Hacia una Pedagogía Scout de los Valores

Lic. Horacio Wild

 

 

            El presente texto es una continuación de textos anteriores;  en lo particular creo importante releerlos para poder  ubicarlo dentro de una serie. En la misma podríamos señalar los siguientes puntos:

             En “Volver a BP” se planteaba el cómo los niños, más allá de las especulaciones de los adultos ordenan su juego a partir de la fantasía . A la vez se indicaba el cómo algunas teorías educativas, basadas en fantasías adultas de cómo sería la infancia y cómo les gustaría que funcionen los grupos, influyen y orientan la labor pedagógica de programas educativos. Si se establece que la experiencia educativa es la de la racionalidad de la máquina, queda por fuera la experiencia del mundo de la fantasía; de ésta forma re-ubicaríamos a la educación en los Valores ( y al escultismo ) más cerca del arte y la poesía dada su vinculación con el Ser:  éste se constituye por el proceso de identificación a los Valores que el movimiento propone (de allí la formulación de la  Ley Scout tiene la siguiente constitución gramatical: “El scout es...”). Definimos también a la experiencia mística como aquellas experiencias simbólicas, indecibles, que permiten que la individualidad se subsuma en una vivencia de Unidad con Dios o  con los Ideales que sustentan el Ser; que sumergen a la persona en un “alto voltaje” produciendo un crecimiento por Identificación  al amparo de los Ideales”, trazando un estrecho puente entre el proceso identificatorio y las experiencias que surgen del mismo. 

            En “Las organizaciones... ¿inteligentes?” se retoma a partir del “argumento de la habitación china” de Searle la cuestión de la subjetividad, en oposición con la “conciencia objetiva” proveniente de la racionalidad de la máquina. Las acciones no son condición necesaria y suficiente para decir que los niños y jóvenes han logrado una relación de “SER” respecto de los ideales, meta de nuestra tarea educativa. 

            En “Pedagogía Nueva y Renovación Pedagógica. Una lectura crítica” se pone en cuestión la influencia de la “Escuela Nueva” en la conformación del programa educativo de Scouts de Argentina, la relación de dicha corriente con cuestiones ideológicas y los problemas que la aplicación de la misma ha generado en la Educación, especialmente en los sectores más desfavorecidos. 

            En “El vuelo de la paloma” se hace una revisión de algunas teorías o metáforas de los grupos, ubicando la posibilidad de entender los fenómenos grupales desde distintos marcos teóricos, pero afirmando que lo que permite el desarrollo de los grupos tiene que ver con distintos fantasmas (fantasías) que sostienen la posibilidad de que un grupo exista y produzca. De hecho definíamos como Primer Organizador grupal a la “resonancia fantasmática” (fantasía común), como Segundo Organizador Grupal a la Imago del Jefe; y como Tercer organizador Grupal a distintos elementos que van desde el relato, el ejemplo adulto, los banderines, etc. 

            Cabe destacar que no están puestas en duda las acciones concretas (compromiso personal, ciudadano, etc) que deben desprenderse de la asunción y vivencia de los valores propuestos por el movimiento. Lo que está puesto en juego es la manera de entender el proceso de formación de ideales, que desde la perspectiva a tomar en éste texto, poco tiene que ver con la fragmentación  de “objetivos”  a cumplir que en el Macpro se encuentran desperdigados en cantidades, llegando a genera confusión tanto en los beneficiarios como  en los adultos que deben llevar adelante la propuesta del Programa, insertando muchas veces una especie de “pensamiento mágico” basado en que “si hago estas actividades obtengo estos saberes”. Esta perspectiva no es incorrecta desde el punto de vista de la adquisición de conocimientos, pero es dudosa desde el punto de vista de las actitudes (lo que se denomina saber ser). Se trataría, según el criterio que se expresará en éste escrito, de poder trabajar sobre el núcleo que permitiría generar los procesos de identificación, y sólo a partir de allí es posible pensar la diversidad de actitudes; sería algo así como el punto de capitonado (o nudo del “colchonero”,  que permite que el resto de la costura pueda realizarse dado que a partir de éste se sostiene el resto) esencial para que las acciones no sean momentáneas sino duraderas. 

Sobre el proceso de formación de los Ideales: 

La formación de los ideales en el ser humano es un proceso que comienza desde el nacimiento y culmina hacia el final de la juventud. Dentro de este proceso, y hasta los 8 años de edad (aproximadamente) tiene vital importancia todo lo que los niños vivencian y reciben en su hogar. A partir de allí, será el grupo y la presencia de adultos extrafamiliares que serán tomados como “modelos”, los que contribuyan a la complejización creciente del Ideal  (lo que el sujeto apunta a ser). 

            El presente escrito está basado en el cruce de dos grandes grupos teóricos: La teoría de la inteligencia de Jean Piaget (constructivismo) y el Psicoanálisis (desde sus diversas orientaciones o “escuelas”). Dicho cruce fue realizado por el Psicoanalista Argentino David Maldavsky, y lo que haremos aquí es poner en juego sus conceptualizaciones, teñidas con aportes de otros autores, y con la práctica de  la psicoterapia en el campo Grupal. Cabe destacar que es sorprendente el grado de coincidencias respecto del proceso de construcción de los Ideales, con la Propuesta que históricamente ha realizado el movimiento scout, y que corre el riesgo de diluirse en las teorías educativas de moda.  

Estas serán las dos variables que deberemos tener en cuenta para poder hacer accesibles los valores al mundo de niños y jóvenes:

  •        La representación - grupo correspondiente a cada edad

  •        La presencia del adulto

           Existirá una estrecha relación entre la Representación grupo (lo que llamábamos “resonancia fantasmática”) y la presencia del Adulto (que pondrá en juego la Imago del jefe), de hecho dicha representación – grupo determinará la posición que debe ocupar el Educador respecto del fenómeno grupal. 

          Como aclaración, las distintas representaciones-grupo son distintas complejizaciones en la que se monta una sobre otra a la manera de una sobreimpresión... –una manera de entenderlo gráficamente sería pensar una cebolla con distintas capas-  por lo tanto en mayor o menor medida, mientras se produce el proceso evolutivo casi siempre se encuentran todas activas siendo una de ellas la que  prepondera sobre las demás. Si bien lo vamos a desarrollar desde una perspectiva evolutiva, debemos tener en cuenta que en determinados contextos dicho proceso se encuentra obturado o bloqueado; cambiando la representación grupo y por lo tanto la posición del adulto.

 ¿Qué es el Ideal del Yo?

             Desde la perspectiva psicoanalítica el Ideal del Yo es un vínculo de SER, aquello a lo que el Sujeto aspira y con lo qué se mide... dicho ideal está en constante tensión ya que orienta las acciones del sujeto. Su conformación esencial se hace en la primera infancia, pero ingresando el niño al proceso de socialización recibirá el aporte de los distintos adultos extrafamiliares, los que servirán para ir dándole forma. Cómo Universal el Ideal del Yo al que aspira el Mov. Scout está expresado en la Ley Scout, por eso la misma asume la forma gramatical de “El Scout es..” de manera general, asumiendo distintas particularidades en la singularidad de las personas.

 Infancia Media – Infancia Tardía ( 7-8; 9-10 años)

Ideal del Yo Totémico

 

El Tótem fue el primer sistema penal en la historia de la humanidad, dado que del mismo se desprende todo un sistema de prohibiciones. De la misma manera fue el primer sistema clasificatorio que permitía pensar la hermandad y el linaje. Decir que en la edad del lobato la conformación del Ideal se articula en forma totémica es una metáfora que permite pensar de que forma el tipo de agrupamiento acorde a determinadas características de la Psicología evolutiva permite a los niños comenzar a incorporar los valores del movimiento. 

En primer lugar el Tótem es una presencia, que de acuerdo a la vivencia de doble - temporalidad propia de  la edad, dividirá el espacio en dos: Un espacio “sagrado”, y uno “Profano”, lo que implicará una doble espacialidad. El espacio que marca el Tótem es el de la selva, y es a partir de allí que lo que ocurre en el “espacio profano” adquiere nuevos sentidos. El cuento y el juego, pasan a ser dos elementos indispensables en la transmisión de los valores. Sobre el cuento en ésta misma revista hay un excelente artículo de la Lic. Mónica Sánchez... y sobre el juego habría que pensar el mismo como una actividad que más allá del “jugar” en sí, provee un argumento que desde ésta lectura pasa a ser muy importante, ya que en el mismo se proponen los valores a ser vividos.  No basta tomar un libro de juegos y que los dirigentes digan “hagamos éste”; es muy importante la creatividad para desarrollar una trama que permita articular lo Imaginario del juego con lo simbólico de la Ley; pueden servir muy bien las indicaciones para  el cuento –en el artículo que hacíamos referencia- para el armado de la historia o motivación –imaginaria- del juego. En caso de los juegos deportivos, un espacio que se hace indispensable es el “después de juego” donde se  permita analizar el cómo se juega a partir de los valores propuestos. La presencia del adulto es la que brinda cohesión al grupo, ya que su lugar es la de una especie de “garante de la Ley”, por lo que su palabra, en éste caso, es de gran importancia. 

            El espacio de la selva es un escenario particular que tiene sus reglas. Los niños y los adultos tienen distintos papeles, sostenidos por distintos personajes que tienen características particulares: los lobatos, las seisenas, los dirigentes. A su vez las distintas Insignias como el Tótem, los nombres de la seisena, el uniforme o vestimenta, los progresos,  los cubiles, etc... todo aquello que tiene que ver con la escenificación , va a actuar de soporte simbólico y facilitador del proceso identificatorio. Todo ello brinda el marco místico (en el sentido que lo he definido en artículos anteriores, como posibilidad de experiencia valoral) para que el proceso de desarrollo grupal se ponga en marcha. 

            En la selva, los lobatos no se encuentra solos: Los distintos personajes que encarnan sus dirigentes, actúan como modelos (mezcla de animal y humano), y son los que les van enseñando las “pistas” a seguir en ésta etapa que les toca vivir. El tiempo en ésta edad es circular, a la manera de las estaciones del año, o del rito religioso (en el rito cristiano todos los años se marcan por distintos  tiempos litúrgicos, éste sería un ejemplo de tiempo circular); por ello no existen inconvenientes en el escuchar una y otra vez a lo largo de su paso  por la manada las historias de Mowli, sobre la selva y su Ley. 

Algunas apreciaciones respecto al Programa propuesto en SdeA: 

1.      Desde ésta perspectiva el Tótem no es accesorio, sino fundamental en tanto la organización del espacio de la fantasía.

2.      Los “nombres de selva” de los dirigentes, son importantes dado que en el “espacio sagrado” generado en la manada los distintos dirigentes encarnan dichos personajes. Obviamente que los niños y niñas saben que los dirigentes son personas normales con nombre y apellido, pero esto no justifica la utilización de los nombres “normales”; podría decirse que son una herramienta importante en la conformación del “espacio de la selva”.

3.      La ambientación de los lugares de las celebraciones, como la de los lugares de reunión, pasan a ocupar un lugar importante en la creación del ambiente propicio para la Pedagogía Scout de los Valores.

4.      En los grupos homogéneos católicos, la Figura de San Francisco de Asís, presenta una importante riqueza a trabajar ya que es posible articularla con las distintas situaciones en el “espacio de la selva” 

 

Prepubertad - Pubertad (11 - 12 ; 12 - 14 años)

Ideal  del Yo Mítico

 

En ésta etapa el sujeto se siente inserto en un grupo más amplio que el anterior, con una concepción mítica. Este grupo más abarcativo reúne en sí a un conjunto de grupos –patrullas en nuestro caso-  (cada una con su vida propia), que se relacionan entre sí en un vínculo de camaradería. La figura del héroe o fundador es la de un líder con rasgos humanos aunque separado del resto de la comunidad ya no en términos espaciales sino temporales. Se puede prescindir del vínculo sensorial constituido por el Tótem; la imagen del héroe mítico sustituye a la percepción del tótem. 

Aparece un ritual conmemorativo de la gesta heroica, con lo cual la comunidad que se ha creado a partir de ella reconoce su origen y a su fundador. En reemplazo de la doble espacialidad, aparece una doble temporalidad: la de los acontecimientos cotidianos y la mítica, en la medida en que se mantiene su eficacia en el presente (como la frase “Gardel cada día canta mejor”). La dimensión temporal de la gesta se conjuga con lo que se conoce con el nombre de “presente épico”, que alude a un acto que no cesa de ocurrir: ej. la jura de la bandera, la derrota de los invasores; que al ser repetida en las generaciones sucesivas produce este vínculo social conocido como camaradería, que incluye la dimensión laboral, en nuestro caso el proyecto.  

Esta temporalidad es la de la inmortalidad, la cual es sostenida por la memoria (por el espíritu) del pueblo originado gracias al héroe. Las diferencia entre el ideal del yo y el yo es menos insuperable, porque los requisitos para acceder a la categoría de héroe implican ya un esfuerzo personal y un reconocimiento social difícilmente alcanzable. 

Nos encontramos ante una increíble coincidencia respecto de la manera que trabaja una tropa o comunidad y la etapa correspondiente de formación de ideales. 

 He aquí algunas puntualizaciones: 

  •   La figura de Baden Powell, su historia, sus aventuras, el campamento de Browsea, etc. brindan una figura mítica fundadora y creadora del movimiento scout, que adquiere matices heroicos. El relato y conocimiento de su vida, nos ofrecen elementos muy importantes para la Pedagogía Scout de los Valores.

  •   Por medio de la promesa y de la Ley Scout se construye y reconstruye continuamente la comunidad. Cada Promesa, acompañada previamente por la vela de armas o fuego de la Ley  desde lo personal implica encontrarse con la historia de los que los preceden, la reflexión del compromiso a asumir, en fin, el vincularse con la comunidad. Desde la comunidad implica la repetición de la gesta fundante.

  •   Como herencia de la estructuración anterior, en donde existía una doble temporalidad entre un “espacio sagrado” y un “espacio profano”, aparecen determinados espacios que se vinculan con lo sagrado, a la manera de lo que es una Iglesia (un lugar especial en dónde se manifiesta la Divinidad) en un determinado espacio geográfico más amplio. Dichos lugares en general se constituyen mediante las ceremonias importantes (como la promesa) por su vinculación mística (en el sentido que el término adquirió en textos anteriores, el de la vivencia de los Ideales); o porque han sido lugares importantes dentro de la historia de la Patrulla o comunidad

  •  El Sistema de patrullas brinda el marco de trabajo de la comunidad. Distintas Patrullas, cada una con características especiales y determinados elementos identificatorios (nombre, historia, libro de oro) se relacionan con las demás mediante un vínculo de camaradería, aún en las competencias que puedan realizarse. Un hermoso ejemplo es la película Harry Potter que estructura la Escuela para magos de Howarts a la manera de cuatro “casas” que si bien van realizando distintas actividades, participan en la competencia de una “copa anual de las casas” en un ambiente de camaradería (cualquier adulto que dirija éste grupo de edad no puede dejar de ver la película o leer los libros de Harry Potter). La parte más interesante desde la perspectiva del adulto, es cuando sobre el final de la película (o del libro), Dumbledore –el Director de la escuela- premia de manera particular los actos, que más allá de la competencia, fueron nobles y valientes, produciendo un viraje en el resultado a partir de los Valores puestos en juego.

  •  En lo que respecta a cómo el vínculo de camaradería influencia hasta el  vínculo laboral en esta configuración  grupal; en nuestro caso podemos entenderlo como que en el Sistema de Patrullas las cosas no se hacen de cualquier manera sino que los scouts las hacen a partir del proyecto de patrulla o de comunidad.

  • El relato sigue manteniendo un lugar muy importante, aunque la característica es que tiene una relación más cercana con la realidad, ya que lo que está en juego es el “Presente Épico”. Si bien no es común el contar historias como en la manada; en los juegos es dónde más se deberá tener en cuenta ésta cuestión, brindándoles una trama, una historia que haga de soporte al juego. Recuerdo que hace muchos años, cuando dirigía los Scouts, con un dirigente amigo decíamos que podríamos escribir un libro que se titulase “las mil y una forma de jugar a los castillos feudales sin que los chicos se den cuenta”; en esa época no teníamos conciencia de que justamente es la historia  como soporte imgaginario lo que hace distinto el juego y a su vez brinda la posiblidad de acceder al mundo valoral. Si uno leyera nuevamente “Escultismo para Muchachos” desde ésta perspectiva podrá encontrar que las Fogatas se articulan de la siguiente manera: a) Una historia o grupos de historias (Trama), b) Un conocimiento (del área que sea), c) la aplicación de dicho conocimiento mediante el juego...

  • La Buena Acción, herencia que remite al Ideal medieval de los Caballeros Andantes; que a su vez articulaban el mundo de la manera que hemos venido explicando.

     Algunas apreciaciones respecto al Programa propuesto por SdeA:

1)     La definición del símbolo expresada en la cartilla es la siguiente: Un símbolo es una imagen o figura que posee una característica que le permite representar una realidad o un concepto. De ahí que en todo símbolo hay un significante y un significado.” Observamos una reducción del símbolo al Signo y esto no es sin consecuencias en el resto del desarrollo de la cartilla, dado que al reducirlo a un significante en relación estrecha con un significado, se pierde la riqueza simbólica señalada en otros textos como “Volver a BP”, en la que se diferencia el signo del símbolo porque este último designa “la cosa” por exceso (lo que es lo mismo que decir que un símbolo tiene múltiples significaciones). Parece tonto, pero esto marcará una diferencia importante a la hora de pensar la riqueza de la vivencia personal respecto de lo simbólico en las distintas ramas o secciones. De allí en más la cascada conceptual que genera  la estrechez de dicha lectura: falta de ambigüedad en lo simbólico, significante en relación con las necesidades de la edad, etc.

2)     Llama la atención la poca importancia que se le brinda a la figura de BP, creador del movimiento y de la comunidad que formamos parte, haciéndose más hincapié en la figura de distintos “exploradores”. Desde la perspectiva de éste trabajo, podría pensarse que la cuestión es al revés... a partir de la figura de BP y del mito original fundador del Movimiento Scout es que se pueden incorporar otras figuras de exploradores, en lo posible del propio país a los efectos de no generar un descentramiento cultural.

3)     Si bien es cierto que no hay un momento específico para formular la Promesa Scout, desde la perspectiva de la Pedagogía Scout de los Valores, la Promesa Scout es la que crea el vínculo con la comunidad, vínculo de camaradería que liga a una persona con una comunidad determinada.

4)     En el caso de los grupos homogéneos católicos, la figura de “San Jorge” y los ideales de la caballería, también son elementos a tener muy en cuenta en cuanto al  ofrecimiento respecto de los valores a identificarse. La gesta del Héroe revela el “presente épico” y los valores expresados por la caballería que no pierden vigencia y que se ajustan perfectamente a la fantasía organizadora del juego en ésta edad.

 

Adolescencia (15 - 17 Años)

Ideal del Yo Religioso – Ideal del Yo de las Cosmovisiones

            La representación grupo de ésta etapa (con dos momentos diferenciados) es la de la comunidad. 

En un primer momento  (Ideal del Yo religioso) la representación grupo se centra ante una Divinidad de carácter abstracto. la temporalidad de la Divinidad es la de lo eterno, y la espacialidad la de lo infinito. El grupo engendrado por ella reúne en su interior a todos los seres humanos, aunque el término no abarca a ciertos grupos despojados de éste carácter por “ser distintos”. Lo común a éstos grupos es la falta de fidelidad, aunque entre ellos puedan ser rescatados para la comunidad y otros quedar condenados como “irredentos”. Dentro de la témporo - espacialidad terrena, contrapuesta a la divina, aparecen dos rasgos: el carácter mortal y la limitación espacial. Una combinación con el pensar mítico permite distribuir la tierra en santuarios, lugares sagrados, a los que los fieles dirigen sus pasos con el fin de expresar su devoción religiosa.

           El segundo momento  (Ideal del Yo de las cosmovisiones), si la Divinidad es compleja y elaborada, no difiere mucho del anterior. La representación grupo a partir de la cosmovisión es la humanidad en su universalidad. Tal vez la diferencia respecto del momento anterior consiste en que la cosmovisión introduce la posibilidad del conflicto, de la lucha en el seno de la sociedad, aunque dicho conflicto se resuelva teleológicamente, con el avizoramiento de una futura reunión de los contrarios. A diferencia de la eternidad de una divinidad, surge la intemporalildad y la espacialidad de una idea, inclusive de aquella que se presenta en términos dialécticos.

             Uno de los primeros aspectos, y quizás el más importante, es poder poner en juego el sentido de la comunidad con la perspectiva de la cosmovisión. Podríamos decir que en ésta edad los jóvenes se agrupan en comunidad aunado en una visión del mundo no-fragmentada, visto como una totalidad. Dentro de ésta totalidad se constituyen grupos a los que deben “salvarse” dado que están por fuera de dicha visión del mundo pero existe la posibilidad de sumarlos, en éste sentido el viejo lema del raiderismo era muy adecuado a las características de la representación-grupo que prepondera en ésta edad. 

            El grupo se articulará a partir de tres grandes preguntas (cuestión que abordaremos en un próximo trabajo) que orientarán la tarea, y cuyo nombre técnico es el de “iniciadores de la adolescencia”; dicho nombre indica algo que inicia un proceso (no porque antes no haya existido) que en épocas anteriores tenían que ver con los Rituales de Pasaje, y que ayudan a ubicar al joven en tres ejes fundamentales: El Iniciador laboral (que en ésta etapa asume la forma del proyecto), El iniciador de la sexualidad (que en ésta etapa tiene que ver con la asunción del género, sea masculino o femenino, y de las insignias o emblemas del mismo), y el Iniciador de la muerte (que es el iniciador que hace referencia a cualquier tipo de pérdidas). 

            Al articularse en torno a una Cosmovisión tiene vital importancia el trabajo con la cultura de aquellas personalidades o grupos humanos que se eligen como sustento identificatorio, como por ejemplo en el nombre de los equipos. Si son aborígenes se debe tener muy en cuenta que dichas culturas tienen en sí una “cosmovisión” integradora y totalizadora del mundo, y que según se podrá leer en otro texto que se encuentra en éste número de la revista titulado “Pensamiento ancestral y trueque” -escrito por Pablo Mayayo- podríamos trabajar sobre los paradigmas “ecológicos” que se desprenden de las mismas. En el caso de ser personalidades, y dado que en ésta edad lo importante es la conformación de la cosmovisión, también debe hacerse hincapié en el contexto cultural y en la visión del mundo, ya que es desde allí que se ofrecen los valores a identificarse. 

            Respecto de la Carta de marcha, ella es heredera de la Ley Scout abstracta –en sí no reemplaza la Ley, sino que busca hacerla operativa a los desafíos que les tocan vivir a los caminantes-  y desde la perspectiva que tomamos en éste trabajo, la misma debería construirse a partir de tres grandes preguntas: ¿quiénes somos nosotros en éste lugar particular que nos toca vivir? ¿que se espera de un caminante ante ésta realidad concreta? ¿cuáles son las pautas que podemos construir basándonos en la Ley Scout y en la propuesta de los caminantes?; el resultado que obtendríamos sería la adecuación de los valores propuestos en la Ley Scout a las necesidades de los adolescentes en ese barrio o región particular, marcando la forma de ser-en-el-mundo propia del grupo de chicos y chicas. 

            En el gesto solidario aparece la oportunidad de vivir los valores concretamente junto con la comunidad mas amplia.

Algunas apreciaciones respecto del Programa de SdeA:

  •  Respecto de la elección de los  nombres de los Equipos se hace hincapié en las personalidades que se destacaron en una comunidad, pero no a comunidades que se destacaron en algún ámbito; y la lógica fantasmática de ésta edad se sustenta básicamente en lo comunitario.

  • Los raid si bien son ubicados cronológicamente de manera correcta, tienen una gran impronta de “marcha reflexiva” perdiéndose la perspectiva de Rito de Pasaje, cuyo ciclo completo estaría marcado por el año que transcurre entre el Raid de Búsqueda y el Raid de Desafío. Desde ésta perspectiva, las cuestiones personales centrales se jugarían en la Etapa de Búsqueda para que como producto de las mismas pueda obtenerse una Carta de Compromiso Personal en la que el propio muchacho/a pueda dar cuenta de cómo se empieza a delinear su camino personal.

  • En lo “Apuntes...” existe la misma reducción del símbolo al significante que señala un significado particular, perdiéndose la perspectiva de lo simbólico que venimos señalando en distintos textos. En el propio documento podemos leer los  siguiente “es importante que los dirigentes entendamos que los símbolos no son más que representaciones que brindan la oportunidad de demostrar una meta alcanzada, la pertenencia a un grupo, las formas que asumen los afectos.”

  • La cantidad de fases en el Proyecto y en lo particular, la especialización de cada una de ellas no se condice con la vivencia de la temporalidad propia de la edad, y no beneficia en especial a muchachos y muchachas de ambientes con poco estimulación.

Juventud (18-21 años)

Ideal del Yo Científico - ético

La representación grupo correspondiente a ésta etapa (Ideal del yo científico - ético) implica el considerar a la humanidad en términos fragmentarios, a partir de las determinaciones sociales y económicas, y a partir del supuesto de que entre sus sectores se desarrollan permanentes conflictos y transacciones provisorias.

           En ésta etapa, el “idealismo adolescente” se va  diluyendo en función de la construcción de los Proyectos de Vida de cada uno de los muchachos. La Ley asume quizás el carácter más concreto en cuanto a lo que significa encarnar los ideales éticos a los que uno se ha comprometido. Una forma de hacer accesibles los valores de la Ley es la posibilidad de que dicho grupo de edad elabore una “Carta de la Comunidad Rover”, en la que los muchachos diseñen el perfil Rover que tendrá notable diferencias con el perfil de la etapa anterior. Este permitiría que el joven pueda plantearse y descubrir cuáles son los desafíos concretos que plantean los distintos ámbitos en los que se desempeña: laboral, familiar, cultural, social, político, etc.; y a su vez cuáles serían las acciones que se esperan de un Rover inserto en ese medio específico. 

            Los “iniciadores” señalados en la etapa anterior, van adquiriendo su forma “final” y lo que se podrá observar es cómo gracias a la fragmentación que posibilita el Ideal, cada joven puede construir su proyecto personal con determinado sector de la sociedad; el mismo va desde la elección de su profesión y trabajo, como así respecto del ámbito concreto de su compromiso. 

Algunas apreciaciones respecto del Programa de SdeA: 

  • Observamos en los “Apuntes...” nuevamente la misma reducción del símbolo al signo, que ya hemos señalado en éste texto respecto de las secciones anteriores

  • Se observa que si bien existen variedad de formas de llevar adelante el Proyecto Rover, no se tiene en cuenta la posibilidad de constitución de un Proyecto Personal, que permitiría que se ponga en juego la singularidad propia del jóven respecto al mundo de los valores, objetivo esperable al menos en los Rovers de última etapa, prontos a finalizar su estadía en el movimiento como Beneficiarios.

 Bibliografía de Referencia:

 

  •  Maldavsky David: “El Complejo de Edipo Positivo” – “Estructuras Narcicistas”, Ed Amorrortu. “Procesos y estructuras vinculares” Ed. Nueva Visión.

  •  OSI:  Cartilla de la manada – Cartilla de los Scouts.

  •  Sánchez Mónica: “El cuento en los niños de 5 a 11 años”, Apuntad Alto! Nro 3

  •  Scouts de Argentina: “Apuntes para  la Rama caminantes” “Apuntes para la rama Rover”

  •  Wild Horacio: “El raid, Fundamentos de  una experiencia Educativa” (Cartilla – Biblioteca de la Mitre) “Una Ley y una Promesa para Scouts de Argentina” (cartilla entregada al ENP, año 1998). “Volver a BP” Apuntad Alto! Número 1, “El vuelo de la Paloma”. Apuntad Alto! Número 3. "Una lectura de la crisis Actual a la luz del concepto de Series Complementarias de Freud", exposición en el Primer Congreso de Psicología de Bahía Blanca.             

              

 

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