Adquisición de los cruceros livianos clase “Brooklyn”.




PRAT

 

Las enseñanzas de la Segunda Guerra Mundial y el deseo natural de la Armada por poseer una fuerza naval acorde a sus necesidades, estimularon negociaciones para adquirir buque modernos, equipados con sistemas de armas eficientes y que permitieran, frente a eventuales adversarios, dar la batalla con posibilidades de éxito. El portaaviones se había destacado nítidamente durante este 
conflicto como la unidad de atraque más  eficiente  y  todas  las marinas  importantes  del  continente quisieran contar con, a lo menos, un navío de este tipoque sirviera como columna vertebral de sus respectivas Fuerzas Organizadas. Lamentablemente, en el caso de Chile, este deseo ser vio frustrado por dos circunstancias, económica la una y de política institucional la otra. La fuerza Aérea se opuso tenazmente a esta intención de la Armada, aduciendo que eran de responsabilidad del poder aéreo las misiones de combate en el aire y con sus medios podía dar perfectamente la cobertura aérea que la Escuadra requería, olvidándose que el avión es un arma como cualquier otra del Poder Naval, y que los medios de combate se agrupan de acuerdo a la misión y no en base al medio en que se desenvuelven.
Perdida la batalla por el portaaviones en  el seno del Ministerio de Defensa Nacional, los esfuerzos se volcaron hacia los cruceros, por cuanto los acorazados empleados como buques capitales en esta guerra, resultaban de todo desmesurados par las necesidades de nuestro país y su costo base y de operación, prohibitivo para nuestro escuálido presupuesto. Se hizo un primer intento por adquirir el crucero británico “Ajas”, impresionados  por su participación en la batalla del Río de la Plata, sin  mayor fortuna; luego se incursionó en los EE.UU., donde habían pasado a la reserva un número apreciable de unidades  de este tipo. Mientras  tanto durante el periodo presidencial  de Gabriel González Videla, se había dictado una ley que asignaba fondos especiales para renovar el Poder Naval, conocida como la Ley de Cruceros, en razón a que se intentaba comprar buques de este tipo.
Las negociaciones con EE.UU. fructiferaron y este país  estuvo dispuesto a vender a Chile dos cruceros de la clase “Brooklyn”, a un valor equivalente a diez por ciento de su costo original. Tal ofrecimiento se hizo igualmente a Argentina y Brasil., de tal manera de mantener el equilibrio de estos tres países que fueron  siempre las principales potencias  marítimas en América del Sur.  Los requerimientos del Perú en este mismo sentido fueros desestimados, en términos muy diplomáticos, ofreciéndole en cambio el más fuerte apoyo para desarrollar, aún más, su fuerza de submarinos.
A Chile fueron transferidos el “Brooklyn”, rebautizado “O´higgins” y el “Nashiville” designado “Prat”; tuvieron una activa participación en la guerra, tanto en el Océano Atlántico como en el Pacífico,  fueron entregados absolutamente reacondicionados y modernizados.

Carateristicas técnicas de las naves chilenas.
Desplazamiento
Estándar (toneladas)
A plena carga (toneladas)

9.860
12.900
Dimensiones
Eslora:
(flotación)
(total)
Manga
Calado

182.9 m
185.4 m
  18.9 m
    7.3 m
Armamento
152 mm
127 mm
  20 mm
12.7 mm
Ametralladoras de 20/63 mm.
Ametralladoras de 40/56 mm.
Helicótero

 15
   8
   8
   4
  28
  24
    1
Coraza
Costado
(contura)
(extremos)
Cubierta
(interior)
Torretas principales
Barbetas


102 mm
38 mm
76 mm
76 mm
76 - 127 mm
127 mm
Máquinarias
Calderas:
(tipo)
(número)
Máquinaria (tipo)
Hélices


Babcock Wilcox
8
Turbinas alternantes Parsons
4
Poténcia total SHP
Proyectada

100.000
Capacidad de combustible
Petróleo (toneladas)

2.281
Prestaciones
Velocidad proyectada
Autonomía

32.5 nudos
15.000 mn, a 15 nudos
Tripulación
868
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