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La leyenda del Fogón I.M. Gustavo Giménez El Bibliotecario |
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Esta
anécdota como todas las historias, que se suponen tienen mucha antigüedad,
se convierten en leyendas sobre las cuales la veracidad y la fantasía riñen
con el sentido común, a pesar de ello es frecuente encontrar en los
sabios y los románticos, afirmaciones que avalan esta historia como
totalmente cierta. Lo
que voy a contar sucedió hace mucho tiempo, cuando aun los abuelos de los
abuelos de los abuelos de tus abuelos aun no habían nacido y para ser mas
exactos fue hace miles de años, cuando el humano apenas era un intento de
“ser pensante”, y por ello vivía sin las comodidades y la técnica
que hoy gozamos. Por
esos años existía una aldea y en ella vivía un hombre llamado Yer-el.
Este sujeto no era como todos los demás y se caracterizaba por querer
resolver problemas cotidianos. Es así como en esa incansable curiosidad,
se empieza a preguntar: ¿
porque la noche era tan oscura?, y ¿qué podía hacer para remediarlo? Ya
que aun no existía
en el cielo ni una mísera lucecita. Se
preguntaba y se preguntaba pero su curiosidad y su espíritu inquieto no
alcanzaban a solucionar el problema. Por ello es que finalmente decide
consultar con el sabio de la aldea, quien le contesta que a pesar de su
basto saber no podía darle una solución, pero le muestra un viejo mapa
el cual contenía el camino a la morada de el último de los “sabios mágicos”
que habían visto la creación del mundo. Yer-el
decide emprender el camino hasta esta región demorando 6 meses en llegar.
Al
arribar le plantea su inquietud y su deseo de hacer que la noche no sea
una fea cúpula negra. El sabio mágico, conmovido por la voluntad de Yer-el,
decide ayudarlo, y le da la receta, diciéndole que debía prender una
gran fogata en horas de la noche y le da la forma en que debían estar
distribuidos los troncos, conformando lo que hoy conocemos como el fuego
“ Pagoda”. Yer-el
regresa a su aldea y empieza a
hacer lo que le había dicho el sabio mágico. Muchas
noches y muchas fogatas y no se veía ningún cambio en el cielo negro y lúgubre,
razón por la cual vuelve a emprender el viaje para reclamar a quien había
dado mal la receta. Cuando
vuelve a ver al sabio mágico este frunciendo el ceño le comenta que
debido a que ya estaba en el final de la vida su memoria ya no era la
misma y que había olvidado decirle que el fuego no debía ser hecho con
cualquier madera, debiendo buscar troncos de los árboles de 5 puntas,
los cuales estaban cerca de la aldea de Yer-el. Ahora
si, pensó Yer-el y volvió al arduo trabajo de cortar los árboles de 5
puntas y prender fuego noche tras noche, con el mismo mal resultado que la
vez anterior. Nuevamente
Yer-el hace el largo viaje para reclamar y
el sabio le confiesa otro olvido, comentándole que la fogata debía
ser compartida con mucha gente y de ninguna manera el fuego debía ser
presenciado solo por uno. Así
hace Yer-el y con mucho trabajo convence a su aldea para que noche tras
noche se reúnan frente al fuego. El resultado como imaginarán volvió a
ser negativo Así
que vuelta a reclamar. “¡Claro!...,
Dijo el sabio mágico, olvide decirte que no alcanza con la gente de tu
aldea, deberás reunir también a los habitantes de las poblaciones
vecinas”. “
pero somos enemigos le comentó Yer-el” “
Hijo la pacificación será un trabajo
tuyo”
Luego
de algunos intentos fallidos Yer-el convence a los enemigos y comienzan a
asistir al fogón... ¿Qué
pasó? Pues ya sabrás... NADA Yer-
el decide hacer el ultimo viaje a la casa del sabio mágico, encontrándolo
agonizante y en sus últimos momentos de vida, razón por la cual el sabio
decide darle la última gran pista, diciéndole que: “aun
con la arquitectura correcta en la disposición de los troncos, aun
con su voluntad aun
con la madera correcta, aun
con la presencia de la gente de su aldea y aun
con la de las aldeas vecinas, aun
así faltaba que nadie, pero nadie, tuviera
sentimientos de odio hacia los demás y recién allí se vería algún
resultado” Terminado
de decir esto El Sabio mágico dejó de existir. Yer-
el convencido de que seguramente todavía el sabio se había guardado
algo, volvió y explicó la situación a todos. Se reunió un gran concejo
de aldeas y decidieron dejar de lado para siempre sus viejos odios y
convivir como hermanos a pesar de que tenían diferencias en la forma de
hacer las cosas. Esa
noche prendieron el fuego y sintiéndose todos hermanos ven que del fuego
se desprendieron pequeñas lucecitas que rápidamente se dirigieron al
cielo y poco a poco empezaron a nacer las estrellas. Es
así como desde esa noche el cielo nos regala un espectáculo hermoso
dejando de ser una oscura bóveda, recordándonos lo mucho que
puede construir, la Tolerancia, el Respeto y el Amor entre personas que
piensan y sienten distinto. Tanto
pero tanta madera consumió Yer-el que finalmente los árboles de 5 puntas
se extinguieron, pero lo que pocos saben es que en realidad “ Los 5
puntas” no desaparecieron del todo y decidieron protegerse disfrazándose
de “ Otros árboles” por ello es que hoy cuando prendemos un fogón
Scout, haciendo una “ Pagoda” y reunimos a muchos hermanos Scout y
entre nosotros no existe ni el mas mínimo sentimiento negativo, a pesar
de ser de diversas aldeas, con distintas formas de hacer las cosas,
podemos crear una nueva estrella. Todo
depende solamente, de la Voluntad, el Respeto y el Amor sincero que
tengamos hacia los demás. ...En
definitiva nunca estaremos seguros que si ese viejo tronco de Haya, Roble,
Nogal, etc. En realidad no es un CINCO PUNTAS, DISFRAZADO. Hay
una forma de reconocer un 5 Puntas , pero bueno... Ese
fue un secreto que murió junto con el último de los Sabios mágicos. OJALÁ
QUE CUANDO LA VIDA TE REGALE MADERA DE
UN “CINCO PUNTAS”, TENGAS SOLO BUENOS SENTIMIENTOS EN TU CORAZÓN. Gustavo Giménez Julio de 2003 Nota
: esta Historia,( ideal para contar en el fogón de cierre de Campamento )
sale de lo mas profundo de mis sentimientos, y espero que sirva para
darnos cuenta de lo mucho que se pierde con los malos sentimientos, hacia
quienes tienen diferencias con nosotros, y lo mucho que podemos ganar si
de verdad y de alma respetamos a nuestros hermanos... ( distintos pero
iguales).
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