Allá por 1980 en Sabadell, una joven pareja tuvo un hijo. El niño, con unos ojos castaños que brillaban de una forma especial, nació en un caluroso mes de agosto. Una sequía terrible azotaba a la población desde hacía unos meses, pero justo el día de su nacimiento unas nubes enormes y oscuras aparecieron sin previo aviso y llovió. Llovieron ranas. No sirvió para acabar con la sequía, pero se convirtió en un hecho insólito; sobretodo para los padres de J.M. Aranzana que vieron como su hijo recién nacido, agarrado por el médico (que se disponía a darle los típicos azotes) por sus rechonchas piernecillas, en vez de llorar, reía.
Al cabo de los años el niño demostró tener un don: el don de imaginar despierto. Garabateaba extrañas figuras en los libros de texto del colegio o volaba hasta mundos mágicos mientras el profesor de matemáticas apuntaba una aburrida lección en la pizarra.
Pasaron los años y un día, sin más, un sueño lo despertó. Decidió explicar a unos cuantos aquel sueño mediante las palabras, rellenando los trozos que el olvido había robado al despertar. Fueron varios años de relatos fantásticos que gustaron a sus conocidos.
¿Recuerdos tal vez?
El Asombros Domador de Luciérnagas es el pirmer libro de J.M. Aranzana. Un historia repleta de personajes pintorescos y situaciones un tanto descabelladas.
Cuando al autor se le pregunta de dónde ha salido dicha historia el sólo contesa: "Sólo escribo lo que ocurrió, simplemente".
¿A qué se refiere? ¿Hay algo oculto de su vida en El Asombroso Domador de Luciérnagas? ¿Por qué rió al nacer? ¿Por qué ranas y no delfines?
El Asombroso Domador de Luciérnagas probablemente no resuelva ninguna de vuestras preguntas, pero vale la pena intentarlo.
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