquier otro trabajo mucho más que éste-.

Quiero ser scout

Subíamos el elevador de un club en Cavendish. Nos habíamos quedado de ver ahí para despedirnos pues era su último domingo de licencia antes de regresar al frente de guerra. El niño elevadorista que en ese momento leía la Gaceta de abril preguntó al Capitán -¿Y en verdad fue usted, señor?- le dijo señalando uno de los artículos titulado, "Cómo atacamos las líneas alemanas." El Capitán Philipps sonrió y le dijo: -Sí, fui yo- -¿Te gustaría ver lo que me dio su Majestad esta semana?- Y de su bolsillo sacó la Cruz Militar. Sorprendido el muchacho exclamó, -¡Quiero ser scout!-.

El rey y la reina

Esto sucedió en marzo de 1915 cuando hice una visita a Aldershot. Roland acababa de ser ascendido al rango de Capitán y lo encontré lleno de contento. -¿Y ahora qué hiciste?- le pregunté -Cené con el rey y la reina-, me contestó, -fueron muy amables conmigo, pero eso no fue lo mejor- -¿No?, ¿qué fue lo mejor entonces?- pregunté de nuevo. Me platicó que el sábado anterior había formado una tropa de scouts en una importante preparatoria y que en unos días sería su sinodal para las pruebas de tercera clase.

-He decidido-, me dijo, -formar una tropa más antes de regresar al frente de guerra, y si vuelvo a tener licencia no dejaré de hacer lo mismo cada que tenga oportunidad- Y así lo hizo. -Creo que en estos tiempos de guerra debo trabajar especialmente en las preparatorias de Inglaterra. No tiene caso regresar con licencia a menos que sea para hacer algo de provecho, ¿no crees?-

La despedida

Subimos a su habitación para hacer el equipaje, sin embargo, esto tomó bastante tiempo ya que sus maletas estaban llenas de cartas de scouts y sintió la necesidad de leerme varios extractos de las mismas. -Cómo los estimo- me dijo -¿No son maravillosas estas cartas?- y me entregó algunos pedazos de metralla como recuerdo para mis guías de patrulla, quienes también le habían escrito. Inmediatamente después sacó de su libreta de bolsillo una tarjeta que me pidió conservara porque le gustaba el pensamiento ahí escrito. -Muy a menudo recuerdo estas palabras cuando estoy en las trincheras- me dijo.

Las estrellas de Dios brillan
a pesar del gris del cielo.
La paz de Dios te acompaña,
no importa a dónde te lleve el viento.
El manto de Dios te protege
durante la batalla diaria.
Que el gran amor de Dios esté contigo, hoy, y todos los días de tu vida.

Eran las siete de la mañana siguiente y estábamos en los andenes de la estación Victoria. El tren estaba lleno de oficiales que regresaban "al frente" y hablábamos de todo lo que pensábamos hacer cuando terminara la guerra. Siempre hablábamos de lo mismo cuando lo veía partir. -Si Dios me lo permite regresaré con los muchachos- dijo -Y si así también lo quiere, incluso podría trabajar en cualquier parte del mundo. ¡Realmente no importa dónde! Dios es bueno y sabe lo que hace-.

Por fin se alejó el tren de la estación y pude ver a una mujer que después de sonreír valerosamente y agitar la mano para despedir a su esposo dio media vuelta y se dirigió a casa con los ojos llenos de lágrimas. Me siento obligado a admitir que si alguien me hubiese observado en ese momento habría presenciado la misma escena. No sé por qué tuve la certeza de que por lo menos en este mundo, jamás volvería a ver su alegre sonrisa.

Debemos continuar

"Estimado Roland, si encuentras un momento libre para darme respuesta quisiera consultarte acerca de uno o dos puntos de tus Cartas a un Guía de Patrulla con respecto a las pruebas de segunda clase antes de enviarlas a la imprenta". Dictaba esta carta la mañana del sábado 15 de julio, cuando el teléfono sonó. Un empleado abrió la puerta y dijo -Una llamada del Capitán Philipps- Mi corazón se desplomó al momento de llevarme el auricular al oído. -¿Será cierto?- -Hemos recibido un telegrama de la Oficina de Guerra. Roland murió en batalla el día 7- dijo la voz de alguien que yo sabía era uno de sus más cercanos amigos en Londres y añadió, -pero debemos seguir con los scouts, ¿o no?. Debemos continuar-

-No hay necesidad de terminar la carta- Dije a mi secretaria. -Ha muerto, puede retirarse-. Me senté pensativo con el auricular aún en la mano. Esto es lo siempre temimos podría suceder, y así fue; de repente pareció como si una obscura nube cubriera el sol de ese soleado día de verano.

Roland había muerto. Me recliné en la silla y cerré los ojos por un momento.

Por mi mente pasaron algunas escenas de los últimos años y recordé que había sido su deseo que yo escribiera sus memorias en la Gaceta. Probablemente sólo escriba algunos pasajes de su vida en lugar de redactar una biografía formal, sin embargo, desearía que algún scout más competente pudiera hacer esto. Muchos de mis lectores recordarán la hermosa biografía de Anthony Slingsby escrita por su amigo Roland Philipps y publicada el pasado mes de agosto en la Gaceta. Que feliz me haría tener a Anthony a mi lado y poder pedirle que escribiera la vida de Roland.

 

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