No se permiten visitas

Alejandro Fossati

 

La horizontalidad, la igualdad en la situación de intercambio social, significa cuidar la dignidad de todos los que participan en ese intercambio. Es, ni más ni menos, que el respeto y el reconocimiento de los demás, uno de los Deberes para con los demás del Movimiento Scout. Por eso, cuando de niños, adolescentes y/o jóvenes se trata, es una responsabilidad ineludible de toda persona en el rol de docente/dirigente el respetar y hacer respetar esa dignidad.

A nadie le gusta ser mirado u observado detenidamente por personas desconocidas. Esto lo sabe cualquiera que haya tenido que pasar un examen médico ante un profesional del sexo opuesto. Uno se siente (y de hecho se está) en exhibición, como si estuviese en una vitrina. Vitrina que es como una caja de cristal en la que uno no sabe a ciencia cierta, si los vidrios de las paredes son nuestra protección, o son los barrotes de una cárcel invisible. (Y esta simbología de la 'cárcel de cristal' es muy especial y particularmente significativa en la sociología, pero ese es otro tema). No existe intercambio, ellos aprenden de mí, yo no aprendo nada.

Entonces, cuándo y cómo mostrar los logros obtenidos. Una regla segura es 'NO se permiten visitas'.

Esto es, quien quiera venir a conocer lo que se está realizando, deberá esperar a que se produzca algún evento al que pueda concurrir sin riesgo para nadie, tampoco para él. Esto no implica una espera larga y tediosa, simplemente si no está contemplada alguna finalización de una etapa a inaugurar o finalizar, se puede 'inventar' el evento, a condición de que lo que se vaya a ver sea algo material, o algo realizado o a realizar expresamente por las personas para esa circunstancia.

Se puede organizar una Feria del plato, una muestra de habilidades y/o aptitudes, etc. y, ya que estamos, se organiza una rifa para que sea comprada por los visitantes a la muestra o exposición. Se mantiene la regla del intercambio mutuo, todos ganan.

Otra alternativa, puede ser que la 'visita' vaya en carácter de brindar ella misma un servicio al grupo, una charla especial sobre un tema en particular de su dominio, o a enseñar alguna habilidad especial que los miembros del grupo desconocen. Se mantiene la regla del intercambio mutuo, todos dan algo al otro.

De otra manera, se coloca a los visitados en una posición de pasividad e indefensión, ante la activa mirada de los visitantes. Un adulto se sentiría evidentemente molesto en la situación de ser observado y analizado, quizás a algún chico o chica podría pasarle desapercibida la situación, podría pensar alguien. Pero no es el punto el que los observados se dan cuenta o no, es el responsable ante ellos el que debe preservar su dignidad y evitar toda situación humillante. Es él el que no puede permitirse el riesgo, porque de alguna manera estaría traicionando la confianza depositada en él por los demás, porque él sí tiene conciencia de la situación a la que los expone.

Hace ya un año y medio, en una reunión de dirigentes scouts, un dirigente del lugar estaba ansioso por mostrar el logro obtenido de formar grupos scouts en zonas marginales de la ciudad. Era elogiable lo realizado y digno de ser 'visto'.

Se me ocurrió preguntar:

-          Supongo que no será una visita tipo "visita al zoológico", no?

La respuesta inmediata fue

-          NO, claro que no.

Fuimos al lugar, 'vimos' y volvimos.

Ya en el lugar de reuniones, tuve la desagradable tarea de informarle que SI había resultado una "visita al zoológico", que no se podía exponer así a los chicos ante adultos, etc.  Se lo decía con mucha bronca que, además, aumentaba a medida que hablaba porque me sentía violentado yo mismo por la situación vivida, toda vez que le había anticipado mi temor previamente.

Su respuesta me descolocó, me dijo algo así como:

-          No lo había pensado así. No me dí cuenta. Nosotros solo queríamos mostrar lo hecho.

Tanta honestidad sin ninguna excusa de por medio, me demostraba la falta de conciencia sobre el riesgo corrido, como también de sus buenas intenciones y su confianza en nosotros, los visitantes, de que evitaríamos toda situación incómoda a los chicos y adultos del lugar.

Se ganó mi afecto y comprensión, aunque me dieron ganas de agarrarlo a patadas por su ingenuidad.

"Dios protege a la inocencia", dice una frase popular.

No supe si después, con el tiempo, esto trajo consecuencias o no, ni de qué tipo, al grupo scout.

Quizás el azar (o Dios) hizo que no tuviese ninguna consecuencia negativa para ninguno de ellos. Pero el riesgo corrido fue muy alto como para 'pasarle' la responsabilidad a otros, por más confianza que les tengamos. Mucho más si el costo del riesgo, si se da, lo van a tener que pagar los chicos en su mayor parte.

En cualquier caso, más si existe confianza previamente, es conveniente organizar algún trabajo, alguna actividad que pueda ser compartida por todos de igual a igual. Hasta la excusa de compartir un mate cocido entre todos, llevando la visita las medialunas o los biscochitos, es mejor que la visita a secas.

Y esto no está en los libros, me lo enseño un dirigente scout (mi padrino rover) que, cada vez que alguien se entusiasmaba con sus cuentos sobre las aventuras vividas con sus jóvenes y le mencionaba la idea de visitar el grupo, él les respondía:

-          ¿QUÉ vas a venir a enseñarnos? Porque mi grupo NO recibe visitas, SÍ comparte actividades.

 

C. Alejandro Fossati

Dirigente Scout

GS 828 - D 1 - Z7

 

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