La Vela de Armas

M.S. Obi Wan

Miembro del Movimiento Scout

         

          Muchos se preguntarán "¿cómo es posible un M.S llamado Obi Wan?"... en realidad para los que lo conocemos es un nick utilizado por nuestro amigo en los dos "paredones" de expresión que funcionan en Argentina. Hemos llegado a tener un muy buena relación vía mail, compartiendo un montón de cuestiones referidas al movimiento scout.

          Muchas veces hemos compartido via mail  escritos, me pareció interesante (y para ello le pedí autorización) publicar el trabajo de investigación y recuperación histórica respecto de la caballería en los escritos de BP y la vela de armas en los GS homogéneos católicos. Aquí el producto de su trabajo.

 

Sugerencias para Vela de Armas previa a la

Promesa Scout para grupos Católicos

Introducción

BP y La Caballería

Los que nos decía el fundador sobre la caballerosidad y los caballeros 

Caballerosidad:

En la antigüedad, los caballeros eran verdaderos Scouts y su código muy semejante a la Ley Scout que tenemos actualmente. 

Los caballeros consideraban su honor como el más sagrado de sus tesoros. Jamás hacían nada que fuera deshonroso, como  decir una mentira o robar. Preferían antes morir. Siempre  estaban listos para defender a su rey, su religión, su honor.

Todo caballero tenia un pequeño sequito compuesto por un escudero y varios hombres de armas, exactamente como nuestro Guía tiene su Subguía (o ayudante) y cuatro o cinco Scouts. 

El Código de los Caballeros 

El séquito de los caballeros profesaba este código contra viento y marea, y todos tenían el mismo pensamiento que su jefe, a saber: Su honor les era sagrado.

Eran leales para con Dios, su Rey, su Patria.

Eran particularmente corteses y finos con las mujeres y los niños y ahorraban su dinero. Se adiestraban en el uso de las armas para poder proteger su religión y su patria en contra de sus enemigos.

Se conservaban fuertes, sanos y activos para poder llevar a cabo y bien todo esto.

Vosotros, Scouts, no podéis hacer nada mejor que seguir el ejemplo de los caballeros. Un punto de gran importancia acerca de ellos era el que cada día prestaban un servicio a alguien, lo que actualmente es una de nuestras reglas.

Cuando vosotros os levantéis por la mañana, recordad que tenéis que hacer una buena acción durante el día. Haced un nudo en vuestra pañoleta o corbata para que os lo recuerde. 

Antaño, cuando los caballeros eran intrépidos", debe haber sido algo digno de ver a uno de esos caballeros cubierto de acero, montando valiente caballo de guerra, fuerte para soportar su carga y lleno de fuego para el ataque contra el enemigo, caminando por entre la espesura del bosque, brillante su armadura, con su escudo y su lanza y su penacho flotando al aire. Cerca de él cabalgaba su escudero, un joven ayudante y compañero, que algún día también había de convertirse en caballero.

Detrás de ellos marchaba su grupo, o patrulla de hombres de armas, robustos, guerreros de corazón, listos para seguir a su caballero a las puertas de la muerte si era necesario. Eran los hombres recios de antaño, que ganaron tantas buenas batallas para su patria, por su decisión y leal devoción a sus caballeros.

En tiempo de paz, cuando no había batallas, los caballeros cabalgaban diariamente en busca de oportunidades para ejecutar una buena acción con alguien que necesitara de ayuda, especialmente con las mujeres y los niños que se encontraran en apuro. Cuando se dedicaban a ejecutar estas buenas acciones se les llamaba "caballeros andantes". Los hombres de su patrulla, naturalmente, obraban de acuerdo con su jefe y, por tanto, uno de aquellos hombres de armas, estaba igualmente listo siempre, para ayudar a los que se encontraban en apuros, defendiéndolos con su fuerte brazo.

Los caballeros de antaño eran los Guías de Patrulla y los hombres de armas, los Scouts.

Vosotros, los Guías de Patrulla, y los Scouts, sois, por tanto, muy parecidos a los caballeros y sus seguidores, especialmente si conserváis siempre el honor ante vuestros ojos y hacéis cuanto podáis para ayudar a los demás cuando éstos se encuentren en apuros, o soliciten vuestra ayuda. Vuestra divisa es "Siempre Listos" para hacer esto y la divisa de los caballeros era parecida: "Estad siempre listos". 

Caballería 

La Caballería, es decir, la Orden de los caballeros, nació en Inglaterra hace unos mil quinientos años, con el rey Arturo.

A la muerte de su padre, el rey Uther Pendragon vivía al lado de su tío y nadie sabia quién era el rey. Él mismo no sabia que era hijo del rey muerto.

Mas sucedió que se encontró una gran losa en el cementerio, en la cual estaba clavada una espada y que tenía la siguiente inscripción: “Quienquiera que arranque esta espada será el rey de Inglaterra”.

A todos los principales “lords’ se les dio la oportunidad de tratar de sacarla, pero ninguno pudo siquiera moverla.

Ese día, había un torneo en el cual debía pelear el primo de Arturo; pero sucedió que al llegar éste al lugar señalado, se dio cuenta de que había olvidado su espada y envió a Arturo a buscarla. Éste no pudo encontrarla, pero recordando aquella espada que había en el cementerio, fue en busca de ella y la arrancó con toda facilidad. Después de los deportes, la volvió a su lugar en la losa y todos ensayaron él arrancarla, pero no pudieron moverla. Sin embargo, cuando llegó su turno a Arturo, pudo arrancarla fácilmente, por lo que fue proclamado rey.

Después reunió a un grupo de caballeros y solía sentarse con ellos alrededor de una gran mesa redonda, por lo que se les llamó los “caballeros de la mesa redonda”.

San Jorge                     

Tenían por patrón a San Jorge, porque éste era el único santo a caballo. Es el santo patrón de la Caballería y el santo patrono de Inglaterra.

También es el santo patrono universal de los Scout, por tanto, todos ellos deben conocer su historia.

San Jorge nació en Capadocia, en el año 303. A los diecisiete años se alistó en la caballería, donde pronto se destacó por su valor.

En cierta ocasión, fue a una ciudad llamada Selem, cerca de la cual había un dragón, que tenía que ser alimentado diariamente con un ciudadano, escogido en suerte.

El día que San Jorge llegó allá, la suerte había recaído sobre la hija del rey, Cleolinda. San Jorge resolvió que aquella doncella no debía morir y fue en busca del dragón, que vivía en un pantano vecino y lo mató.

San Jorge es el tipo que deben seguirlos Scouts.

Cuando se le presentaba una dificultad o un peligro por grande que pareciera -aún en la forma de un dragón- ni la esquivaba, ni la temía, sino que le hacía frente con todas sus fuerzas y las de su caballo. Aún cuando armado inadecuadamente, pues sólo contaba con una lanza, se arrojó sobre el dragón e hizo cuanto pudo, venciendo la dificultad que nadie se había atrevido a  arrostrar.

De esta manera exactamente es como los Scouts deben enfrentarse a las dificultades y a los peligros, sin tomar en consideración los grandes y terroríficos que pueden parecer, o lo mal equipados que se encuentren para hacerles frente.

Deberán arrostrarlos valientes y confiados, usando de todas sus fuerzas para vencerlos y las probabilidades son que saldrán victoriosos.

San Jorge se celebra el día 23 de abril. En ese día todo buen Scout se compromete especialmente a meditar acerca de la Promesa y de la Ley Scout.

Recordad esto el próximo 23 de abril y enviad felicitaciones en ese día a vuestros hermanos Scouts alrededor del mundo. 

El código de los caballeros

 La Ley de los caballeros era ésta:

Estad siempre listos, con vuestra armadura puesta, excepto durante el descanso por la noche.

En cualquier cosa en que trabajéis, tratad de ganar honor y fama de honestidad.

Defended al pobre y al débil.

No hagáis nada que hiera u ofende a alguien.

Estad preparados para pelear en defensa de vuestra patria.

Jamás faltéis a vuestra palabra.

Defended al honor de vuestra patria con vuestra vida.

Es mejor morir con honor, que vivir con vergüenza.

La Caballería requería que la juventud se adiestrara en oficios laboriosos y humildes, con alegría y gracia, y ejecutara buenas acciones para los demás.

Éstas eran las reglas principales de los antiguos caballeros y de las cuales se deriva actualmente la Ley Scout.

Un caballero o un Scout es siempre un caballero. Muchas gentes piensan que un caballero ha menester mucho dinero; pero el dinero no hace al caballero. Un caballero es aquel que guarda las leyes de la "Caballería".

Lo grande acerca de un caballero era que siempre estaba haciendo alguna buena acción en favor de alguien. Tenían la idea de que todos tenemos que morir y que antes hay que hacer algo bueno y hacerlo cuanto antes, ya que nadie sabe cuándo va a morir.

Lo mismo es con los Scouts; vosotros hacéis promesa de ayudar a vuestro prójimo en toda ocasión. No importa cuán pequeña sea esa ayuda, así sea solamente ayudar a una anciana con un bulto, o guiar a un niño en una calle muy transitada, o poner una moneda en un cepillo para los pobres.

Alguna buena acción deberéis ejecutar todos los días de vuestra vida. Principiad hoy mismo y nunca lo olvidéis mientras viváis. Recordad que el nudo en vuestra pañoleta y en vuestra insignia son recordatorios para que cumpláis con vuestra "Buena Acción" cotidiana. Haced vuestra buena acción, no sólo con vuestros amigos, sino también con los desconocidos. 

No hay necesidad de ser rico para ser caritativo. Muchos de los caballeros de antaño eran hombres pobres. En cierta ocasión, varios de ellos usaban en su escudo dos caballeros montados en el mismo caballo, para indicar que eran demasiado pobres para poder tener cada uno el suyo. 

Cortesía 

Una de las anécdotas que los caballeros acostumbraban contar como ejemplo de cortesía, se refería a Julio César. Una vez, había sido éste invitado a cenar por un campesino pobre, quien le dio de comer unos encurtidos, creyendo que ésa seria la clase de verdura que le gustaría a tan gran señor. César mostró su cortesía comiéndose todos los encurtidos y aparentando que le gustaban, aun cuando le quemaban la boca y le disgustaban considerablemente.

Cortesía para con las mujeres 

Los caballeros de antaño tomaban particular interés en ser atentos, respetuosos y corteses con las mujeres.

Sir Nigel Loring, en The White Company, representa el tipo del caballero de antaño. Aún cuando era muy pequeño de estatura y estaba medio ciego porque un enemigo le había echado cal en los ojos al principio de su carrera, era extraordinariamente valiente y, al mismo tiempo, muy humilde y servicial para con los demás.

Pero, sobre todo, reverenciaba a las mujeres. Tenía por esposa una mujer corpulenta y sencilla, pero él siempre ponderaba su belleza y su virtud y estaba dispuesto a pelear con cualquiera que dudara de ellas. También era siempre cortés con las mujeres pobres, lo mismo fueran éstas ancianas que jóvenes. Y es así como un Scout debe proceder.

El rey Arturo, que formuló las reglas de la Caballería, era muy caballeroso para con las mujeres. Un día, una muchacha entró en su sala pidiendo ayuda a gritos.

Sus cabellos chorreaban agua y estaban salpicados de lodo, sus brazos estaban arañados por las zarzas y venia cubierta con harapos. Había sido maltratada por una banda de ladrones que asolaba la comarca con toda clase de depredaciones.

Cuando escuchó su historia, el rey Arturo montó en su caballo y fue personalmente a la cueva de los ladrones y con peligro de su vida, peleó con ellos hasta derrotarlos, evitando así que siguieran causando males a su pueblo. 

El verdadero caballero anteponía su honor a todo, como algo sagrado. Un hombre honorable es siempre digno de confianza; jamás cometerá una acción deshonrosa, como decir una mentira o engañar a sus superiores, patronos o a aquellos que están bajo sus órdenes, y siempre merece el respeto de sus prójimos. 

Lealtad 

La lealtad era una de las cosas que más distinguía a los antiguos caballeros. Eran siempre devotos leales de su rey y de su patria y estaban siempre listos y deseosos de morir en su defensa. De la misma manera, sus seguidores deben ser leales a su superior jerárquico, ya sea su jefe o su patrono y deberán permanecer a su lado contra viento y marea, pues tal cosa forma parte de su deber. Si no tienen intención de ser leales, deberán, si tienen algo de honor y hombría, renunciar al puesto.

Deberán igualmente, ser leales a su familia y para con sus amigos; y deberán ayudarlos, tanto en las épocas malas, como en las buenas.

Una demostración de lealtad al deber puede verse en las ruinas de Pompeya, donde todavía existen los despojos de un soldado romano que permaneció en su puesto cuando hizo erupción el Vesubio y cubrió con lava y ceniza aquella ciudad.

Conserva la mano sobre la boca y la nariz, pues seguramente en esa forma trató de evitar la sofocación, que al fin acabó con él.

Humildad 

La humildad, o el ser humilde, era una de las cosas que practicaban los caballeros. Aún cuando, en general, eran superiores a otras personas en la lucha y en el campo, nunca presumían de ello. Por tanto, vosotros tampoco presumáis.

No creo que tengáis ningunos derechos que no hayáis ganado. Tenéis el derecho de que se os crea, si lo ganáis diciendo siempre la verdad; y tenéis el derecho de ir a la cárcel, si lo ganáis robando.

Hay muchas personas que van por ahí alardeando de derechos sin que nunca hayan hecho nada por conquistarlos. Vosotros cumplid primero con vuestro deber y después obtendréis vuestros derechos. 

Fortaleza 

Los caballeros eran hombres que nunca se daban por muertos hasta no estarlo de verdad. Siempre estaban listos para ver el final de sus aventuras. Pero, con la generalidad de los hombres, sucede que se dejan vencer por la pena o el temor mucho antes de que sea necesario. Muchos dejan de trabajar con entusiasmo porque no obtienen éxito inmediatamente; pero a buen seguro que si persistieran un poco, lo obtendrían. El hombre debe esperar que tendrá que trabajar rudamente antes de obtener éxito. 

Alegría 

Los caballeros tenían mucho cuidado de no perder la paciencia. Pensaban que perder la paciencia y mostrarse iracundo era señal de malos modales. 

Religión  

Los caballeros de antaño eran sumamente religiosos. Tenían especial cuidado de asistir a los servicios de su religión, especialmente antes de entrar en combate o de hacer frente a una dificultad seria. Consideraban cosa importante estar siempre preparados para la muerte. Además de adorar a Dios en la iglesia, los caballeros le admiraban en sus criaturas, tales como los animales, las plantas y la naturaleza toda.

Lo mismo hacen hoy día pacíficamente los Scouts. A dondequiera que van, aman los bosques, las montañas y las praderas y gustan de observar y saber todo lo que se refiere a los animales que en ellas habitan, así como a las maravillas de las plantas y las flores.

Un hombre no vale nada si no cree en Dios y obedece su Ley. Por tanto, todo Scout debe tener una religión. La religión es una cosa bien sencilla. Primero, amar y servir a Dios. Segundo, amar y servir al prójimo.

Al cumplir con vuestro deber, siempre dad gracias a Dios. Siempre que gustéis de un placer, un juego, o que tengáis éxito en alguna obra, dad a Él las gracias, aún cuando sólo sea con una o dos palabras, como lo hacéis cuando tomáis vuestros alimentos. También es bueno bendecir a los semejantes; por ejemplo, si veis partir un tren, pedid a Dios la bendición para todos los que van en él.

El Scout es activo en HACER EL BIEN. No es pasivo, conformándose con SER BUENO.

Su deber es ser útil y generoso con el prójimo.

Vale la pena ser bueno; pero es mucho mejor hacer el Bien. 

Ahorro 

Los caballeros de antaño estaban obligados por sus reglas a ser ahorrativos, a no gastar sumas de consideración en sus diversiones, a ahorrar para poderse sostener y no ser una carga para los demás, así como también para tener con qué hacer caridad. Si no tenían dinero propio, no les era permitido pedirlo; tenían que trabajar y conseguirlo por medio de su esfuerzo. Por tanto, el hacer dinero va aparejado con la hombría, el trabajo arduo y la sobriedad.

Los Caballeros hospitalarios de San Juan 

Los caballeros de antaño se llamaban "Caballeros Hospitalarios" porque sostenían hospitales dedicados al tratamiento de los enfermos, los pobres y los heridos en accidentes o en guerra. Ahorraban su dinero para sostener estos hospitales y, aún cuando eran hombres valientes, algunas veces hacían de enfermeros y doctores.

Los Caballeros de San Juan de Jerusalén, hace ochocientos años, se dedicaban particularmente a este trabajo. La sociedad británica de ambulancias de San Juan y la Cruz Roja actuales, son los herederos de aquellos caballeros. 

La hermandad mundial Scout 

Como Scouts, formáis parte de una hermandad de muchachos de diferentes nacionalidades y, por tanto, sois amigos de muchachos de todos los continentes.

Esta hermandad del Escultismo, en muchos aspectos, se parece a una Cruzada. Los Scouts de todas las partes del mundo, son embajadores de buena voluntad que se dedican a hacer amigos echando por tierra las barreras de color, credo y clase social. Esto, por sí solo, es una gran cruzada. Os aconsejo que trabajéis lo más que podáis en ese sentido, pues pronto seréis hombres y si llega a haber pleito entre las naciones, a vosotros os corresponderá la carga y la responsabilidad. 

Caballerosidad y probidad

El Código de Honor de los caballeros medievales fue la base de las normas de conducta de todos los caballeros desde 500 años. D. J., cuando el Rey Arturo redactó en la Tabla Redonda el canon de sus caballeros. El romanticismo de los caballeros atrae a todo muchacho y estimula su sentido moral. Su Código de Caballerosidad abarca el honor, auto disciplina, cortesía, valor, abnegación en el cumplimiento del deber y orientación religiosa.

Estas normas, según fueron publicadas en tiempos de Enrique VII, son las siguientes:

1. Nunca deberán quitarse sus armaduras, excepto para dormir;
2. Buscarán la aventura para alcanzar "brillo y renombre";
3. Defenderán al débil y al desvalido;
4. En una querella, apoyarán al que tenga la razón y solicite ayuda;
5. No deberán ofenderse entre sí;
6. Lucharán por la defensa y bienestar de su país;
7. Trabajarán por honor antes que por lucro;
8. No romperán nunca una promesa por ninguna razón;
9. Se sacrificarán por el honor de su patria;
10. "Preferirán morir con honor a escaparse y vivir en la infamia."
 

El ideal de los caballeros y el principio de rectitud en las acciones son, por sobre todo, lo primero que debe inculcarse en los muchachos para guiarlos por el limpio sendero de la justicia que debe formar parte de su carácter, si es que desean llegar a ser buenos ciudadanos.

De la Caballería y su influencia social y política

Caballero es quien cabalga. Y más propiamente, quien cabalga su propio corcel. Desde él

punto de vista militar es un soldado con ventaja sobre el infante. De  allí derivo también una superioridad económica y social, que significo posición política

A pesar de lo antiguo que es el empleo del caballo por el hombre, la caballería adquiere importancia en Europa después de la décima centuria. Como  es sabido a partir del siglo IV

Y hasta fines del X, las invasiones del este que se suceden sin interrupción, se ven acompañadas de incursiones reiteradas del norte. Durante siglos se repiten tales penetraciones: hordas que asedian la campaña y las ciudades europeas. Se produce el desmoronamiento de la civilización que se desarrollo, estabilizo y floreció con la Pax Romana. Desaparece la autoridad central y se anuncia el caos. Sobre las ruinas de Europa

Se enseñorean usos y practicas de otras tierras. Se va cerrando el horizonte intelectual y cultural, con lo que se afecta la moral misma del europeo. En las aldeas y en las ciudades,

la población  se congrega  junto al vecino más rico, porque cada ciudad, cada  villorrio, debe armarse si desea subsistir. De este modo, por necesidad de organización y mando el vecino mas rico se transforma en el hombre más poderoso, porque en sus manos  reúne el

poder civil y militar, a la vez que dirige la producción. Nace así el feudalismo, régimen en el cual una misma persona es al mismo tiempo comandante militar, gobernador civil, juez, señor de la tierra, dueño del molino, del trapiche y del horno. En suma lo tiene todo, menos el poder eclesiástico. Pero a veces el obispo o el abad se desempeña  al mismo tiempo como señor feudal, con lo que completa lo que este no poseía, al sumar el poder eclesiástico  al secular. Esta estructura política tiene, sin embargo, un jefe superior. Es  el rey, que se ubica en el vértice de la pirámide. Pero fuera de las reglas de honor a el debidas, no es mucho lo que los señores feudales han de tributarle. Son obligaciones relativas, salvo casos excepcionales, y este particular vasallaje resulto de mas en más simbólico.

El señor feudal, hasta la influencia de los poetas y trovadores en la política de la Edad Media, era generalmente iletrado. Ni siquiera necesitaba saber firmar, ya que no se rubricaba documento alguno. En la edad media  los documentos llevaban, en vez de firma, un sello, es decir, un trozo de cera sobre el cual, mediante una matriz, se imprimía un motivo o emblema en relieve. Para evitar falsificaciones, la matriz era destruida cuando moría su dueño, costumbre que ha perdurado hasta nuestros días con el anillo del Papa.

Tal vez la caballería se origine en el viejo comitatus teutónico. La Iglesia atempero la ferocidad originaria de los caballeros y cristianizo sus códigos, introduciendo una idea de

servicio a Dios y la observancia de las virtudes de la fe, humildad y caridad. Se agregaron ritos eclesiásticos a la ceremonia de armar caballero, en un esfuerzo de darle un sentido de santidad a su misión  guerrera, o al menos de la religiosidad. Los dos elementos – poder y religión – se mostraron en toda su magnitud en la Cruzadas, que marca la edad de oro de la

Caballería, cuando la Iglesia – a cuyo impulso nacen las cruzadas- acompaña a los Caballeros en toda su actuación en Tierra Santa. 

Para ser caballero, se requería una educación y un entrenamiento fijados por las convenciones particulares y los códigos de la Caballería. El hombre estaba obligado a proceder de acuerdo con su palabra, a no decir nada que no estuviese dispuesto a mantener

Con riesgo de su  vida, a tener lealtad a su señor, a proteger al débil a  luchar contra la injusticia.

Un niño de noble cuna era acreedor de una adecuada educación desde los siete anos, en que debía servir como paje en el castillo de un pariente noble o de quien dependía su padre y aprender los modales de un caballero de la época. En la casa donde comenzaría  su aprendizaje, iba a para a la cocina, donde recibía solo ordenes y a veces  golpes de los escuderos más viejos. Generalmente se le prohibía comer pan blanco y dulces. Tenia que limpiar los asadores, las hornallas y cacharros y mantener vivo el fuego. Hasta los nueve años jugará en el patio con perros o con palos. Cumplida esa edad tendrá acceso a las caballerizas, donde comenzara por limpiar las cuadras. Luego montara, jugara con armas de madera, llevara alguna carta de su señora a una aldea cercana. Posteriormente Serra escudero, esto es, armiger, portador de las armas de su señor, su ayudante y su alumno.

Sus menesteres seguirán siendo inferiores: levantarse temprano para limpiar y dar de comer  y de beber a los caballos; pulir las armas de su señor. Cuando regresaba de alguna excursión en que asistió a su caballero, volvería  a las cuadras, para inspeccionarlas. Luego serviría el pan y las carnes  y escanciara el vino y los licores. Por la noche debía hacer la cama de su señor y..visitar otra vez las cuadras. Es solo aprendiz de caballero. También, acompañado por los centinelas, hacer un rodeo por el castillo. Era  el comienzo de su carrera militar. A los quince años se le instruiría en el manejo de las armas, en cetrería y cacería.

Se le permitiría montar potros, hasta que pudiese mantenerse en su lomo. Y demostrar valor en todo momento. Seguiría usando espada de madera  y alguna otra arma.  Pero no la mas codiciada: la larga, pesada y bien templada espada con el puño en forma de cruz y con una sagrada reliquia en el pomo, privilegio exclusivo de los caballeros.

El joven escudero podía ser muy diestro en el manejo de su espada de madera, o en el de la lanza de tres metros. Podía, sin quitarse la armadura, bajar del caballo al galope, o saltar zanjas, llevando puesta la cota de malla. Pero, incluso cuando iba a batalla asistiendo a su señor, no se le permitía el uso de tales armas.

Con la cabeza descubierta seguía ávidamente el combate de su señor, para ayudarlo en caso de que resultara herido, o darle un caballo de refresco. Jóvenes plenos de ideales soñaban con hacer ilustre su nombre por sus propias hazañas y ganar un feudo gracias al valor y la constancia.

La Caballería  no era hereditaria; debía  adquirírsela  mediante servicio. Y este servicio, como acabamos de ver, comenzaba a temprana edad, hasta que resultaba familiarizado en la practica de las armas en instruido en el arte de la guerra.

Por fin, cuando completaba su instrucción militar y adiestramiento, era armado caballero por su seño, en formal ceremonia.

Al principio solo consistía en vestir la armadura y en recibir las armas de caballero, con el espaldarazo de su señor  o de su rey.  Pero a media que la Iglesia iba agregando creencias y ritos a la ceremonia militar, esta se torno de mas en formal. Se impuso así al iniciado la costumbre de observar vigilia ante el altar de una capilla en la víspera de la ceremonia, esto es, “Velar las Armas”. Al amanecer, después de su no interrumpida vela ante el altar, se bañaba y se bestia de blanco. Luego de confesar y comulgar, era llevado ante el señor, quien esperaba en unión de otros caballeros. Las mujeres se adelantaban y le iban dando las ramas: cota de malla, que había usado ya como escudero, la caperuza de malla; y por primera vez, los manguitos y las calzas de malla. Así, recubierto de metal, era interrogado por su señor  si estaba dispuesto a obedecer a la Iglesia y a las leyes de la Caballería.

Después de hacer su voto, el muchacho se arrodillaba, para recibir en la base del cuello el clásico golpe con lo ancho de la espada y escuchar con devoción

      En el nombre de Dios, yo te hago Caballero.

El señor le ayudaba a incorporase y le decía:

¡Enorgullécete!

Después de esto, el señor que le había dado el espaldarazo le ceñía el cinto y en el ponía la nueva espada.

Otros le colocaban las espuelas, que solían ser de oro, le daban el escudo y el yelmo.

Así  equipado, salía a montar un briso caballo, en cuya oportunidad le era entregada la lanza. El caballero daba algunas vueltas con la lanza y así terminaba la ceremonia.

Un caballero no tenia necesariamente que poseer fortuna. Pero generalmente tenían lo suficiente para mantenerse el, su escudero, algunos hombres de armas y unos cuantos caballos.

En la guerra, los caballeros constituyan el corazón de los ejércitos, las divisiones de choque. En sus manos, la hoja de acero de un metro de largo, tan ancha en la punta como en el mango, era un arma temible. Como pomo tenia una bola de hierro, para contrarrestar el peso de la hoja. Desmontado, el caballero era  casi tan peligroso como a caballo, mientras conservase su espada.

Al caballero que prestaba su concurso en una batalla o en una guerra, se le pagaba con tierras. Por ello, si no era noble, venia a serlo por  esta vía. También esta actividad daba lugar a rentas.

Al ser la fuerza principal de un ejercito, la caballería se convirtió en un cuerpo. Imbuidos del espíritu de unidad, sus miembros se consideraban parte de una comunidad ejemplar. Se obligaron a si mismos a practicar ciertas virtudes, a cumplir con ciertos deberes, derivados de su sola condición de Caballeros. Al mismo tiempo que era el instituto propio de los caballeros que hacían profesión de las armas, constituyan el cuerpo de la nobleza de una provincia o lugar.

La comunidad nació como laica. Pero pronto adquirió el carácter mixto de laica y religiosa: laica por sus miembros, religiosa por su vocación.

Los grupos locales se transformaron en regionales y llegaron a la unidad máxima al constituirse en ejercito de la Cristiandad. Aparte de sus miembros específicamente militares, tuvieron –diferenciándose en ello de los otros ejércitos- la misión irrenunciable de proteger a los débiles, asistir a los pobres, defender el derecho, garantizar el orden y la seguridad, asegurar la justicia.

El ejercito de la cristiandad, y dentro de el las ordenes caballerescas, aparecen con motivo de las peregrinaciones a Tierra Santa.  La hubo internacionales, como los Templarios, la del Santo Sepulcro, y por sobre todas la de los Caballeros Hospitalarios de San Juan.  Entre las nacionales podemos recordar las ordenes españolas de  Calatrava, Montesa, Santiago y otras que fueron constituyéndose posteriormente, como la de la Banda de Carlos III, de San Hermenegildo.

De su proceder ha quedado el calificativo de caballero para la persona que se porta con nobleza y generosidad. Es sinónimo de hidalgo, es decir, persona de calificada nobleza y como termino de cortesía hacia personas de consideración. De allí que caballerosamente sea sinónimo de generosamente.

La Orden de los Caballeros Hospitalarios de San Juan, de Rodas o de Malta, han conservado hasta nuestros días el espíritu inicial, que ha sido cabalmente sintetizado en los siguientes términos: “Mezcla de caridad y valentía, que tuvo una influencia muy profunda sobre todo el pensamiento occidental de la alta Edad Media

LA VELA DE ARMAS 

Esta ceremonia es una de las más importantes dentro de nuestro movimiento pero que, por no ser muy conocida, no se le da la trascendencia que en realidad tiene.

En muchos grupos no se lleva a cabo y, en otros, se hace, pero no en la forma y profundidad que corresponde. 

La vela de Armas de un acto que esta íntimamente ligado con la Promesa. Podríamos decir que ambas forma una sola ceremonia.

Una ^promesa precedida de una autentica vela de armas, hace que el muchacho adquiera un amplio conocimiento de todo eso que ha de prometer, y lo asuma con real sentido cristiano y scout.

Pero vamos a ir por partes, empezando por saber que es este asunto de la Vela de armas y de donde viene, y por que BP la adopto para el escultismo. 

A fines del siglo X y comienzos del XI nace una institución, que recibe el nombre de caballería. Sus integrantes tomaban el nombre de caballeros.

A dicha asociación no se ingresaba con facilidad, debían reunirse ciertas condiciones y cumplirse diversas pruebas, siendo las principales: Honorabilidad, su valentía, lealtad sacrificio salud mental y física, llevar una vida intachable, ser experto en el manejo de las armas etc.

Si trazamos un paralelo son nuestro movimiento, vemos que sus puntos son concordantes, y solamente difieren del tipo de armas.

El caballero asumía su compromiso de defender a su señor, a los débiles, a los niños, mujeres, ancianos, luchaban contra el robo, el abuso, el crimen etc. y, como es lógico, para aceptar tamaño compromiso, era preciso que el aspirante a caballero tuviera pleno conocimiento del paso que iba a dar y por supuesto estar convencido de todos ellos.

En consecuencia, de esto se desprende que era muy necesario e importante estar muy bien preparado mental, física y moralmente para ser ungido caballero e ingresar así a esta organización que por otra parte les confería un alto honor.

Sabemos que el mundo que rodea a nuestros muchachos, le muestra a través de su medio de comunicación masiva, solo la parte negativa, odios, guerras, envidia, desesperanza. La propaganda nos dice que si no adquirimos tal o cual cosa o no veraneamos en tal o cual lugar o no consumimos lo que nos sugieren somos unos pobres desgraciados y unos ignorantes. Todo esto se hará carne en él, si no hay una fuerza suficientemente importante que lo lleve al camino del bien, de la autenticidad, de la bondad, del amor. Y esa fuerza capaz de lograr resultados satisfactorios, no es nada mas ni nada menos que el Movimiento Scout.

La vela de Armas es el primer paso que da el muchacho para transitar en ese camino de Cristo, y debe ser encarado por sus jefes con toda seriedad. Es para el novicio un momento de meditación espiritual privilegiado, del cual puede extraer grandes resultados para su vida futura. Es un momento de intima relación  con Dios. 

Pero para que se obtengan esos frutos, es necesario e imprescindible que el chico este bien preparado, muy bien asesorado sobre lo que es, para que es y como debe ser una vela de armas.

En esta tarea, que no es privativa solo del capellán, debemos intervenir todos: su jefe de Tropa, ayudantes, jefes de grupo, su guía de patrulla, y los demás scouts que han tenido su vela de Armas.

También es importante mantener una o más charlas con sus padres, para que ellos, sabiendo que se trata, contribuyan son su inestimable aporte, desde su hogar. 

Solo así el chico sacara provecho no solo de este acto en si, sino de la Promesa, obteniendo una sólida base, donde habrá de asentar no solo su vivencia scout sino que le servirá para siempre.

Volviendo al siglo X, diremos que el aspirante a caballero , acompañado por los caballeros, se dirigía a un arroyo o rió de la campiña, donde se bañaba demostrando simbólicamente que purificaba su cuerpo y su mente, para así poder iniciar esa nueva etapa de su vida en reconciliación con Dios y sus Hermanos.

Luego se dirigía a una capilla o lugar aislado y durante el tiempo que él consideraba necesario, entraba en profunda meditación, acompañado se sus armas, de esas armas que iba a usar solamente para el bien, una vez ungido caballero.

Cuando realmente estaba seguro de que actitud iba a asumir, ya sea ser o no ser caballero, daba por terminada su vela de  armas.

De igual forma el novicio scout, ante la pila bautismal, luego de lavarse los ojos como símbolo de pureza de sus pensamientos, palabras y obras, entrará en la capilla, donde en el altar se hallaran depositados sus armas que lucirá orgulloso, una vez investido scout: su pañuelo de grupo, su cordón, su boina su flor de lis...

Luego de una meditación, durante la cual el muchacho reflexionara sobre todo eso que le han dicho sus hermanos mayores, pedirá a su Gran Jefe Jesús, fortaleza para cumplir todo lo que ha de prometer, sabiendo por otra parte que cuenta con la ayuda de sus jefes, de su Guía y demás scouts de su tropa.

Una vez convencido de todo esto, podemos estar seguros de que habremos contribuido con nuestro humilde aporte a que el Señor cuente con un nuevo apóstol, que habrá nacido un hombre nuevo, como dice San Pablo y que ese hombre viejo que todos tenemos habría quedado ahí en el piso de la capilla como un trasto viejo. 

Sugerencias para la Vela  de Armas 

Lo primero y principal como hemos visto, es una buena y adecuada preparación. Una toma de conciencia de la responsabilidad que asume al ingresar al movimiento scout ,siendo católico. Sin esto no hay Vela de Armas.

Es mejor no hacerla que hacerla mal, por compromiso, o porque la han hecho en otros grupos, o porque yo la hice y quiero que la hagan mis chicos. 

En presencia de sus jefes, capellán y scouts promesados, él o los novicios, harán una renovación de su bautismo. Puede hacerse ante la pila bautismal, oportunidad en que se hará una lectura bíblica apropiada. Luego procederá  a lavarse los ojos en forma simbólica dando a este acto la expresión de renunciamiento a una actitud pasada u encarando el futuro con una nueva visión. 

De allí el novicio, acompañado por su guía, ingresara al templo. Su guía lo acompañara hasta el altar y luego se retirara, asumiendo su condición de padrino. 

El templo estará solo  iluminado por el Cirio Pascual, una forma de demostrar o de representar que la Luz de Cristo es la que ha de guiar sus pasos de ahora en más. 

Junto al altar se hallara la bandera de la asociación y sobre el mismo estarán depositadas sus armas, las armas que le entregara el movimiento y que ya hemos detallado y a las que puede agregarse un libro del nuevo testamento, con las cuales habrá de luchar para perseverar en el buen camino, para luchar en bien de su prójimo, para mantener siempre vivo su espíritu scout. 

También se  encontraran 10 velas que representaran  cada una de ellas un articulo de la Ley Scout. 

El  o los novicios, se sentaran en los primeros bancos, y el resto de la tropa y demás scouts con promesa en el fondo de la capilla  en la penumbra. De creerlo conveniente y contar el lugar con audio, el jefe de tropa podrá incluir música de fondo apropiada como acompañamiento  pero sin que esta tome demasiado protagonismo en la ceremonia. 

El Jefe de tropa o el capellán leerá un pasaje del evangelio y a continuación habrá una corta meditación sobre el mismo. Luego un silencio donde el novicio meditara y como dijimos anteriormente, requerirá el auxilio del Señor para que le dé fuerza, para cumplir con el compromiso que ha de asumir y el que no podrá desconocer durante toda su vida. 

Seguidamente el Jefe de tropa y otros jefes presentes  hará una corta reflexión sobre la  historia de la caballería, la vida de San Jorge,  se leerá el código de los caballeros y se explicara el   espíritu de la  promesa y su sentido. 

Otro silencio que aprovechara el novicio para continuar con su meditación. 

Concluida esta parte de la ceremonia, un scout distinto cada vez irán encendiendo las 10 velas. Al encender la primera, el scout dirá el articulo de la Ley que corresponda. A continuación el scout hará una reflexión sobre dicho articulo, o bien hará un silencio para que el novicio medite su contenido. 

Encendidas todas las velas, y convencido el novicio de su vocación cristiana y scout, y si lo considera necesario ira a que el sacerdote le otorgue el sacramento de la  reconciliación, logrando asi  una reconciliación consigo mismo, son sus hermanos y con Dios.

Seguidamente el novicio tomara la bandera de la asociación, ante la cual formulara su promesa, paseara por el templo, como señal de que permanecerá fiel a la institución que lo ha de albergar. 

Luego depositara la bandera nuevamente en el altar, la tropa entonara, con voz fuerte, las estrofas de la Canción de la Promesa. 

Finalizada con esto la ceremonia de la vela de armas, el guía acompañara al aspirante scout hasta su hogar, invitándolo a que continué con su meditación, tratando de infundirle su cariño y su apoyo. 

Al otro día el guía ira a buscarlo a su domicilio y acompañara hasta el lugar de la ceremonia de promesa. 

Y a partir de ese instante el novicio pasará a ser scout católico, luciendo orgulloso sus dos nuevos uniformes, el exterior y el interior.  

 

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