La animación espiritual en los grupos heterogéneos en lo religioso

Cdor. Pub. Rodrigo Gonzalez Cao

 
 

Algunos piensan que la animación espiritual de las actividades es algo que sólo se puede hacer en los Grupos Homogéneos Religiosos.

 
Durante un tiempo yo pensaba igual.

 

Pienso que es entendible que ante la complejidad del tema y los esfuerzos que demanda de los dirigentes de los Grupos Heterogéneos en lo Religioso muchos pueden opinar igual. Pero con el tiempo uno se va dando cuenta que eso no es tan así y, que la animación espiritual es tan parte del Método Scout propuesto por Baden-Powell como el sistema de patrullas o la presencia estimulante del adulto.
 
Desde el Curso Informativo todos hemos escuchado que el Método Scout nos propone una pedagogía basada en el "aprender haciendo" y, entonces cada actividad es una oportunidad para adquirir competencias (actitudes, conocimientos y habilidades útiles para la vida).
 
Pero si sólo nos quedamos con hacer una actividad detrás de otra, entonces caemos en el "activismo". Es decir, en correr de acá para allá sin detenernos a pensar, reflexionar, criticar, evaluar y orar. Pero el pensar, reflexionar, criticar, evaluar y orar también debería ser parte del "proceso educativo".
 
En la otra punta, tampoco sirve de nada reflexionar "en el aire" sin que haya una acción previa sobre la cual hacer la reflexión.
Por eso, porque están tan unidas, decimos que la acción y la reflexión son dos momentos del mismo proceso educativo como lo leemos en el Documento Básico 2 "Apuntes para el Juego Scout 2" .
 
El hecho educativo solo se completa con la reflexión porque nos permite ir progresivamente tomando conciencia de nuestra relación con nosotros mismos, con los demás y el mundo y, a través de ello con Dios a la luz de los valores que compartimos.
 
Esto se da por igual en todos los Grupos Scouts del país. En los Grupos Heterogéneos religiosos la diversidad de confesiones de los jóvenes que componen el pequeño grupo (la seisena, la patrulla, el equipo) es una riqueza extra que los educadores scouts no podemos desperdiciar.
 
La animación espiritual comienza desde los valores que todos compartimos, los que están expresados en la Ley y la Promesa Scout.El recupero de la experiencia vivida se apoya en la reflexión sobre nuestras acciones y nuestros gestos a la luz de los valores de la Ley y la Promesa Scout.
 
No alcanza con las palabras y los discursos porque hablar de la Ley Scout no es vivir los valores de la Ley Scout. La reflexión se debe fundar en la acción, en nuestros proyectos, nuestras aventuras y nuestros servicios, solo así será realmente educativa, transformadora y liberadora como nos propone el Proyecto Educativo de Scouts de Argentina.
 
Los educadores scouts no podemos desentendernos de la animación espiritual.

 

A menudo escucho a dirigentes de otros Grupos Heterogéneos religiosos que me dicen que la religión es un tema "personal" de cada joven, o que es "una cuestión propia de cada familia" y que ellos no se deben meter en cuestiones que son responsabilidad de los padres y madres de los jóvenes.
 
¡Qué dilema! Pero, ¿es verdad esto? ¿o es una excusa?
 
Así como el Equipo de educadores scouts de la sección prepara los juegos, anima los consejos, impulsa los juegos democráticos u organiza campamentos, de la misma manera debe diseñar y facilitar espacios y actividades creativos, desafiantes y atrayentes relacionados con la dimensión espiritual.
 
Luego del recupero de las experiencias cotidianas de la vida de cada pequeño grupo (seisena, patrulla o equipo) a la luz de la Ley y la Promesa Scout, estas vivencias deben generar momentos de reflexión y de oración según la confesión religiosa de cada joven.
 
Dada la diversidad de confesiones que pueden estar presentes en un Grupo Heterogéneo en lo Religioso, el momento de la reflexión y la oración es un tiempo personal para cada joven. Pero esto no implica que se deje a los jóvenes "a la buena de Dios".
 
El Equipo de educadores scouts de la sección deben animar estos momentos de manera que resulten una experiencia rica y trascendente para el encuentro y la comunicación de cada joven con su Dios (es decir, para vivir plenamente su Fe como nos invita el primer artículo de la Ley Scout).
 
Finalmente, la animación espiritual no está completa sin su dimensión comunitaria. En este momento, cada joven en base a lo reflexionado desde su visión religiosa y al recupero realizado desde los valores comunes, comparte con su pequeño grupo qué moraleja, enseñanza, sentimiento o sensación le dejó la actividad de animación espiritual realizada.
 
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Referencias bibliográficas:
 
+ Comité Ejecutivo (2000). Documentos Básicos "Apuntes para el Juego Scout 2". Scouts de Argentina. Buenos Aires.página 17
+ Comité de Constitución (1995). Proyecto Educativo. Scouts de Argentina. Buenos Aires.
+ Carrer, Héctor (1999). La reflexión y la oración en nuestras prácticas educativas. Revista Info Scout número 1. Buenos Aires. Octubre de 1999.
+ Oficina Scout Mundial (2001). El Movimiento Scout y el Desarrollo Espiritual. Título original: Scouting and Spiritual development. Organización Mundial del Movimiento Scout. Ginebra.

 

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