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De los juegos memorables Buho Terco |
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Silencio, señores grandes que
despiertan los sueños del parque ellos
esperan las nuevas risas en
las treinta vueltas de una calesita ellos
esperan las nuevas risas sobre
la esperanza llamada sortija. Silencio,
señores grandes que
despiertan las leyendas Tal
vez pintadas o dibujadas En
el redondo borde de las plantas Tal
vez pintadas, o dibujadas En
el vaivén solitario de una hamaca el
silencio no es una palabra Escrita
sobre una pared es
una canción solitaria por el viento que
no se detiene en el medio de un infierno. es
una canción solitaria por el viento que
no se detiene en el medio de un infierno Silencio,
señores grandes que
despiertan las historias Adormecidas
en los parques debajo
de un tobogán o un banco
gris cobijadas
por un copo de maiz Silencio,
señores grandes que
las dulces fábulas despiertan Ellas
están acurrucadas en
el vientre de un mordisco de manzana Ellas
están acurrucadas en
el bostezo de una hormiga trasnochada. León Gieco
Quien ha tenido la oportunidad de ingresar desde la niñez al
Movimiento Scout seguramente si revuelve algunos
cajones, guardará en su memoria aquellos grandes juegos, los que
dejan una huella imborrable por haberlos vivido “a fondo”... esos que
después los mismos chicos dicen “juguemos a...” “ en esta salida
podemos hacer un...”. Los ubican ¿no?
Posiblemente muchos de
esos juegos han pasado de generación en generación perdiéndose las
historias que los sustentaban y le daban esa “magia” particular. Gran
parte de los dirigentes actuales no prestan atención a ese pequeño
“detalle” que es el armado de una historia... cosa que el propio BP
hizo Fogata tras Fogata en “Escultismo para muchachos”... comenzar
contando una historia. En la década de los 80 por medio de la compra de
libros de juegos los dirigentes evitaban el crear o recrear actividades; a
partir de mediados de los 90 la búsqueda de juegos por Internet se
convirtió casi en obligación...
y aún mas... en éste contexto surgen las “Fichas Reme” como intento
de gran Biblioteca de actividades que sirva de “parche” a la
creatividad cada vez menor de los dirigentes.
Con un viejo amigo, Darío Gutiérrez –Ciervo Audaz –-, nos
divertíamos mucho creando y armando juegos; teníamos un dicho: “algún
día escribiremos un libro que titularemos ‘ Las mil y una forma de que
los chicos jueguen a los castillos feudales sin que se den cuenta ‘
”... porque de eso se trataba... los chicos disfrutaban tanto de las
historias que terminaban pidiendo la repetición de tal o cual juego que
desde el punto de vista del adulto, por las formas era el mismo... pero no
en el fondo. El juego es un espacio imaginario muy particular que BP conocía
muy bien y que hoy –lamentablemente- pareciera estar
“en baja”.
Los relatos fantásticos y las historias legendarias pertenecen al
campo de la Fantasía y nos permiten construir un mundo poblado de
personajes; algunos de ellos extraños y mágicos, que no son considerados
verídicos ni por el narrador de la historia ni por su audiencia. Las
historias son variables abarcando un gran número de argumentos sobre el Héroe
(o los héroes) que deben enfrentarse a diversas pruebas o llevar a cabo
empresas casi imposibles, que consiguen realizar gracias a las destrezas
desarrolladas o en otros casos, por medio
de la magia.
Los relatos son el eje de los juegos y gracias a ello podemos crear
y recrear juegos memorables, aquellos que nunca olvidarán niños y jóvenes,
como así los dirigentes que los han diseñado. El mismo Baden Powell nos
decía en “Escultismo para muchachos” que
“para que sus muchachos den de sí
todo lo que puedan es necesario que vean Uds. las cosas con sus ojos: el
jardín será el bosque con los bandidos escondidos en los matorrales; la
ensenada en la que Uds. pescan será la costa de Africa con los piratas de
barbaria... hasta el parque, en el centro de la ciudad, podrá ser la gran
pradera americana llena de búfalos y pieles rojas, y el callejón
estrecho se convertirá, gracias a su imaginación, en profundas gargantas
de montañas llenas de buscadores de oro. Una vez orientados por este
camino, verán Uds. lo terrible que resulta el ejercicio rutinario que
obliga a realizar el jefe sin imaginación y cuantas cosas se pierde sin
sacar partido de ellas”. El asalto al banderínVariante
nocturna nro. X : “Duendes y somorbujos”
Campamento de invierno en las sierras en uno de los campos a la
vera del Sauce Grande ubicado entre Sierra de la Ventana y Saldungaray...
mientras cada patrulla armaba sus carpas, los dirigentes mantenían el
siguiente diálogo... C
– Che... esta noche hacemos juego nocturno... ¿no? B
– Sí... pero ¿de vuelta hacemos “el faro”?... medio quemado ya C
– Y... no hay muchos y a los pibes les gusta... B
– Y bueno... cambiando de
tema... ¿viste qué distinto es este lugar en invierno? C
– En serio che... hasta parece tétrico... los árboles abiertos sin
hojas, hasta con la forma de una mano que quiere agarrar a alguien... como
si fuera un bosque de esos de los libros de terror B
– Jajajaja... ¿Y si hacemos algo con ello? C
– Buuuuu... podría ser un asalto al banderín, pero distinto... ya sé...
la batalla de los “duendes y somorbujos” B
- ¿Duende y somorbujos?... ¿qué cuernos es un somorbujo? C
– No sé, pero suena tétrico ¿no?... la
base sería la del “asalto al banderín” pero con una historia.
La misma relataría que hace muchos años atrás, en un lugar muy parecido
a éste se desarrolló una batalla entre los duendes y somorbujos... B
– Si... con escalpo y todo... pero a la noche todo es más difícil y el
juego puede durar muy poquito por la posibilidad de esconderse y
acechar... podríamos decir que sólo una persona que sería el mago del
grupo puede apagar la “Luz del Poder” del otro grupo –que sería el
farol- C
– El tema va a ser regular el juego ¿qué te parece si inventamos una
especie de mago que si toca a alguno los “mate”... entonces cuando se
acumulan muchos chicos en una de las “casas” aparece el “Gran MUUT”.. B
- ¿El Gran MUUT? Jajajajajaja C
– Sí... uno de nosotros disfrazado que corra a los chicos y los
disperse así el juego se relanza B
– Me encantó... vos relata la historia y yo hago de Muut ¿dale? C
– Listo B
– me pongo el poncho y con una bolsa me hago una cara de fantasma... Esa
noche...
Luego de la cena, a eso de las 22:00 hs los chicos son reunidos al
costado del arroyo, en una lomita... El farol cortaba casi como si fuera
una navaja el espacio de luz con las tinieblas... Ciervo comienza a
relatar la historia:
“Hace muchos años, en un lugar parecido a éste que se llamaba
el bosque de las almas perdidas se desató una batalla entre los duendes y
somorbujos... cada uno vivía en un sector del bosque y tenía una
“llama del poder” parecida a los faroles nuestros, que alimentaba de
poderes mágicos a cada una de las tribus. Esa luz podía ser apagada sólo
por un mago que ingresara a la casa de la tribu que, luego de bailar una
danza y por medio de palabras mágicas podría acercarse a la luz y
apagarla... una vez dentro de la casa nadie podría tocarlo...” (Mientras
se relataba la historia, detrás de la lomita Búho estaba disfrazado y
tirado en el piso, produciendo algunos ruidos en los momentos más tensos
del cuento)...
“Pero en el bosque vivía otra
criatura que era muy poderosa, y podía matar a cualquiera de los miembros
de cada tribu ... ese era el Gran MUUT” -
De golpe, y ante la mirada
atónita de todos los chicos una figura se levanta y con los brazos
abiertos dice “Yo soy el Gran MUUT y no dejaré que nadie moleste mi
descanso... me los voy a comer a todos!!!!!”... caras de susto y algún
grito ahogado adelantaban lo maravilloso que iba a ser para todos ese
juego. El
juego se desarrolló en forma fantástica, y durante años fue pedido por
los chicos que aún hoy, muchos años después recuerdan las anécdotas de
esa primera vez... cuando el “Tobi” corría por el campo pidiéndole
ayuda a sus amigos porque el Gran MUUt se lo iba a comer... cuando al Gran
MUUT se le corrió la máscara mientras corría y sin darse cuenta se cayó
a un pozo de casi un metro ante la vista de todos y ante el grito de
“Desapareció!!!! El MUUT desapareció en el aire!!!!” Quizás,
haciendo un poco de Silencio como nos dice León Gieco, podamos comenzar a
rescatar y descubrir las historias que se ocultan en los lugares en los
que acampamos... y
seguramente no sólo los chicos lo disfrutarán.
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