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Sobre los Ritos de iniciación, los Raids y los Iniciadores en la adolescencia Lic. Horacio Wild |
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“...
se produce aquí el hecho asombroso de que los procesos anímicos
correspondientes nos resultan más familiares y
accesibles a la conciencia, vistos del lado de la masa que
del lado del individuo. En éste último, solo las agresiones del
superyó en caso de tensión se vuelven audibles como reproches,
mientras que las exigencias mismas a menudo permanecen
inconcientes en el trasfondo.” Sigmund
Freud Para
una mejor comprensión del presente texto, se sugiere releer los artículos
anteriores publicados en “Apuntad Alto!” titulados: “Volver a BP”
– “El vuelo de la paloma” – “Hacia una pedagogía Scout de los
valores” LA
HISTORIA DE XA' ALCHEN Xa’Alchen era un adolescente Selk'nam que hacia el año 1795 habitaba en la costa Este de la ahora llamada Tierra del Fuego. Ese año fue muy importante para él, porque los mayores de su Haruwen (territorio) habían decidido que el muchacho realice las pruebas correspondientes para que deje de ser niño y pase a ser considerado un miembro con todos los derechos en su Haruwen. Una mañana Xa'Alchen (cuyo nombre significa artesano) fue citado junto a Haa (fabricante de arcos) para dar comienzo a las pruebas. Uno de los mayores les dio un conjunto de indicaciones que debían cumplir estrictamente. Ellos no lo sabían pero uno de los hombres jóvenes del Haruwen los seguiría para comprobar el cumplimiento de las órdenes. Xa'Alchen y Haa en esos días, tuvieron que demostrar que habían adquirido las habilidades necesarias para dejar de ser niños. Dentro de las pruebas indicadas, tuvieron que dirigirse solos al bosque, allí armar su refugio en el cual cocinarían y dormirían, demostrando su habilidad en la caza, pesca, además de cocinar sus propios alimentos. Luego de pasadas estas pruebas, los muchachos fueron aceptados para realizar la ceremonia ritual, llamada Hain, en la que al comienzo se los considera Klo'Katen (novicios) para luego transformarse con el correr de la ceremonia en Maars (jóvenes adultos); para ello debían conocer los secretos que lo conducirían al mundo masculino. Cada Klo'Keten tenía un Consejero llamado K'pin, quien lo ayudaba, dirigía y disciplinaba. El K'pin tenía un amplio conocimiento de la tradición Hoowin, siendo un narrador muy dotado, quien con sus historias iniciaba a los klo'keten en el conocimiento y reflexión de lo que debían asumir. El K'pin se ocupaba de que cada elemento estuviera relacionado con la mística de sus antepasados y el código moral del Haruwen. Cada Klo'keten debió reflexionar sobre el código moral y confesar sus faltas: admitir si había robado, si había sido irrespetuoso con los ancianos, si no había sido generosos con sus amigos, si no había trabajado lo suficiente, si no había respetado a las mujeres... Luego de todo lo anterior, escucharon historias que explicaban el origen del mundo, los misterios de la naturaleza, del viento, del mar, de las estrellas y del sol... Demás está decir de que Xa'Alchen había logrado su objetivo, ser considerado un Maars para poder ejercer sus derechos... El
papel de los Iniciadores en la adolescencia Hay
cosas que a cualquiera que se
interese un poco en cuestiones de la historia y
la cultura no dejan de hacer que uno se plantee ciertas
reflexiones; una de ella son los Ritos de Iniciación en la adolescencia.
Desde África con los zulúes, pasando por los Pieles Rojas de América
del Norte, llegando hacia los yaganes de Tierra del Fuego (por nombrar
solo algunos de los que nombra Baden Powel) uno observa que las distintas
culturas produjeron una serie de pruebas seguidas por un ceremonial en el
que los niños perdían su condición de tales para pasar a ser
considerados hombres. No era un día ni sólo una ceremonia, era antes que
nada un tiempo... Si uno analizara antropológicamente este hecho cultural, podría concluir entre otras cosas, que algunas de sus objetivos serían las siguientes: · Evitar el desvanecimiento de los límites de edad. · Permitir a la persona identificarse con roles distintos, en un marco jerárquico · Permitir la asunción de un cuerpo social que de por sí, los sobrepasaba. Siguiendo a Joseph Campbell, podríamos hablar a su vez de la Funciones del Ritual de Pasaje; siendo éstas básicamente cuatro: Mística: Si bien una de las formas de entender la Mística es la de una relación con lo trascendente, sabemos que la experiencia mística a su vez puede ser pensada como un éxtasis amoroso, una experiencia indecible relatable a posteriori, una regresión con el amparo de los Ideales en los que se formula la pregunta por el Ser. Es interesante poder plantearse en el ritual de Pasaje aquello que tiene que ver con el proceso de Identificación y desidentificación. Cosmológica: La función cosmológica es la que tiene que ver la apropiación de un orden del universo, una determinada cosmovisión. Sociológica: Por la que se conoce el fundamento de determinado orden social, división del trabajo, castas y clases, leyes éticas de dicho orden Pedagógica: Referente a determinadas indicaciones de cómo vivir la vida, en función de lo anterior. Podría
pensarse que los ritos de paso
han perdido actualidad, pero observemos en nuestra realidad que si
ellos no existen para los adolescentes, los chicos y chicas inventan su
propia mística y sus propios ritos; si no lo creemos así, observemos a
las patotas y distintos tipos de grupos en que se mueven los adolescentes
y descubriremos aquellos "primitivos"
ritos de iniciación que terminan incluso con “tatuajes” y aros,
marcas en lo Real del cuerpo. Una de las diferencias es que dichos
rituales no cumplen con su función social. Ahondar algunos aspectos de los ritos de pasaje, nos pueden ayudar a entender algunas cuestiones de la adolescencia, pues mas allá de toda la proliferación de fenómenos imaginarios que podemos notar en los ceremoniales, no son sino el telón de fondo para la puesta en acto del orden simbólico. El
rito iniciático de los Selk’nam: El
Hain Anne
Chapman en su libro “Los selk’nam” realiza un detallado relato de
los “ritos iniciáticos” de los aborígenes fueguinos; ello nos
permitirá ingresar en el mundo de la “iniciación” y a partir de allí
re-construir su papel en la estructuración del sujeto. Los selk’nam
eran un grupo aborigen, conocido vulgarmente con el nombre de Onas, que
habitaron la Isla Grande de Tierra del fuego. Algunos antropólogos
estudiaron particularmente su cultura y entre otras cosas describieron el
rito iniciático por el que los niños pasaban a ser adultos. Existía
rito tanto para los hombres como para las mujeres. Para
el hombre joven la ceremonia del hain era una prolongada
experiencia educativa. Los kl´oketen (novicios) eran
elegidos no sólo dentro de un rango de edad (entre 17 y 20 años) sino
que a su vez se tenía muy en cuenta la resistencia física, su poder de
concentración y cierto grado de madurez; para los mayores no era un tema
banal, y el pasaje a la vida adulta de los jóvenes no era un tema menor,
sino que era ampliamente discutido el caso por caso. Una
vez elegidos los candidatos eran enviados al bosque, solos o en pequeños
grupos. A cada candidato se lo prevenía contra el espíritu shoort,
el que era invulnerable a cualquier ataque. Debían vivir por semanas en
el bosque viviendo como mejor pudieran, durmiendo, encendiendo fuego y
cazando siempre solos... entretanto alguno de los mayores se disfrazaba de
Shoort para vigilar el cumplimiento de las órdenes y también
para amenazarlo y a veces agredirlo. Cuando
el muchacho volvía al campamento y contaba lo que había pasado, los
viejos fingían horrorizarse e intensificaban el miedo del muchacho.
Cuando ingresaba al hain el joven se desligaba del mundo de
las mujeres y de los niños hasta el fin de la ceremonia. A la madre no la
volvería a ver por muchos meses, inclusive hasta mas de un año, excepto
en algunas ocasiones... al terminar la ceremonia ya había dejado de ser
niño y era portador del “secreto” que lo introducía al mundo
masculino Las
madres de los novicios desempeñaban un papel muy particular. Durante ese
tiempo eran las únicas mujeres que podían llevar una prenda masculina
signo de hombría, que era
atada a la cabeza del novicio al terminar la ceremonia. En ese tiempo ella
debía consagrar sus energías a trabajar con otras familias del
campamento sin que le fuera pedido. Se suponía que estaba triste por la pérdida
de su hijo y se esperaba que lo demuestre públicamente, que tramite su
dolor a la vista de todos. Tenían obligaciones respecto de Xalpén
(esposa de shoort),
el más temido de los espíritus. Cuando Xalpen mostraba violencia ultrajante con los hombres, al transcurrir
la ceremonia, ellas eran culpadas de haber causado su furia.
Cada Klo’keten tenía un supervisor llamado k’pin, un pariente
patrilineal que era escogido por los
consejeros del hain
para ocupar esa función. El Consejero era un padre
de la palabra” ; tenía
un profundo conocimiento de la tradición, también era un narrador bien
dotado dominando los múltiples detalles de los espíritus del hain.
Era el principal instructor respecto de la tradición y la moral.
Dentro de las normas en las que era instruido figuraban las
siguientes: ·
No comportarse de
manera frívola con las
mujeres de su propio Haruwen
para evitar crear celos entre los demás hombres y para que nadie lo pueda
acusar de querer casarse con su hermana (imputación muy injuriosa). Para
evitar ambos peligros, buscará esposa en un haruwen distinto del suyo, lo cual a su vez le conviene en el caso de una
disputa con ella, pues sus parientes estarán lejos sin poder defenderla y
así ella le será más sumisa. ·
Respetar a todas
las mujeres porque todas son madres, inclusive las
ancianas pues ellas, igual a
cualquier otra, son las madres de todos nosotros. ·
Ser cariñoso con
su mujer pero teniendo cuidado de no dejarles conocer sus pensamientos íntimos,
porque, si lo hace, se corre riesgo de que ellas recuperen el poder que
tuvieron en antaño. ·
No ser glotón,
porque, si lo es, será obeso y perezoso y no tendrá éxito en cacerías
y entonces su esposa tendrá que alimentarlo
con los peces que atrape. Pero su esposa debe ser gorda para mostrar que
usted es diestro cazador. ·
No desperdiciar la
comida porque puede tener hambre más tarde. ·
Cuando carnee un
animal, corte un gran trozo de carne, repártalo en unos veinte pedazos
para dar uno a todo el mundo, dejando el último para usted; así lo
tratarán a usted cuando sea viejo. ·
No se burle de los
ancianos, sea bondadoso con ellos y también con los inválidos, así
cuando sea viejo o si le ocurre alguna desgracia y se hace inválido, lo más
jóvenes lo tratarán de la misma manera ·
No se enfade antes
de comer porque tendrá indigestión. ·
No perdone ofensas.
Debe vengarse siempre, y no solo con sus enemigos sino aún con los
miembros de su propia familia y de su haruwen. ·
Sea valiente y no
de importancia a la comida y a las comodidades ·
Sea generoso con
sus amigos. ·
Manténgase en
buenas condiciones físicas para poder competir y cazar. ·
Trabaje sin que se
le solicite. ·
Llegue a ser un
hombre útil y bueno. El “Gran secreto”
¿Cuál era ese “gran secreto” que se encontraba como sustrato
del rito y de la organización social de los selk’nam?.
Anne Chapman lo describe de la siguiente manera:
“En la época de los hoowin (el tiempo mítico),
las mujeres gobernaron sin piedad a los hombres. No sólo los obligaban a
cazar y a proveer lo necesario para la vida, sino que también tuvieron
que ocuparse de los niños y desempeñar las tareas domésticas.
Los hombres vivían en un abyecto temor y sometimiento. Ciertamente
tenían arcos y flechas con los que proveían de carne a los campamentos,
pero ¿cómo podían ellos usar esas armas contra la brujería y las
enfermedades?
Si había algo que discutir, se reunían exclusivamente las
mujeres, los hombres se quedaban en sus chozas. A ellos no les era
permitido sentarse en rueda con las mujeres cuando ellas deliberaban
acerca de alguna cosa o la comentaban. Sólo las mujeres tomaban
decisiones e impartían órdenes, y los hombres debían dar cumplimiento a
lo que ellas les imponían. De ésta forma, los hombres dependían
totalmente de las mujeres.”
Sol un día que pasaba cerca del hain de las mujeres se
entera de que las mujeres engañaban a los hombres y se burlaban de ellos
al disfrazarse con máscaras de espíritus con lo que lograban asustar y
mantener la sumisión de los hombres. Sol
se revela y el resto de
los hombres con él.; tomaron el hain
y ultimaron a las mujeres, sus esposas e inclusive sus hijas. Sol
ataca a su poderosa esposa, Luna la que era el cerebro rector golpeándola y arrojándola al fuego.
Posteriormente los hombres organizaron su primer hain en el que
representaron su historia por medio de máscaras y personajes,
siendo ellos los portadores del “secreto”... secreto que de ser
conocido por las mujeres podría hacer que ellas retomen nuevamente su
poder. Una primera aproximación No podemos dejar de señalar que hablar de “rituales de iniciación” implica hablar de cultura, de contexto en el cual nace, crece y se desarrolla un adolescente. Freud (1935) nos va a decir que “la humanidad nunca vive por completo en el presente; en las ideologías del superyó perviven en el pasado, la tradición de la raza y el pueblo, que sólo poco a poco ceden a los influjos del presente, a los nuevos cambios; y en tanto ese pasado opera a través del superyó, desempeña en la vida humana un papel poderoso, independiente de las relaciones económicas “. Lamentablemente el discurso de la “globalización” no solo borra las diferencias sino que a su vez crea un Imaginario en el que todos los grupos sociales están influenciados por las mismas cosas, excepto los aborígenes; como si sólo en ellos se diera la experiencia de lo singular de determinado orden. No hay que ser un intelectual para darse cuenta que aún en una misma ciudad los códigos de distintos grupos son diversos. La
distancia existente entre una determinada cultura aborigen y nuestra
“supuesta” cultura uniforme nos permite quizás, analizar de manera
particular el contexto en el que se producen determinadas situaciones
grupales y sociales. Obviamente
en el caso de los selk’nam, llegado el momento de realizar
su iniciación, cada novicio traía una historia previa. Las normas a las
que iba a adherir las había vivido de sus mayores; había crecido
conociendo tanto a la elite religiosa (chamanes), la de los sabios , las
del padre y madre de la tradición oral. Conocía a los chamanes,
sabios, profetas, guerreros, luchadores, corredores y de hecho ya había
jugado a ser como ellos; a su vez era conciente de las distintas instituciones
sociales que sostenían su sociedad: Las divisiones (territorios),
los linajes, la parentela y las familias. Distintas
figuras a lo largo de su niñez lo habían invitado a establecer un vínculo
de ser, lo que Freud nomina como identificación,
que permite tanto al hombre como a la mujer ubicar determinadas insignias
que servirán de guía para responder a las preguntas básicas: ¿Quién
soy? ¿Qué hace un hombre? ¿Qué hace una mujer? . Así como
entendemos al desarrollo del sujeto con la “metáfora de la cebolla”
que hace alusión a distintas capas una sobre la otra; de la misma manera
entendemos a las identificaciones, una sobreimpresa sobre la
otra (de una manera particular) en un proceso que no solo es reactualizado
sino que concluye con el final de la adolescencia. De hecho es a partir de
las mismas que el adolescente podrá dar forma a lo que denominaremos
“su proyecto” con la pequeña chance que nos brinda éste momento como
para poder trabajar con dichas “marcas”. Hablar
de identificaciones es hablar de un cierto tipo alienación
a los significantes del Otro, de vestirse con determinadas ropas
que cubren al sujeto; pero dicha alienación en sí no es un
término negativo, sino que por el contrario uno podría pensarlo como
positivo, ya que gracias a ello el sujeto accede a la exogamia y a su
constitución como sujeto deseante orientado por sus ideales. Una
de las cuestiones que podemos observar en el estudio de Anne Chapman, es
que la ceremonia ritual por la que un niño pasa a ser adulto, es que la
misma existen dos dimensiones que considero muy importantes
al momento de trabajar con un grupo: la temporalidad y la
escenificación.
Respecto de la temporalidad, marca la idea de proceso.
El tipo de sociedad estratificada en la que vivían los selk’nam
marcaba un período de tiempo que llegaba al año, tiempo necesario para
poder identificarse
a roles distintos. En nuestra
sociedad no ocurre lo mismo prolongándose el tiempo por diversos motivos:
Pérdida de rituales que marquen el pasaje de un “estado” a otro (en
algún momento la conscripción y el cumpleaños de quince cumplían algo
de ésta función); prolongación del tiempo o dificultades para el
ingreso al mundo laboral; pérdida de eficacia simbólica: el
nacimiento, el matrimonio y la muerte no significan socialmente otra cosa
que un papel o certificado.
Respecto de la escenificación:
Los Selk’nam enviaban
al bosque a los novicios para que pongan en juego las cosas que habían
aprendido en su vínculo con los otros, previniéndolos sobre la
posibilidad de aparición de algunos “espíritus” malignos (shoort);
controlaban el
cumplimiento de sus órdenes por
medio de adultos disfrazados con máscaras, los que a su vez interpretaban
a shoort; por
otra parte, durante el tiempo que duraba la ceremonia del hain,
eran escenificados por
medio de distintos actores con máscaras y narradores que provenían de la
línea paterna (llamados“padres de la palabra”), los mitos e historias
que actuaban sustentaban la exogamia y el afianzamiento en el orden simbólico.
En nuestra sociedad eso no ocurre, la familia en general engulle o
expulsa, la escuela (para los que tienen acceso) no brinda espacios ni
posibilidades; convirtiéndose
muchas veces la calle,
en un escenario
ritual salvajemente desdibujado en donde grupos adolescentes crean su propia mística y ceremonias,
muchas veces sostenida en actos
de transgresión y consumo de tóxicos.
Los
Iniciadores como Primer Organizador grupal en la adolescencia: Partiendo de los ritos de Iniciación en éste proceso de construcción, hasta ahora hemos señalado dos elementos: el proceso y la escenificación. Pasaremos al tercero que nombraremos como “Iniciadores”. David
Maldavsky en algunos de sus textos rescata de la obra de Freud el concepto
de Iniciadores, los mismos serían
operadores lógicos que conducirían al Yo de un tipo
de configuración social más simple a otra más elaborada, dirá qué “el
valor psíquico de un iniciador se muestra particularmente relevante en
relación con la constitución de una representación-grupo más genérica,
en la cual el yo del joven tiene como destino insertarse para desarrollar
vínculos de amor y trabajo” (1988)... “El concepto de los
iniciadores que Freud mencionó fragmentariamente en varios trabajos, ha
sido desconsiderado de las investigaciones posteriores, pese a que parece
ser un punto central de encuentro entre diferentes corrientes psíquicas...
y entre diferentes lógicas. Sólo podemos atribuir ese descuido a la
falta de trabajos que aborden de un modo refinado los problemas metapsicológicos
referidos a los procesos psíquicos en la adolescencia”. Hablar
de los Iniciadores como Operadores Lógicos implica a su vez
considerar a la adolescencia como un Tiempo Lógico (no cronológico) en
la estructuración del sujeto. El Iniciador no debe confundirse con una
figura particular que lo encarne, algo así como “aquel que inicia a
alguien en la sexualidad o el trabajo”; de última dichas figuras
importan lo mismo que aquellos “restos diurnos” que constituyen un sueño,
no son más que “telón de fondo” o soporte de un proceso lógico por
advenir. Referirnos
a los Iniciadores implica tener en cuenta diferentes rasgos de la historia
de un sujeto que son puestos en juego en un determinado momento con el
objeto de lograr dar forma a determinadas representaciones que van a
signar de una manera particular, el tipo de salida exogámica que efectuará.
La historia libidinal, su ubicación ante la Ley y
las distintas marcas identificatorias son el “material bruto”
que va a utilizarse. En
los grupos adolescentes dichas representaciones están continuamente en
juego, de hecho son ordenadoras de la tarea a efectuar. Existiría
una relación directa entre: · La Sexualidad y los Iniciadores que permiten constituir la posibilidad de Insignias masculinas o femeninas, relacionadas al amor / odio. · Los Iniciadores que permiten constituir Insignias en el orden del tener, los proyectos, un ejemplo sería el Iniciador laboral . ·
La muerte y los Iniciadores que
permiten constituir caminos para la elaboración de las pérdidas
de objeto, los diversos duelos. En
el caso de los Selk’nam podemos observar que desde que el
niño es sacado de su casa hasta que termina la ceremonia, todos los
operadores lógicos están en juego siendo el proceso y la
escenificación el telón de fondo que permiten el desarrollo de
los mismos. Tal como decía Didier Anzieu:
“Los mitos y leyendas orientan la vida fantasmática. El
fantasma a su vez sostiene al mito. El mito es una tentativa social por lo
que ejerce un control indirecto de los individuos a la vez que su efecto
es tranquilizador. Para el niño el mito y el cuento, especies de fantasías
diurnas colectivas, sirven de modelo para elaborar su vida fantasmática,
de la misma manera que la palabra, cuando ha sido adquirida, le sirve para
organizar sus fantasmas individuales inconcientes”. El mito funciona en el grupo adolescente más
allá de lo individual; si sostenemos que en el vínculo interhumano opera
la circulación fantasmática y si hablamos de un Tiempo
Lógico compartido, nos
es mas fácil dimensionar otro fenómeno conocido como “Resonancia Fantasmática”.
¿En dónde resuenan los distintos fantasmas? : la respuesta sería en los
Iniciadores que ocuparían el lugar de Primer
Organizador Grupal: La
muerte, el proyecto/trabajo y la sexualidad. En los distintos momentos
grupales, dichos Iniciadores estarán en juego dentro de una lógica
particular; el poder ubicarlos nos brinda la posibilidad de intervención. Algunas conclusiones:
En la etapa de los Caminantes podemos observar una lógica propia
del tiempo lógico que es el transcurrir de la adolescencia. Dos momentos
esenciales de la misma son la incorporación al grupo y a los ideales del
grupo, que es sostenido por el Raid
de Búsqueda; un segundo
momento donde la diferenciación se hace necesaria a los
fines de comenzar a trabajar en el propio Proyecto de Vida,
sostenido por el Raid de
Desafío.
Desde una concepción
un poco más amplia, podríamos considerar que el ritual
de pasaje comienza
temporalmente con el primer raid y culmina con el segundo, dado que en ese
período de fuerte trabajo personal el adolescente irá delineando
cuestiones básicas de su personalidad. Demás está decir que si
entendemos la lógica de los Raids en los términos de un proceso
no debemos olvidarnos en lo más mínimo que el mismo debe ser sostenido
por la escenificación que no
es ni más ni menos que la puesta en juego de los distintos elementos
educativos que dispone la rama sumados a los aportes de la cultura en la
que se encuentra asentada; todos éstos ordenados de manera de que cada
una de las experiencias pueda ser realmente fructífera
Si uno de las herramientas educativas que dispone la rama
caminantes son los Raids; la otra herramienta sumamente importante es la de el sistema
de Proyectos que al ir de
la mano del “Iniciador
laboral” debe ser
trabajada de manera que no resulte algo frustrante ni burocrático; acorde
a las necesidades de los mismos adolescentes. En algunos casos dichos
proyectos tendrán relación con la aventura y/o el servicio, pero ojo, no
descuidar aquellos proyectos que en determinados grupos sociales puedan
llegar a relacionarse con experimentación de salidas laborales o
desarrollo de habilidades, dado que en general no existen en la comunidad
otras instituciones que puedan dar lugar a las necesidades de los
adolescentes de crear su propio Proyecto.
Respecto de los Iniciadores: Sexualidad, Trabajo y Muerte (pérdidas);
podríamos decir que de fondo son las cuestiones que estarán siempre en
juego en el debate entre los adolescentes: ·
Qué es ser hombre
y ser mujer, cuáles son las insignias que cada uno trae desde el lugar
que proviene, cómo se ponen en juego en la relación con los demás, qué
posibilidades existen de que al entrar en debate puedan cuestionarse. ·
Cómo se ubica cada
uno respecto del Tener, cuáles son sus identificaciones familiares y
sociales en ése área. qué es lo que orienta sus deseos laborales o
profesionales, cuál es el impacto de
la cultura de la desesperanza en la constitución del propio
Proyecto de vida ·
Cómo vive la pérdida
del cuerpo de niño y los cambios que esto le provoca, la ambivalencia que
le provoca la pérdida de niño y el nuevo rol social que debe asumir, la
pérdida de su propia imagen Ideal por una imagen más real. Conocer
sobre la necesariedad del proceso adolescente, la escenificación
desde distintos elementos imaginarios, y el modo de funcionamiento de los Iniciadores; permitirá que el dirigente se ubique de mejor manera respecto de su
rol en el trabajo con los caminantes.
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