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Historia y evolución del Campamento Scout

IM. Gustavo Giménez

Introducción: 

Quienes hayan leído el artículo de mi autoría “ Aquellos Viejos, aquellos Nuevos”, podrán adivinar mi compulsiva inclinación a buscar indicios que nos guíen en la comprensión del estado actual del sistema educativo de nuestros Jóvenes Scout. Ello me ha llevado por los mas recónditos caminos, teorías y “supuestos”, que me hacen acercar cada vez mas a un entendimiento y mas fácil lectura de los ¿porqué? y los ¿cómo?. 

Este artículo, viene a agregar, un nuevo capitulo a aquel primer esbozo de investigación, cargado de opiniones personales, que en mayor o menor medida fueron aceptadas o criticadas (justamente por aquellos viejos y aquellos nuevos).  

Digamos que tal una saga de “ las Guerras de las galaxias” ese primer capítulo no era el numero uno sino la parte final de esta historia educativa  (algunos la catalogan de historieta) que tanto a dividido los “ fogones Scout” al punto de que el calor de los unos ya no calienta a los otros, o quizás hablando en buen lunfardo si “que calienta” a los unos y otros...

... y mucho.

Investigando he podido confirmar, (al menos a mi me alcanza), que los cambios educativos, si bien pueden estar apoyados por serias investigaciones y reconocidos sociólogos, nunca alcanzan a desprenderse, de un sentimiento de moda o político, que influye el método científico, obviamente marcando nuevos rumbos, que no siempre nos llevan a mejores paisajes educativos. Doctrinas religiosas, Revoluciones, Golpes de estado, Sistemas de gobierno, Estados de guerra económicos, como la reciente globalización, hacen incorporar nuevos métodos, que según de quienes vengan, poseen mensajes subliminales intentando inclinar e incentivar un estilo de vida, que alguien puede “sembrar”, para luego “recoger” ( y que lamentablemente pueden encontrar tierra fértil en los bolsillos de economistas o poderoso políticos)

Un ejemplo reciente de Nuestra Argentina, está referido al sistema regimentado de Scoutismo, que prosperó durante las dictaduras, luego cambiado por un sistema Democrático (cuando convino) y ahora enriquecido ¿ enriquecido? Por una despersonalización, seguramente tendiente a la globalización, negándonos ( por ejemplo) las indabas vinculantes, las cuales atentarían contra esta doctrina.

La siguiente cronología puede llevarnos a entender los porqué de los cambios educativos que se vienen gestando, sin que esta sucesión tenga, aparentemente, nada que ver con nuestro Scoutismo.

De hecho no tiene porque nombrarlo, ya que en nuestro espíritu chauvinista Scout suponemos que el campamento, educativo fue un invento nuestro, cuando en realidad hay indicios de intentos desde el siglo 18 , pero bueno ese será otro artículo al que ¿quien sabe...?

...Quizás llame el capitulo 1 de nuestra odisea histórica.

El Bibliotecario Scout

 

 “El campamento” evolución de las ideas acerca de su función 

Pasando revista a sus años de existencia, se puede comprobar la presencia de distintos conceptos con respecto a la función que el campamento organizado debe cumplir en la sociedad. Tres etapas se distinguen claramente en su evolución, no siendo fácil determinar el momento preciso en que se produce la transición de una a otra, pero lo que si es dado observar, es la coincidencia de esas etapas con épocas de la historia contemporánea en que las ideologías, creencias y tendencias en la educación suponen estadios bien definidos. 

Etapa recreativa 

Comprende la etapa que arranca en sus mismos comienzos, digamos con la experiencia de la "Gunnery School"( 1861), hasta ,pasada la Primera Guerra Mundial, quizás hasta el momento de la fundación del Campamento Ahmek, no porque la creación de éste haya modificado la situación, sino porque expresa un nuevo enfoque que se venía gestando desde algunos años atrás. 

 Tratando de hacer una necesariamente simple introducción referente a las condiciones ambientales digamos que el mundo occidental era, al surgir la idea del campamento organizado, un mundo optimista. Las llamadas revoluciones mecánica e industrial impactaban a los hombres de manera similar a la llamada conquista del espacio en nuestros días. Se hablaba del triunfo definitivo del hombre sobre la materia. Se creía en el progreso sin límites. Y se concebía al hombre como un ser esencialmente bueno, aunque algo deformado por causa de la civilización. Se pensaba, en general, que todos los asuntos humanos y nacionales marchaban bastante bien, y no había razón para suponer que no andarían mejor en un futuro que se presentaba promisorio, al amparo de una ciencia pujante y segura de sí misma, y una tecnología en asombroso ascenso, todo ello fundamentado sobre una esperanza de mayor comprensión entre los pueblos y de paz eterna, en razón del acercamiento que producirían mejores medios de transporte y comunicación, Sólo había que cuidar que la mecanización en avance no perjudicara los valores naturales esenciales del hombre. Los imperios acusaban un aceptable grado de estabilidad y la moral se decía sentada sobre ciertos valores absolutos. En este mundo se movieron los pioneros del campamento, y resulta natural que su pensamiento se vea teñido de los principios básicos que componían la estructura de la sociedad de aquellos días. 

En sus comienzos la actividad fue netamente recreativa en propósito y contenido. El énfasis se ponía en una áspera experiencia al aire libre. con miras a recuperar el espíritu y normas primitivas de vida, reconquistando para el ciudadano el liberador y refrescante contacto con la naturaleza. Es decir que el campamento ya era considerado, en cierto sentido, cómo un antídoto o compensación saludable contra los efectos de la industrialización de nuestra cultura. 

Los objetivos tales como salud, desarrollo del carácter y ajuste social no eran ignorados, más aún, se los consideraba importantes, pero se suponía que eran inevitables concomitantes de la experiencia aventurera en el fantástico mundo de la naturaleza. La idea imperante era que debían crearse las condiciones que estimulan el desarrollo de la personalidad, y que el acampante asimilaría los valores enunciados del ambiente existente. 

En otras palabras, se pensaba que el carácter era más bien "captado que enseñado". 

Con estas ideas como principio rector, el campamento fue evolucionando, durante el transcurso de este primer período, hacia un programa altamente organizado, ,insistiéndose en que el acampante fuera parte dinámica en todas las actividades sin excepción. Esta tendencia llevó al sistema, en algunos casos, a la casi regimentación, mientras que en otros se implantó directamente el método de la participación obligatoria en todas las actividades del  programa. Se perseguían dos metas claras: el esfuerzo y el éxito, que no eran particulares del movimiento de campamento, sino de una época histórica que está estructurando una sociedad competitiva, juzgada y conmovida hoy, pero que aún permanece. Esa misma línea, pero aplicada de una manera más sutil, sostenían quienes, para estimular la participación de los acampantes de una manera que no fuera tan compulsiva, optaron por un elaborado sistema de competencias, distinciones, puntos y premios. Ocurrió  a veces que el campamento todo transcurrió como una gran competencia por grupos que culminaba en el fogón final. Esto aseguraba el interés de los acampantes en el programa, que estaba basado en la rivalidad. En lo que se refiere al éxito individual, contaba al acampante con los rubros de premios y distinciones. Cada habilidad que dominara, ya fuera aprender a nadar, hacer una determinada manualidad, seguir rastros de animales, o tener la carpa mejor arreglada, hacía merecedor de una insignia de metal o de paño, que podía lucir en su vestimenta, y cuya profusión parecía mostrar su madurez y capacidad. Naturalmente que este estado de cosas no refleja la filosofía y programa de los años de la iniciación del movimiento, sino el punto alcanzado, y hemos dicho "en algunos casos”, Luego de veinte años de evolución. 

Lo cierto es que en el apogeo de esta etapa, se notan agudamente las características señaladas, y, si fuera necesario hacer una evaluación crítica, la efectuaríamos de esta manera: 

1. Aspectos positivos del período

La conciencia del valor de la experiencia al aire libre como liberación de la mecanización. 

El reconocimiento de que valores tales como salud, desarrollo del carácter y ajuste social están presentes en la experiencia, aunque hoy se difiera del método aplicado para alcanzarlos. 

La idea de que el trabajo y el esfuerzo son plasmadores de la personalidad. 

2. Aspectos débiles del período: 

La intensidad del ritmo de vida, que hacía que algunas actividades, en particular, y el campamento, en general, fueran fatigosos en demasía. 

Al programar y ejecutar directamente el staff, se tenía muy poco en cuenta el pensamiento del acampante como individuo.

 

Etapa educacional 

La Primera Guerra Mundial (1914-1918) dio por tierra con una serie de creencias y esperanzas, y puso, en tela de juicio cosas que se estimaban inconmovibles. Fue una época de crisis y, en consecuencia, lo fue de análisis crítico, duda y búsqueda. Se produjo seria resistencia al hábito de trabajar con  “supuestos” en cualquier campo de la vida humana, sometiéndose todo a la lente investigadora de una sociedad desconfiada que se preguntaba cómo y por qué se llegó a esa Guerra que fue calificada como hecatombe universal. 

La etapa educacional, cuyo comienzo podemos ubicar en los años siguientes a la Primera Guerra Mundial, se extenderá hasta la década compuesta por los años que van de 1930 a 1940, y se caracteriza por la evaluación crítica y severas pruebas a que fue sometido el movimiento de campamento. 

Un grupo de estudiosos de higiene produjo el mayor impacto al afirmar, después de serias investigaciones acerca de los efectos del campamento sobre la salud, que estos eran desfavorables, lo que causó verdadera consternación entre los directores de campamento, pues lo común hasta ese momento era que un adulto tomara cuarenta o cincuenta muchachos, algunas carpas y una porción de alimentos, y por algunas semanas acamparan en el lugar apropiado. Se daba por sentado que no había nada mejor que pasar el verano en contacto directo con la naturaleza, consumiendo alimentos frescos de la región, pues ello representaba una influencia reconfortante sobre la salud. 

Estas suposiciones fueron enérgicamente sacudidas por el grupo de hombres de ciencia encabezado por el doctor J. E. Sanders, que luego de un serio estudio de las normas de salubridad y seguridad vigentes en cientos de campamentos, afirmaron que la frecuencia de las enfermedades en los acampantes aumentaba semanalmente en proporción directa a la duración del campamento. En otras palabras, cuanto más tiempo permanecía una persona en el campamento, tanto más propensa estaba a enfermarse. Pasado el desconcertante primer efecto de este estudio, la crítica se convirtió en un factor estimulante y positivo, porque se comenzó a prestar mayor atención a los principios fundamentales de salubridad que hasta entonces habían sido descuidados. La dieta fue objeto de planificación para que fuera más completa y balanceada; se aseguró la proporción adecuada de descanso nocturno y se intercalaron más descansos durante el día; se disminuyeron y controlaron las actividades fatigosas; se mejoraron los medios para localizar y aislar las enfermedades contagiosas; se incorporó al médico, enfermera y dietista como personal regular del campamento; se mejoraron las instalaciones y viviendas y se construyeron salones para programa que ofrecieron más protección y comodidad a los acampantes. 

Pero el ataque y juicio al campamento no fueron limitados a los aspectos relacionados con la salud. En esta época se produjo un notable avance de las ciencias sociales: la psicología, la higiene mental, la sociología, la llamada educación progresiva. Los investigadores enrolados en estas disciplinas también hicieron el análisis del campamento, utilizaron pruebas, aplicaron test y escalas, y realizaron experiencias educativas acerca del presunto desarrollo de la personalidad. Finalizado su trabajo expresaron serias dudas acerca de los valores del campamento como modelador del carácter. Esto hizo necesario abandonar la noción de que, al igual que la salud, la personalidad y el carácter se adquirían "por contagio", y obligó a los dirigentes de campamento a estudiar seriamente la modificación de sus métodos de trabajo. 

La nueva tendencia significó, principalmente, un esfuerzo sistemático para identificar, conocer y proveer las condiciones necesarias para el logro de los objetivos del campamento en el desarrollo de la salud, la personalidad y el ajuste social, lo que forzó a formular esos objetivos de una manera real y específica. El programa pasó a ser concebido como el proceso total de la vida en la comunidad del campamento, y no como la simple suma de

las actividades. Un cambio significativo fue la eliminación de la compulsión para la participación en las actividades, notándose que al tiempo que disminuía la regimentación, se ofrecía un programa de mayor variedad y riqueza al que se incorporaron, sin abandonar los valores de la vida al aire, libre, el aprecio por la naturaleza, la vivienda rústica y las cosas hasta entonces típicas, más actividades artísticas. musicales, manualidades y otras similares. 

Un segundo cambio, muy productivo, consistió en prestar creciente atención a los intereses y propósitos personales de los acampantes, y a tener en cuenta los puntos de vista de la psicología para comprenderlos como personas, por lo que la regimentación fue cediendo paso a la individualización. Los cuerpos de consejeros, instructores y líderes empezaron a ser seleccionados, entrenados y supervisados teniendo en cuenta su rol de educadores. Y se produjo la eliminación gradual de las recompensas y premios individuales. En cuanto a la literatura de campamento, creció en volumen y sabor educativo, hecho éste expresado en los títulos mismos de los libros que aparecen, como: "Campamento y Educación" “ campamento y Carácter", "Educación y campamento de Verano". 

Cabe decir, en síntesis, que durante este período en que los "ácidos del modernismo" se abrieron camino a través de las paredes de pensamiento y programa que muchas instituciones sociales habían levantado “siguiendo la tradición", el campamento organizado fue atacado rudamente para su bien. 

La evaluación crítica que nos sugiere esta etapa es: 

1. Aspectos positivos del período

La fundamentación de la acción del campamento sobre una base científica. 

La formulación de propósitos y objetivos concretos. 

La consideración del acampante como una persona de quien deben tenerse en cuenta sus deseos, intereses y necesidades. 

La definición de la vocación educacional del campamento. 

2. Aspectos débiles del período: 

La preocupación por la salud y seguridad del acampante se reflejó, con el correr de los años, en un desarrollo de la edificación que en muchos casos fue excesivo. Se llamó irónicamente a estos campamentos "gloriosos hoteles de verano", criticando que en ellos no podían darse muchas de las positivas enseñanzas de la vida rústica o natural. 

La consideración dada al acampante como individuo y la libertad para optar en la elección o participación de actividades, fue llevada a veces a consecuencias extremas, llegando a transformarse en una política de “laissez faire" sin contenido educativo que producía desorientación, y cuyo énfasis no se ponía en el, interés por el individuo, sino en el comportamiento individualista, lo que contribuía a originar en las personas una suerte de indiferencia respecto a la comunidad. 

Etapa de orientación y responsabilidad social 

Este tercer estadio en la evolución de los conceptos acerca de la función que debe cumplir el campamento en la comunidad es el que estamos viviendo en la actualidad, y si bien podemos explicar las razones que motivaron su advenimiento, carecemos aún de la perspectiva histórica para hacer un juicio objetivo, puesto que el ciclo de su evolución no se ha completado. 

A partir de 1930 (si bien la gestación de las causas originantes es anterior) se producen hechos de gran repercusión en el mundo. Una seria crisis económica tiene tal proyección como para ser denominada mundial. La consolidación de la ideología marxista, asentada en un estado que en sorprendente evolución se hace más y más poderoso (la Unión Soviética) comienza a tener creciente influencia en Europa y América. La aparición del régimen fascista de Benito Mussolini en Italia, y su similar aunque más fuerte, el nazi de Adolfo Hitler en Alemania, establecido un poco más tarde, originarían ideologías que entran en un período de franca expansión, que llega a ser estruendosa al término de la década del treinta. Como es sabido, esta situación desemboca en la Segunda Guerra Mundial que se inicia en 1939. Hasta 1945 la principal ocupación de la humanidad es la contienda bélica. Un conflicto armado por cuestiones económicas e ideológicas cuya proporción superó en mucho a todo lo anterior, clausura un ciclo histórico para dar lugar al advenimiento de la llamada Era Atómica. La sociedad occidental que se autodenomina democrática, es enjuiciada y combatida como capitalista y competitiva, y se la señala como madre de un individualismo extremo. La crisis alcanza a los dogmas religioso. y a las normas de moral tradicionales, aún las que parecían más firmes. 

El Estado interviene más y más en la vida de los individuos, quedando muy pocas cosas que escapen a su control, y si bien es cierto que la mayor ingerencia ocurre en los países de ideologías extremas, no lo es menos que un proceso similar; aunque de menor intensidad, se cumple en las naciones llamadas democráticas. En todo el mundo hay un crecimiento de la conciencia social. Ya no se piensa que el gobierno, la Iglesia, la escuela, las instítuciones benéficas o los empresarios pueden actuar en un país separadamente de acuerdo con sus conceptos y métodos particulares, sino que a todos los grupos que integran una comunidad se les ha de pedir y aun exigir que cooperen en la consecución y sostenimiento de aquellos ideales y prácticas fundamentales que constituyen la esencia de la filosofía e instituciones de un sistema de vida determinado. 

Estas condiciones produjeron una nueva conmoción en el movimiento de campamento. Sus dirigentes pretendían que era una fuerza social educativa al servicio de la comunidad, pero había llegado el momento en que la sociedad pedía, más que enunciados teóricos, evidencias claras al respecto. Y así como el crecimiento de la conciencia social hacía que el "laissez faire" como doctrina absoluta entrara en el pasado, el campamento debió desarrollar aceleradamente un sentido de responsabilidad social que se expresó de tres maneras significativas 

1. Un esfuerzo sistemático y colectivo para formular y aplicar estándar normativos en el trabajo de campamentos, en lo referente a administración, organización, salud, seguridad, programa y personal. Se recordará que los enunciados teóricos de estos puntos fueron producidos en la época anterior o educacional, pero es en ésta cuando se hace el esfuerzo de formular en forma sistemática una norma patrón que permitiera la orientación y posterior evaluación del funcionamiento. Esto era un signo de que el campamento  de verano se estaba convirtiendo en mayor de edad, pero también lo era de que los directores se apercibían de que no era posible mantener por más tiempo una cierta inmunidad con respecto a la mirada escrutadora del Estado, las agencias sociales y la opinión pública, que ya requerían que el movimiento de campamentos asumiera su parte de responsabilidad social. 

2. El campamento toma conciencia de que el proceso de socialización, aspecto legado en los postulados de la educación occidental, hace a la esencia de la democracia, y para llenar ese claro comienza  a moverse de su base de operaciones individualista y de “Laissez faire”, que en algunos casos había llegado a situaciones no  aconsejables, hacia el desarrollo del esfuerzo cooperativo. Los líderes de campamento aceptan la moderna tendencia  del trabajo en equipo: se asocian con varias agencias sociales y se abocan a un estudio con el propósito de definir cual  es el tipo de campamento que la comunidad necesita realmente, es decir, cómo utilizar la oportunidad educacional del campamento para servir a la comunidad. este intento procuró determinar las necesidades de las personas de ambos sexos de toda edad y condición, y encontrar los métodos que permitieran satisfacer las  necesidades descubiertas. 

3. El tercer aspecto corresponde a la idea de la democracia. En tanto que en varías partes del mundo se asistía a su colapso, fue necesario repensarla, en su cariz más profundo, alejada de su connotación política, como un valor en sí mima, en todo lo que ella supone como respeto por la persona humana, como forma de vida en que se reconocen ciertos valores superiores, aunque para ello sea conveniente desvincularla de su aparente pero falso parentesco con la economía capitalista clásica. Este deseo de enfrentar los hechos del momento, procurando arraigar los fundamentos de la democracia en los niños, los jóvenes y aun los adultos, demandó la reorientación del programa, los objetivos y el liderazgo en los campamentos de verano. 

Es en los tiempos difíciles, precisamente, cuando hay que luchar por mantener vívidos en las personas las actitudes, hábitos y valores de la vida civil democrática. Pero como la democracia no es solo un ideal, sino también y principalmente una forma de vida, su difusión no se hace a través de charlas o de la impresión de manuales de educación democrática, sino de su práctica activa, vale decir, que es necesario que el hogar, la escuela, la Iglesia, y las instituciones todas de un país sean democráticas, si ha de esperarse que lo sean sus ciudadanos. Estos conceptos fueron la base para un programa de vida democrática y acción cooperativa que insistió en la responsabilidad social y en el sentido de comunidad, pero procurando que en los campamentos esa experiencia se viviera en forma práctica, y que los niños y los jóvenes aprendieran no sólo a interesarse por la sociedad de que son parte, sino a comprometerse por ella y por la difusión y defensa de los valores que le dan forma y contenido. Desde entonces, los términos "comunidad" ,, "comunidad democrática" son inevitables al hablar de organización de campamentos. 

Evidencio, con esta cadena de hechos políticos y sociales, un “marcador” de cambios educativos, que tienen directamente que ver con intereses ( buenos o malos) , pero intereses finalmente.

Nuestro movimiento Scout invariablemente está influenciado por ellos, está en nosotros dirigentes, prepararnos para reconocer si estos supuestos avances son legítimos o dirigidos por partes interesadas ( económicas o políticas).

Y déjeme por favor dejarles un pensamiento mío, en voz alta. 

“si hay algo mejor que un complejo cambio educativo, es la futura venta de bibliografía y realización de cursos pagos de perfeccionamiento para entenderla”. 

Una nueva etapa, puede haberse gestado desde la caída del muro de Berlin y la nueva “Moda” globalizadora que tanto daño está haciendo a las personalidades regionales, seguramente ese será un nuevo tema a tratar ya que la estamos viviendo recientemente y habrá que ver sus resultados. 

Bibliografía consultada: “ manual para dirigentes de campamentos organizados” Manuel Vigo –Edición año 1999

 

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