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El Jamboree permanente Búho Terco |
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Recuerdo que hace mucho tiempo atrás
cuando tenía algo así como 11 años, época en que los dirigentes
contaban historias a sus muchachos,“El Rafa”
nos habló de los Jamborees... campamentos mundiales o regionales tan especiales en donde Scouts de distintos
lugares hacían realidad el punto de la Ley que decía “el Scout es
amigo de todos y hermano de los demás Scouts, sin distinción de raza,
credo o clase social”. Nos contaba que de eso y de muchas otras
cosas se trataba, una de las más importantes era hacer posible la paz
entre las naciones... era la época en la que no existía Internet ni
la TV por cable por lo que, el trabajo de nuestra imaginación a partir de
fotos o estampillas de algunos Jamborees nos permitía volar y soñar con
el cómo serían aquellos hermanos Scouts del mundo, qué sentiríamos al
encontrarnos con ellos.
Eran épocas muy difíciles en nuestro país y en nuestra ciudad
donde muchos temas se hablaban en voz baja como el de la desaparición de
Scouts y Guías que pertenecían o habían pertenecido a algunas
parroquias de la ciudad, entre ellas la nuestra. Quizás por esto y por el
temor de muchas familias a la participación de sus hijos en el movimiento
Scout de la parroquia del “cura tercermundista” – que por la explosión
de una bomba en la casa parroquial había tenido que irse a España-
nuestro Grupo había quedado reducido a dos patrullas y fuera de lo que en
esa época era nuestra Organización, la USCA. Doblemente no podríamos
participar nunca en un Jamboree: por estar desafiliados, o porque si nos
afiliábamos nuestra asociación no era “reconocida” como una Asociación
Scout... aún así, como éramos pibes, esto no nos impedía soñar.
Una vez en una de esas memorables Misas de campamento, nuestro cura
- el hoy Obispo del Alto Valle Néstor Navarro- nos dijo algo así:
“recuerden chicos, que nadie puede decir que ama a Dios a quien no ve,
cuando no ama y no se acerca a aquellos
hermanos a los que ve”... y nosotros charlando luego en la patrulla
concluimos que seguramente sería hermoso participar en un Jamboree con
Scouts de distintas partes del mundo, pero de poco serviría si no amamos
a aquellos Scouts con los que nos cruzamos en la vida en lo que llamamos
“el Jamboree permanente”... Creo que ese fue el origen de que cada vez
que me encuentro con Scouts que no conozco, me acerco a ellos y les digo
“¿Hola son Scouts? Yo también...”
Este impulso que les contaba, me ha generado distintos
sentimientos... recuerdo cuando alguien en Bariloche me dijo... “Si, yo
soy Scout, pero vos no porque la asociación tuya no está reconocida como
Scout, los únicos Scouts de Argentina somos nosotros...”; de la misma
manera que recuerdo aquellas invitaciones a fogones o simplemente a matear
para contarnos un poco lo que hacía cada uno...
En todas las vueltas que he dado en este verano, tuve la
posibilidad de ser espectador de lujo de lo que ocurría con muchos grupos
Scouts, que incluso eran vecinos de “acampe”. Muchas cosas me llamaron
la atención en estos días, la primera de ella fue el silencio...
nunca me había pasado que al estar en un lugar donde acampaban cuatro
grupos Scouts (que iban
cambiado de acuerdo a la fecha) el silencio fuera tan profundo. Tan extraña
era la sensación que algunos viejos dirigentes que estábamos en el lugar
nos juntamos una noche – asado de por medio- a cantar aquellas viejas
canciones con las que crecimos en el movimiento, y otras canciones de
nuestra época... al menos logramos romper el silencio y en el Campo Scout
se escucharon canciones scouts... pensábamos... ¿los chicos las conocerán?.
La falta de actividad en general también nos llamó
poderosamente la atención... ¿Scouts que no juegan? ¿cómo es esto? ¿qué
hacen durante el día? ¿patrullas que no gritan? ¿qué nos está
pasando? ¿es éste el programa real que se vive en cada grupo?.. a esto
se sumaba la negligencia de los dirigentes viejos y jóvenes... a
las 12:45 horas bajaban con los chicos a la playa... una persona que se
encontraba bajo una sombrilla dijo “se nota que no son sus hijos, sino
los cuidarían”... sin cremas protectoras, en el horario de mayor fuerza
de los rayos solares que en cualquier programa de TV recomiendan no
exponerse al sol... los
Scouts bajaban a la playa... recordaba en ese momento que cuando yo era
pibe mis dirigentes, sin tantos cursos de capacitación sabían que en ese
horario no se iba a la playa...
Aún así lo que más nos llamó la atención fue la
indiferencia al otro... al prójimo... al hermano scout que acampaba
calle de por medio o simplemente a 200 metros compartiendo un mismo
Campo... no había una actitud de “Jamboree permanente”, no pudimos
ver actividades comunes, ni siquiera el saludo de un hermano a otro...
charlábamos con otros viejos dirigentes que si la realidad de la Asociación
fuera esperar un Jamboree
para compartir unos días con otros scouts realmente estamos muy mal... y
los dirigentes están engañando a los muchachos creando una especie de
ciudad scout en la que por unos días todos son hermanos, mientras que en
la cotidianeidad el otro no importa o lo que es peor, no existe.
Mientras todo esto ocurría las únicas preocupaciones de un
dirigente de uno de los grupos que estaban en el campo eran la finalización
y los resultados del Jamboree para “mirarles la cara a todos los
responsables que votaron en la Asamblea la continuidad del Director del
Evento”, y el descubrir si había algún curro entre el Campo Scout y la
panadería que acerca diariamente el pan al campamento (para los que
quieren comprarle). Recuerdo que nuestra conversación fue terminada
bruscamente por mi interlocutor cuando le dije que todos en mayor o
menor medida somos responsables de lo que ocurre en la Asociación... y
que la única forma en que saldremos adelante es entre todos... pasado el
mediodía, los chicos de los cuales dicha persona era responsable iban
poco a poco adquiriendo el típico
color del camarón bombay...
No puedo negarlo... resuenan en mis oídos las palabras de Mons
Navarro, que cuando era un curita más de la Iglesia nos dijo citando el
Evangelio... “¿Quién puede decir que ama a Dios a quien no ve si no
ama al. hermano que ve?... el prójimo es el pròximo, el que está cerca,
uno se hace prójimo del otro”... De la misma manera pienso en ese punto
de la vieja Ley “El scout es amigo de todos y hermano de los demás
Scouts, sin distinción de credo, raza a clase social”. El paisaje fue roto en un momento por un dirigente, que con su mochila y una sonrisa en la cara volvía del Jamboree...
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